Por Stefano RODOTÀ

El pasado sábado se ha celebrado en Roma la primera reunión de un proyecto denominado “coalición social” impulsado por el dirigente de la Fiom (sindicato italiano de metalúrgicos) Maurizio Landini, ya cononocido y presentado en este blog. La crisis de la política, de los partidos y la actuación del gobierno Renzi han llevado a Landini y otros más a proponer una discusión y un proyecto de articulación social más allá de los partidos con el fin de movilizar una resistencia al neoliberalismo y a las políticas de recortes y proponer nuevas maneras de intervención en la política. Como dice Landini, la política “no es una propiedad privada”. Qué mejor que trasladar ese debate a nuestro país a través de la reflexión de uno de los grandes protagonistas del panorama político alternativo italiano, Stefano Rodotà]

La expresión “coalición social”, ya presente en el debate político, fue oficializada ayer [sábado 14 de marzo] por Maurizio Landini. ¿Cómo, y por qué, se busca una nueva forma de acción política colectiva? En los últimos tiempos se ha ido conformando una relación entre el Estado y la sociedad, o más bien entre el gobierno y la sociedad, marcada por un fuerte reduccionismo, donde el único sujeto social considerado interlocutor legítimo es la empresa. Una versión doméstica de la bien conocida afirmación de Margaret Thatcher según la cual la sociedad no existe, existen solo los individuos. Individuos atomizados, aislados entre ellos: ayer considerados “carne de encuesta”, hoy reducidos apresuradamente a carne de tuit o de slide.

Llevando un poco más allá este análisis, no es arbitrario señalar un retorno a lo que Massimo Severo Giannini, en su reconstrucción de las experiencias históricas italianas, había definido como un Estado “monoclase”, dominado hoy por la dimensión económica y por la reducción del gobierno a “gobernanza”. ¿Se separan Estado y sociedad? Sea cual sea la respuesta, lo que se percibe es un desapego profundo de los ciudadanos hacia partidos e instituciones, testimoniado por el crecimiento y la consolidación de la abstención electoral.