Por Franco BERARDI BIFO

A finales de los años 70, tras diez años de huelgas salvajes, la dirección de la FIAT reunió a los ingenieros para que introdujesen modificaciones técnicas capaces de reducir el trabajo necesario y despedir así a los extremistas que habían bloqueado las cadenas de montaje. Sea por esto o por lo otro el hecho es que la productividad aumentó cinco veces en el periodo que va desde 1970 al 2000. Dicho de otro modo, en el año 2000 un obrero podía producir lo que precisaba de cinco en 1970. Moraleja de la fábula: las luchas obreras sirven entre otras cosas para que los ingenieros consigan aumentar la productividad y para reducir el trabajo necesario.

¿Os parece bueno o malo? A mí me parece algo buenísimo si los obreros tienen la fuerza (¡y, caray, en aquel tiempo la tenían!) para reducir la jornada laboral con el mismo salario. Y algo pésimo si los sindicatos se oponen a la innovación y defienden los puestos de trabajo sin comprender que la tecnología cambia todo y que ya no hace falta más trabajo.

Aquella vez  los sindicatos creyeron desgraciadamente que la tecnología era un enemigo del que había que defenderse. Ocuparon las fábricas para defender el puesto de trabajo y el resultado, como se preveía, fue que los obreros perdieron todo.