Por Ulrich BECK

El primer ministro francés se dispone a conocer a la reina sin corona de Europa, cuyo reinado se basa en un miope cinismo político.

Son numerosos aquellos que ven en la canciller alemana a la reina sin corona de Europa. Cuando nos hacemos la pregunta de saber dónde basa Ángela Merkel su poder se nos envía a una de las características que definen su forma de actuar: una habilidad maquiavélica.

Según Nicolás Maquiavelo (1467-1529), primer pensador que ha reflexionado sobre la naturaleza del poder, el príncipe debe mantener su palabra dada ayer sólo en el caso de que le proporcione ventajas. Si trasladamos esta máxima a la situación de hoy ésta nos diría: es posible hacer hoy lo contrario de lo que se anunció ayer si eso aumenta las oportunidades de ganar las próximas elecciones. Las afinidades políticas entre Merkel y Maquiavelo —el famoso modelo Merkiavel como lo he llamado— se basan en cuatro componentes diseñados para complementarse mutuamente.

1. Alemania es el país más rico y la fuerza económica más poderosa de la Unión europea. En el actual contexto de crisis financiera, todos los países endeudados dependen de la buena voluntad de los alemanes listos a ser garantes de los créditos necesarios. El maquiavelismo de la canciller se basa en que, en el virulento conflicto que enfrenta a los arquitectos de Europa y a los soberanistas, ella se cuida de tomar partido o, más bien, se mantiene abierta a ambas opciones.

Reproducimos este trabajo realizado por Jorge Aragón, Jesús Cruces, Luís de la Fuente, Alicia Martínez, Amaia Otaegui y Elvira S. Llopis que se publica dentro de la colección Estudios de la Fundación 1º de Mayo, en su número 56, en el que se analiza  la agudización de la pobreza que está produciendo la crisis económica y en el que el acceso al empleo ya no es una salvaguarda ante las situaciones de pobreza. [DESCARGAR PDF ]

Las políticas de recortes están intensificando y extendiendo la pobreza en España hasta alcanzar al 27 por ciento de la población. El acceso al empleo ya no es una salvaguarda ante las situaciones de pobreza. La precarización de las condiciones de trabajo, los procesos de desprotección en el mercado de trabajo y el debilitamiento de los recursos sociales del Estado de Bienestar están provocando un empobrecimiento creciente de la población trabajadora.

En España las erróneas medidas tomadas, tanto desde el punto de vista laboral como desde el punto de vista de la  reducción de los marcos de protección social y la contracción de los servicios públicos, están contribuyendo a que el fenómeno de los trabajadores pobres se haya incrementado de una manera tan acusada.

Una parte importante de las consecuencias del empobrecimiento de la población es irreversible: la malnutrición infantil, la insalubridad de las condiciones de vida, la reducción de la atención y cuidado de la salud, la atención descualificada de las personas en situación de dependencia, la deprivación cultural, son sólo algunas de ellas.

En España, el fuerte crecimiento económico de los últimos años no ha sido capaz de reducir las tasas de pobreza por debajo de la media europea, y ha configurado un mercado de trabajo,  un modelo productivo y un modelo social muy vulnerables a los cambios de ciclo y que ha saltado hecho añicos al estallar la crisis.

Por Guido ROSSI

Consumidores consumidos. Foto: Markel 2007

La decisión del Banco Central Europeo de aprobar el plan para comprar deuda pública de los países de la eurozona en el mercado secundario, con condiciones precisas de austeridad bien conocidas, constituye sin duda alguna una medida contra la especulación financiera esperada desde hace tiempo. Son necesarias, nos obstante, dos observaciones, frente a esta decisión tomada con el voto en contra del representante alemán.

La primera, que constituye la objeción más relevante a esta importante función del BCE, es que aquí el Banco Central Europeo ha visto minada su independencia respecto de la política. La objeción, sobre todo alemana, suena grosera y engañosa, ya que, en todo caso, son la política misma y la democracia de los estados débiles los que son dependientes y dirigidos por entes exteriores, entre otros por el Banco Central, que mantiene, en cambio, una digna independencia y que ejerce afortunadamente sus poderes con decisiva autoridad.

La segunda observación, mucho más importante, es que si esta decisión puede tener efectos beneficiosos contra la especulación sobre la deuda pública de los países del euro, ciertamente no representa ningún avance hacia la unidad política de Europa —continuamente buscada en vano de boquilla—, que no se ha conseguido alcanzar en grado alguno. Esta última consideración conlleva, no obstante, otra, provocada por el Leviatán técnico-burocrático que, en su ejercicio de poder en el estado de excepción, amenaza con caídas en el abismo, subestima completamente los efectos nefastos de una justicia social cada vez más ausente y, por ello, se ocupa poco de la “nueva plaga” que se avecina, que tiene dos sinónimos unidos entre sí: desempleo y pobreza. El riesgo de pobreza ha sido evaluado oficialmente por la OCDE y por la Comisión Europea en el transcurso de la conferencia “Jobs 4 Europe”, celebrada los días 6 y 7 del pasado mes de septiembre. Estimaron que 116 millones de personas están en riesgo de pobreza en los países de la Unión.

