Por Javier ARISTU

Ayer, día de comienzo de la campaña electoral, CC.OO. de Sevilla logró reunir en su sede, en acto público informativo, a los cabezas de lista provinciales de cada una de las candidaturas más representativas. Su reclamo era evidente: que cada una de las fuerzas políticas expusieran ante el público sus programas de cara a los asuntos que más pueden interesar a un sindicato como son el trabajo, el empleo, los derechos sociales de los trabajadores o los aspectos relacionados con las reformas laborales.

Considero que es un éxito que un sindicato celebre este tipo de actos convocando a las fuerzas políticas a debatir entre ellas y a explicar públicamente lo que piensan sobre esos asuntos. Como hemos dicho repetidamente en este blog el trabajo está siendo “invisibilizado” en los medios de comunicación, se tiende a crear opacidad alrededor de ese mundo, como si fuese algo marginal, exterior a la sociedad actual. En los medios que manejan la información política priman más aspectos anecdóticos, personales o simplistas de los candidatos que los verdaderos asuntos que hoy padecen los españoles; en cierto modo, mirar un programa de debate político en una televisión —con algunas y notables excepciones— es como ver un programa de estrellas de la canción.

Por Javier VELASCO MANCEBO

Un juicio se realiza con la base de muchas ideas. Las ideas en que se basan los juicios deben ser muchas y verdaderas, nunca falsas. Desde que el mercado impera en  nuestras vidas, los juicios adolecen de poca calidad. Los juicios solo necesitan que sean aceptados por el mercado y que se incorporen al llamado sentido común, que, como podemos observar en muchos casos, puede ser un sentido falso, que no se apoya en ideas verdaderas. Lo mismo pasa con los juicios que se producen en el periodismo y en la televisión y, por supuesto, en el mundo político, empresarial o científico; en este último caso, los objetivos de investigación están sometidos, en la mayoría de los casos, al sentido común liberal y competitivo. La confusión con términos como tecnología, innovación, investigación, excelencia, etc., son un ejemplo del desconcierto que subyace en el forcejeo que existe por imponer una precisa interpretación de la realidad.

Por Javier ARISTU

En 1941 los ingenieros Javier Benujumea Puigcerver y  José Manuel Abaurre Fernández-Pasalagua, fundaron en Sevilla una pequeña empresa eléctrica titulada Abengoa. Décadas después, solo una generación posterior, la de los hijos del fundador, la firma  está en trance de quiebra. 25.000 millones de euros es su deuda con bancos e instituciones financieras. Sic transit gloria mundi sería un dicho que su fundador conocería dadas sus relaciones y querencias con los padres jesuitas. La otra querencia fue el poder político, sin nunca aparecer como otros industriales ligados a partido alguno. Pero bien conectados con el poder local, autonómico y estatal a través de matrimonios, funciones representativas y conexiones sociales. Su consejo de administración era un prodigio de buenas relaciones y conexiones con el espectro político del poder [véase el reportaje de El Diario.es]. Su fundación Focus ha llegado a ser el emblema de un activismo expositivo destinado a dar pátina cultural de prestigio a una influencia social que a su vez no era contradictoria con lo más arcaico y casposo del sevillanismo: Javier Benjumea Llorente, el mayor de la segunda generación, es el teniente hermano mayor de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Capital social, le llaman. Iglesia, industria, formación y política, los cuatro elementos de los abengoas. Ahora se ha agregado un centro universitario, la universidad Loyola que, incorporando la ETEA de Córdoba,  tratan de levantar el Deusto andaluz a imitación del modelo vasco precisamente en el interior del campus de Palmeras Altas, la sede de la empresa en Sevilla. De dicha universidad es patrono Felipe Benjumea, el segundo de la saga, antes presidente factótum y ahora honorario de Abengoa.

Por Paco RODRÍGUEZ DE LECEA

Algunas opiniones culpan de los actuales índices desaforados de desempleo a la revolución tecnológica derivada de la introducción masiva en los procesos productivos de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC).

