Por José GARCÍA GARCÍA

“Una vida francesa no tiene más valor que la de un niño en Palestina, Siria o Irak” (Frederick Kanuté).

Estas palabras, puede que para algunos no sean políticamente correctas. Arguyendo que es necesaria la unidad de los demócratas, que no deben de surgir fisuras contra la barbarie, que lo único importante es acabar con los asesinos.

Pero ¿a que jugamos? ¿Por qué seguir ocultando la verdad? o ¿es que lo cotidiano, a fuerza de serlo, no produce dolor? Sinceramente considero que todo es un continuo y calculado ejercicio de hipocresía. Y vuelvo a referenciarme en Kanuté, “Si no ocurre en América o Europa, es como si no pasara”.

No quisiera extenderme ya que es mucho lo que se escribe, pero si dejar claro dos conceptos para que nadie trate de manipular lo que quiero expresar con mi opinión. Uno, vaya por delante la condena enérgica a todo acto criminal que suponen los atentados terroristas, que causan víctimas inocentes y muestran una crueldad que no tiene justificación alguna. Y dos, la solidaridad con el dolor y el sufrimiento de las víctimas y con los ciudadanos y ciudadanas que se vieron involucrados en los sucesos.

Por Francisco FLORES TRISTÁN

Me resulta sorprendente la unidad y la contundencia que han mostrado las fuerzas políticas francesas de Derecha y de Izquierda frente a los atentados del 13N si las comparo con las dudas y vacilaciones observadas en España. El asunto es lo suficientemente brutal y presenta tantas aristas como para meditar con calma sobre las posibles alternativas. Habría que distinguir dos vertientes sobre este asunto, la interior y la exterior. La interior se refiere a las medidas a adoptar en Francia o en otros países europeos para la detención de los autores de la masacre y para evitar que se repita. En Francia el Gobierno proclamó el estado de emergencia por el que suspende o limita ciertas garantías constitucionales como el registro de domicilios o la libertad de residencia. Este estado de emergencia fue ratificado por tres meses en el Parlamento con la casi unanimidad de los grupos políticos (solo 6 votos en contra en la Cámara baja y 12 abstenciones en el Senado). Quizá son explicables la unanimidad y la dureza de las medidas por el impacto brutal de la matanza pero cuando los ánimos se serenen sería preciso ponderar hasta qué punto es justificable la suspensión de garantías que forman parte del núcleo duro de libertades que hemos considerado esenciales en una Democracia desde le Revolución francesa acá. Sería triste que al final los terroristas consigan por vía indirecta el desmantelamiento de una parte del Estado de derecho que ellos quieren derribar. Me refiero especialmente a derechos como el límite de tiempo para la detención policial y la inviolabilidad de domicilio cuya suspensión solo me parece admisible en períodos de tiempo cortos en casos excepcionales. Que yo recuerde en España no se adoptaron medidas similares cuando el 11 M y la acción policial fue bastante eficaz.

Por Gérard SEBAOUN, diputado socialista en la Asamblea francesa.

Nadie negará la gravedad de la situación tras los atentados innobles y asesinos del viernes 13 de noviembre en el corazón de París y Saint-Denis. Los asesinos estaban decididos a matar y a morir. Su fanatismo escalofriante aterroriza a todos los que quieren vivir en paz en nuestro suelo.

¿Subestimó el gobierno la amenaza como rumorea la derecha? No lo creo de ningún modo, estaba alerta por los servicios de información y el Primer ministro había aludido poco antes del drama al riesgo máximo de nuevos atentados.

¿Eran estos evitables? No hay evidencia de ello, el riesgo cero no existe.

Por Francisco J. GONZÁLEZ VÁZQUEZ

Amigos y amigas:

 Probablemente como vosotros, he recibido un email con un vídeo en donde se ve a gentes armadas con aspecto árabe asesinando a sangre fría a una mujer porque vestía un paño rojo sobre la chilaba negra.

 Creo que no podemos dejar que estos vídeos circulen irreflexivamente sin pensar un poco sobre su significado.

 Dice Lluís Bassets:

 El infierno está en la Red. (…) La novedad son los grandes infiernos digitales que nos llegan precisamente de la mano de quienes desean reconstruir el remoto califato del islam, con sus amenazas terribles, sus prédicas demenciales y, lo que es peor, esos vídeos insoportables producidos como armas de destrucción masiva que difunden las imágenes de las ejecuciones.

 Son tan evidentes sus objetivos militares que se hace ocioso cualquier debate sobre la oportunidad de su difusión: quien lo hace sabe que contribuye a amplificar el efecto letal de esta nueva arma tan diestramente manejada por los terroristas. Con su violencia sin límites, los guerreros del califato buscan amedrentar a las poblaciones a las que atacan, disuadir a los países que quieren frenarles y acrecentar sus filas con la convocatoria a los asesinos vocacionales de todo el mundo.

http://blogs.elpais.com/lluis_bassets/2015/02/infiernos-digitales.html