Por José Mª PÉREZ JIMÉNEZ y Pedro GARCÍA BALLESTEROS

Vaya por delante nuestra convicción de que la gratuidad de los libros de texto en la enseñanza obligatoria sostenida con fondos públicos, establecida en el Estatuto de Autonomía de Andalucía, obedece, en principio, a buenas intenciones de una política educativa que intenta responder al principio de igualdad de oportunidades y compensación de desigualdades. Lo que ocurre es que no bastan las buenas intenciones ya que, a veces, ciertas medidas las carga el diablo y conducen a efectos contrarios, no previstos e, incluso, perversos.

Por Javier ARISTU

Hoy, 12 de septiembre de 2016, mi nieta asiste por primera vez a la escuela catalana. Nacida en Barcelona hace cerca de tres años, tiene un padre vasco y una madre andaluza. Desde el momento en que ha entrado —me dice la madre—  en la escuela ha recibido todos los mensajes en català. Imagino que dentro de un año, cuando me ponga a hablar con ella, seguirá dialogando en castellano con su abuelo pero otra parte de su vida social la hará hablando en catalán. Normal, como es la vida misma en Barcelona, ciudad mestiza y bilingüe donde es difícil que te sientas extraño. Me siento orgulloso de proceder de apellidos vasco-navarros, haberme asentado en Andalucía hace medio siglo, hasta el punto de que la siento como mi tierra, y tener descendencia andaluza y catalana. Creo que todo ello nos enriquece a toda la familia.

Por Javier FLORES FERNÁNDEZ-VIAGAS

Hace más de un año que no cesa la actual oleada de cientos de miles de refugiados que intentan llegar a Europa desde Oriente Medio y África. Más allá de lo evidente, es decir nuestra obligación moral de ayudar a quienes se están jugando la vida huyendo del hambre y la guerra, hay una pregunta que nos obliga a plantearnos esta cuestión en términos de análisis político: ¿puede Europa acoger a todos los refugiados?

Por Javier ARISTU

Cada día que pasa me reafirma en la idea de que estamos en tiempos de disoluciones, de disgregaciones. Nada original si digo esto. El sociólogo Bauman hace tiempo que lo certificó al hablar de los procesos sociales que muestran la destrucción de las viejas certezas y el derribo de las estructuras de cohesión de las personas. Sociedad líquida.

Por Carlos ARENAS POSADAS

Como tantos otros millones de españoles no estoy al corriente del curso político después del 25 J (fecha arriba fecha abajo). Eso sí; en los últimos días me resuenan, al oír los “partes”, como el estribillo de una canción mil veces repetida, las voces que van desde Rajoy al complejo PRISA, que repiten que este país necesita “estabilidad”, certidumbre, ausencia de aventuras discordantes para asentarse en la normalidad de las instituciones y valores afines a la Europa del día de hoy.

Por Paco RODRÍGUEZ DE LECEA

Anabel Díez firma en la sección de Política de elpais un artículo titulado «El PSOE y Podemos cierran las puertas a entenderse aunque fracase Rajoy». No parece que se trate de especulación ni de intoxicación; los hechos que se narran, en particular el cruce de insultos entre algunos diputados en el acto solemne de constitución de las cortes, son tan penosos que renuncio a transcribirlos. Las dos formaciones siguen con los puentes levadizos alzados, y sin la menor intención de bajarlos. Ahora todo se reduce, pues, a un pulso para ver quién capitanea las tareas de oposición durante la próxima legislatura. Si eso es hacer política, que venga Togliatti y lo vea.

Por Julio RUIZ RUIZ

En nuestro país gozamos de una democracia parlamentaria y representativa que, como se ha dicho muchas veces,  es el “menos malo de todos los sistemas conocidos”. Ello quiere decir que las elecciones las gana quien más apoyo parlamentario logre en la cámara y no el partido que más votos y parlamentarios saque del proceso electoral; este será el partido más votado y la minoría mayoritaria de la cámara pero, si no logra sumar los apoyos necesarios para que su candidato pueda ser investido y poder formar gobierno, es obvio que no ha ganado las elecciones. Si hay otro candidato y partido que en coalición o mediante acuerdos con otros partidos consigue los apoyos suficientes exigidos por el sistema para salir investido y formar gobierno, será tan legitimo y democrático como si lo consiguiera el candidato del partido más votado.