Por Javier ARISTU

No soy historiador aunque me apasionan la historia como lector y el historiador como oficio. Interpretar los hechos del pasado para comprender bastante del tiempo presente es una tarea de las más complejas y a la vez de las más útiles para cada uno de nosotros. No soy, por tanto, experto para dilucidar casi nada de lo que pasó hace cuarenta años en nuestro entorno inmediato, en España y en Andalucía, pero me da la espina que algunos se están pasando en su búsqueda de referencias históricas que cubran su carencia de proyecto.

Por Carlos ARENAS POSADAS

No es casualidad, ahora que las alternativas “de clase” parecen insuficientes como alternativas al sistema capitalista en su versión ultraliberal, ahora que se intuyen alternativas protagonizadas transversalmente por los “agraviados”, precarizados, trabajadores empobrecidos, clases medias decaídas, jóvenes sin futuro y ancianos agobiados por el futuro de sus pensiones, esto es, por  esa masa crítica que antes llamábamos “el pueblo”, que la derecha se lance con el cuchillo entre los dientes a la descalificación del “populismo”.

Por Javier ARISTU

Populismo. Posiblemente comienza a ser el concepto más utilizado en el cosmos del comentario político que inunda las redes. Antes nos batíamos con otros términos que han dado sentido a toda una época: socialismo, capitalismo, imperialismo, nazismo, fascismo, democracia. En torno de estas palabras se ha tejido la historia de los últimos decenios. En estos años comienzan a ser subsumidas bajo la noción globalizadora de populismo. De derecha o de izquierda, ese es el único matiz. Llega el asunto a ser tan simplificador que hasta una de nuestras políticas más representativas como la presidenta andaluza Susana Díaz establece un correlato unívoco entre Trump y Pablo Iglesias: «beben en la misma fuente», ha llegado a decir. Y aquí paz y mañana gloria. La palabra se está convirtiendo en el talismán que, ante la incapacidad analítica o las limitaciones de conocimiento, viene a suplantar la inexistencia de formulaciones que puedan explicar lo que está pasando en gran parte del mundo.

Por Carlos ARENAS POSADAS

A pesar de las bufonadas que se le han descrito; es más, gracias a esas bufonadas, Donald Trump ha conseguido ser presidente de los todavía unidos Estados Unidos de América. No cabe duda de que este individuo, antes master chef de un programa de cazatalentos para empresas sin escrúpulos, ha seguido su propio instinto y el asesoramiento de la gente que ha dirigido su campaña para que 60 millones de norteamericanos se hayan sentido seducidos por el mensaje borde y zafio que el truhán de pelo panocha les ha metido en la cabeza.

El tipo, una vez llegado a la Casa Blanca, que es lo que quería, posiblemente reduzca la zafiedad de su discurso y abandone lo más grosero de su casposo programa; se pondrá en manos, como lo han hecho todos los presidentes anteriores, de los poderes fácticos y aquí paz  -espero- y después gloria. El truhán, desde el primer momento, apelando a la unidad de la nación en contra de la fractura social que preconizaba, ya ha abandonado a los suyos y, tirará a la basura, qué duda cabe, las reaccionarias pero sinceras expectativas de muchos de sus votantes.

Por Carlos ARENAS POSADAS

En 1980, Ronald Reagan fue elegido presidente de los Estados Unidos de América; su popularidad como político no se debía tanto a su mediocre carrera como actor de películas de serie B, como a su eficaz aparición como anunciante de crecepelos en la televisión. 36 años después, el más devoto de los clientes de Reagan, Donald Trump, ha llegado a la Casa Blanca. Ha usado para ello el mismo poderoso influjo de los medios, esparciendo a la población  el mismo contenido basura que consume cotidianamente en el plasma del saloncito: machismo, xenofobia, discriminación, amenazas, populismo del barato, etc., etc.

Que  toda esa infamia no era más que la carnaza que se le echa a los perros para que laman tu mano, lo demuestra el discurso que acabo de oírle como futuro presidente: la acritud ha dado paso a la bonhomía, la agresividad en el tono al sosiego  y la xenofobia a la unidad de todos los integrantes de la nación americana.  ¡U.S.A! coreaban los presentes en la sala de celebraciones ante la promesa de que la nación americana volverá a pesar en el mundo, de que construirá escuelas y hospitales aunque no se sabe cómo si todos los contribuyentes siguen su ejemplo de evadir impuestos.

Por Carlos ARENAS POSADAS

Acabo de leer, el artículo de Viçens Navarro en Diario Público de hoy 1 de noviembre sobre la favorable investidura de Rajoy como presidente del Gobierno. Se entretiene nuestro columnista sobre los factores que se han concitado para que el presidente del gobierno que más ha hecho por deteriorar la vida de los españoles se mantenga otros cuatros años más en el poder. Viene a decirnos Navarro que lo ocurrido es un “golpe de Estado civil” en el que grupos financieros, económicos y mediáticos, más el  aparato político del PSOE, han imposibilitado un gobierno distinto, “vetando una alternativa progresista al gobierno más corrupto y reaccionario hoy existente en la UE-15”.

Por Anna COOTE

Jornadas prolongadas y salarios escasos están causando estragos en nuestras vidas. En vez de fijarnos tanto en el crecimiento, la reestructuración de la semana laboral permitiría que la gente prosperara.

El aumento de la presión en el trabajo está haciendo pagar un pesado peaje a la vida del hogar. Los trabajadores dicen que sus jefes les quieren antes en el trabajo que en la familia, y que estén de guardia todo el día. De cada cuatro entrevistados más de uno confirma que trabaja más horas de las que desea, según la última encuesta de YouGov.

Por Javier ARISTU

Reconozco que no he visto completo este tercer debate de investidura, todavía sin solución hasta mañana sábado. En cierto modo ya me desaniman este tipo de encuentros de oratoria. He visto y oído, en diferido, algún que otro discurso suelto de distintos portavoces donde se observan ya maneras nuevas, seguramente más broncas, en algunos protagonistas que parecen adelantar lo que puede ser esta legislatura: un continuo de enfrentamientos y visualizaciones de confrontación. Veremos.

Me ha llamado la atención la insistencia de algún portavoz en “hacer historia” —dicho por él mismo— y en marcar el discurso como si fuera el torero Luis Miguel Dominguín levantando su dedo índice queriendo decir al respetable: “Soy el number one”. Me temo que se abre una legislatura de “primeros espadas” pero no sé si los toros les permitirán lucirse. Ortega y Gasset, cuentan algunos, decía de su tiempo que “ahora no se torea. Hoy se hace estilo”.