Por Paco RODRÍGUEZ DE LECEA

Anabel Díez firma en la sección de Política de elpais un artículo titulado «El PSOE y Podemos cierran las puertas a entenderse aunque fracase Rajoy». No parece que se trate de especulación ni de intoxicación; los hechos que se narran, en particular el cruce de insultos entre algunos diputados en el acto solemne de constitución de las cortes, son tan penosos que renuncio a transcribirlos. Las dos formaciones siguen con los puentes levadizos alzados, y sin la menor intención de bajarlos. Ahora todo se reduce, pues, a un pulso para ver quién capitanea las tareas de oposición durante la próxima legislatura. Si eso es hacer política, que venga Togliatti y lo vea.

Por Julio RUIZ RUIZ

En nuestro país gozamos de una democracia parlamentaria y representativa que, como se ha dicho muchas veces,  es el “menos malo de todos los sistemas conocidos”. Ello quiere decir que las elecciones las gana quien más apoyo parlamentario logre en la cámara y no el partido que más votos y parlamentarios saque del proceso electoral; este será el partido más votado y la minoría mayoritaria de la cámara pero, si no logra sumar los apoyos necesarios para que su candidato pueda ser investido y poder formar gobierno, es obvio que no ha ganado las elecciones. Si hay otro candidato y partido que en coalición o mediante acuerdos con otros partidos consigue los apoyos suficientes exigidos por el sistema para salir investido y formar gobierno, será tan legitimo y democrático como si lo consiguiera el candidato del partido más votado.

Por Francisco FLORES TRISTÁN

En el escrito anterior (26 J; el fracaso de la Izquierda) comentaba algunos factores que creo han podido influir en los resultados electorales. Pero los acontecimientos se aceleran vertiginosamente. Ahora el problema acuciante no es el pasado, es el futuro. ¿Qué va a pasar con el Gobierno ¿Qué posibilidades hay de abordar los cambios que muchos consideramos necesarios, si no imprescindibles para el futuro de este país?  Veamos las posibles alternativas.

Por Pedro JIMÉNEZ MANZORRO

Hacía ya algún tiempo que no me sentía sujeto histórico. Este periodo de desgobierno flanqueado por dos generosas elecciones ha sido divertido y fructífero para el emocionante universo del monólogo. Hagamos un esfuerzo de memoria que no nos deje extenuados.

En el verano de 2015 Iglesias despreciaba a IU (cenizos y pitufos gruñones) y solo quería a Garzón en sus listas. En las elecciones de diciembre las fuerzas políticas y los medios de comunicación silencian la existencia de la coalición y los amigos y deudos la dan por fenecida. IU-UP obtiene algo más de novecientos mil votos y dos diputados; los allegados dan el pésame mientras mordisquean frases contra la ley electoral. Son días triunfales para Podemos, pero no hay forma de pactar gobierno. Empieza a hablarse de una coalición electoral de izquierdas para unas nuevas elecciones. Te enteras de sopetón de que IU —y de camino el PCE— es no solo patrimonio inmaterial  de la Izquierda española sino pilar irrenunciable de su sistema democrático… por lo que no puede acudir coaligada con nadie a ningún sitio decente (PRISA se emplea a fondo en ello). Se produce el acuerdo: Antonio Elorza vuelve a certificar el fin de IU en El PaísRosa Aguilar, ella, lamenta que IU se haya entregado a precio de saldo. Llega la campaña, que se desarrolla con inusitada dureza contra Unidos Podemos; los comunistas ya no son patrimonio irrenunciable de nada sino seres de dudosa ralea y aparecen inevitablemente unidos a los independentistas y a los bolivarianos. Los resultados de la coalición, aun siendo buenos, se antojan insuficientes para igualar las expectativas de la demoscopia. El profesor Errejón echa la culpa (curpa, curpita) de los resultados al pacto con IU, contra la tesis oficial de Iglesias y el Echenique de los gatos cenizos. Ahí estamos.

Por Francisco PALERO GÓMEZ

La noche electoral recordé un pasaje escrito por Eduardo Mendoza en su novela Riñas de Gatos (Premio Planeta 2010) donde, rememorando el mitin celebrado por Azaña en Comillas, a las afueras de Madrid, y al que acudieron más de 500.000 personas, señala que el ideario de este político conservador era sencillo: consolidar la República y no echar por la borda lo conseguido. Y en el mismo párrafo continua Mendoza diciendo, en referencia a los socialistas: “el implacable desgaste de los pactos electorales y la gestión política les ha obligado a radicalizar su postura para evitar que la gente se vaya de la UGT a la CNT, donde los anarquistas mantienen la pureza de principios gracias al abandono de cualquier posibilismo y el ejercicio constante de la irresponsabilidad”.

Según dicen las crónicas, los asistentes cerraron el mitin con el puño en alto sin que Azaña respondiera con el mismo saludo: todo un gesto, que expresaba un discurso lúcido en los tiempos que corrían.

Por Javier VELASCO MANCEBO

Después del Brexit es obligado enfrentarse a  algo que lleva pendiente desde muchos años atrás: la definición de una nueva organización institucional con el objetivo de dar estabilidad, equidad y eficacia al conjunto de países pertenecientes a la Unión Europea, sobre todo a los integrados en el euro.

Natixis es una empresa financiera, fundamentalmente orientada a la inversión industrial, que tiene una excelente página de investigación económica. En sus comentarios “flash” del 29 de junio desarrolla una serie de ideas enfocadas a imaginar una nueva organización institucional para evitar el desbordamiento e implosión de la  actual Unión. Curiosamente, sus propuestas pueden ser asumidas por la izquierda, si esta deja de preocuparse de hacer política sobre la política.