Es cierto que nos encontramos bajo un nuevo paradigma en lo que respecta al modo de producción en los países avanzados. Los mandamientos fundamentales del paradigma anterior, el fordismo, han quedado ampliamente obsoletos. Recordemos cuáles eran esos mandamientos: producción concentrada en grandes unidades fabriles; mecanización y fragmentación de las tareas; jerarquización extrema del proceso mediante una cadena de mando que operaba desde presupuestos “científicos” y una fuerza de trabajo rígidamente subordinada, indiferenciada y “fungible” en el sentido de la posibilidad de reemplazo inmediato de cualquiera de sus unidades sin merma de la productividad del conjunto. Y como contrapartida, estabilidad en el empleo, salarios relativamente altos, compensaciones extrasalariales importantes (guarderías, campos de deportes, comedores, economatos, patronatos de viviendas), y protagonismo destacado de los sindicatos en la determinación de las condiciones de trabajo, en particular en los temas de salario, jornada, seguridad e higiene y formación permanente.

P I FlechaPor Javier ARISTU

Acaba de salir un nuevo proyecto de debate y reflexión. Se llama Pasos a la Izquierda y en él colaboramos y participamos algunos de los que hacemos este blog En Campo Abierto. Según su declaración de principios, Pasos a la Izquierda es una “exploración de un territorio peculiar cuyos puntos cardinales es forzoso resituar, redefinir, porque las señales que emiten han perdido buena parte de los significados que pudieron tener en otras épocas históricas”. Coincidimos. Estamos en tiempos de redefinición, de resituación, que no es lo mismo que de transformismos y cambios de chaquetas. La izquierda debe repensarse a sí misma, no puede ser la repetición mimética del pasado, de los ecos de un pasado ya en trance de desaparición, pero tampoco una voz vacía de contenidos sustanciales, un simple eslogan que por repetirse mucho vaya a calar.

Por Lucía MÁRQUEZ

Reflexiones desde Andalucía a propósito de Nawal al Sandawi

“El feminismo es liberar la mente del sistema patriarcal, de la religión y del capitalismo”

“Andalucía es la tierra de María”, “Andalucía está gobernada por una presidenta”, si prestamos atención  a estas afirmaciones: Andalucía es una tierra en la cual «lo femenino» es una seña de identidad. Pero… ¿Qué femenino? ¿El “eterno femenino”, del que nos hablaba Simone de Beauvoir? ¿Existe una sobre – exposición de la mujer en la realidad andaluza y, por lo tanto, la lucha feminista en nuestra tierra debe circunscribirse a la lucha por asegurar la igualdad y a la erradicación de la violencia contra las mujeres?

Por Carlos ARENAS POSADAS

En días pasados, dos personas, el inglés Owen Jones y el uruguayo José Mújica, me han inspirado las líneas que siguen. El primero, a través de su escrito “Hacer posible la aspiración”, [leer original en Class], introduce una sugerente aportación al respecto de tal concepto, para decirnos que al igual que el ánimo de lucro y la codicia han sido la “aspiración” burguesa en todo tiempo y lugar,  es llegada la hora de que la izquierda se apropie del mismo para darle un sentido colectivo en nombre de la inmensa mayoría.

En el pasado, las aspiraciones de las clases populares han sido canalizadas a través de los dos partidos herederos del marxismo, por aquellos que confiaban en el Estado propietario, la vía soviética, y por aquellos socialdemócratas de primeras, segundas y terceras vías que confiaban en su capacidad para repartir benévolamente las ganancias de productividad del capital. El resultado en ambos casos han sido rotundos fracasos históricos.

Entrevista a Luciano Gallino

Luciano Gallino es un sociólogo italiano de primera línea, especializado en asuntos del trabajo. Hace unos meses publicó en Italia un libro muy comentado, Vite rinviate. Lo scandalo del lavoro precario (Vidas aplazadas. El escándalo del trabajo precario, ed. Laterza, 2014) donde analiza los fenómenos que están modificando la naturaleza del trabajo en nuestras sociedades y cambiando la relación de las personas con el mismo y de estas entre sí. Es un libro de combate en el que denuncia la mistificación que la ideología neoliberal hace de la llamada “flexibilidad laboral” como solución mágica al desempleo. Lo que viene a continuación es el extracto de una entrevista hecha al profesor Gallino en el acto de presentación de su libro en Turín.

Pregunta: Profesor Gallino, ¿por qué Vidas aplazadas?

Luciano GALLINO: Porque quien, por alguna razón, por propia elección o por mala suerte, se encuentra con que tiene que trabajar con una larga serie de contratos de corta duración, está obligado a aplazar continuamente decisiones importantes como comprar una casa, tener un hijo o establecerse en una ciudad en vez de en otra. Cuando uno se acerca a los cuarenta o se pasa de esos años se da cuenta de que, prórroga  tras prórroga, toda la vida ha sido aplazada a un futuro que no se sabe ya qué forma adquirirá.