Por Pedro Ángel JIMÉNEZ MANZORRO

Bandera. Foto del autor

Da la impresión de que en los países mediterráneos, cuando nos damos de bruces con un problema importante, buscamos (y encontramos) antes culpables que soluciones. Desconocemos cuál será el origen, causa y esencia, es decir, el arjé (que no debemos confundir con el más moderno y sonoro aserejé) de ese taimado vicio y si tendrá solución en las generaciones venideras. Puede que tenga que  ver con nuestra educación religiosa y conciencia del pecado (Por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa…) y la tradicional inutilidad de nuestros gobernantes para encontrar soluciones, a menudo contrarrestada con el feliz hallazgo de un chivo expiatorio. En estos casos siempre me acuerdo del ministro Sancho Rof diciendo, en los tiempos del síndrome del aceite tóxico, que el contagio se debía a un bichito, que si se caía de la mesa, se mataba y cómo en algunos pueblos llegaron a la conclusión de que al tal bichito lo transportaban los perros y consecuentemente, mataron a los canes del lugar. No es tan fino como el sacrificio de Ifigenia pero nos sirve como ejemplo.

Por Rosa BENDALA GARCÍA

En el, de momento, último paquete de ajustes, brilla por su simplicidad una medida fácil: los funcionarios no cobrarán este año la paga extra de navidad. Mejor para la salud, dirán algunos, porque ese dinero iba derechito al hígado en forma de alcohol y grasas. Mejor para la tesorería, pensarán, sin confesarlo, los gestores de los dineros de las Comunidades Autónomas, entre ellas la nuestra, que se ahorrarán en un mes tan comprometido como diciembre un montón de millones de euros y, para redondear la buena nueva, le pueden echar la culpa al gobierno de Madrid. Que se jodan, sentenciarán otros, utilizando el contundente castellano que alguna diputada ha dejado oír a los muros del hemiciclo (¿no son representantes del pueblo? Pues hala, a hablar como el pueblo, que ya se sabe que es soez y deslenguado).

 De los funcionarios casi todo el mundo habla, y la mayoría, de oídas: que si en España hay más funcionarios que en ninguna parte del mundo, que si los funcionarios cobran un montón de dinero, que si no trabajan, que son unos inútiles, y, en fin, que ya va siendo hora de que se les acabe la sopa boba (ay, Larra, Larra, vaya navajazo nos diste). Ya lo dijo el Secretario de Estado, del que no conocemos otros méritos que su verbo brillante: hay que olvidarse de los cafés y del periódico….Pero a la inconsistencia de los argumentos es preciso oponer la realidad de los datos, y también la realidad de las demandas sociales. Vayamos por partes.

Por Gabriel CENTENO SANTOS

Desde que Zapatero comenzara aquel día 11 de mayo de2010 aanunciar al pueblo español los recortes del gasto centrado en los salarios de los empleados públicos, en las pensiones y en la reducción del Estado del Bienestar, presionado por Obama; Merkel y la troika (La Comisión, el BCE y el FMI), y con una prima de riesgo inferior a los 100 puntos, no hemos dejado de presenciar la adopción de medidas tendentes a reducir los salarios y el bienestar de los trabajadores y, al mismo tiempo, aumentar la capacidad de acumulación de riqueza por parte de los ricos, haciendo crecer la economía incontrolada y especulativa de casino en la que estamos cada día más inmersos.

Sin embargo, desde entonces la prima de riesgo no ha dejado de crecer, llegando en estos días a los 590, los ingresos del Estado de disminuir, y por si fuera poco, el ínclito Sr. Rajoy, al frente del nuevo Gobierno del PP acometió por Real Decreto-Ley, so pretexto de atacar el enorme paro existente en el país, la conocida Contrarreforma laboral; reforma que acaba con la negociación colectiva y que entrega a los trabajadores a manos del empresariado, desposeyéndolo de la inmensa mayoría de sus derechos. Todo ello, acompañado de un Programa de Reformas en el período 2012-2015, remitido a la Comisión Europea, a Bruselas, para hacer más competitiva nuestra economía, y en el que los salarios seguirán bajando junto a las inversiones públicas -más mercado-, la economía especulativa y el poder de los bancos crecerá, y los servicios sociales se verán mermados, llevando al desempleo y a la exclusión a cientos de miles de familias. Pero ¿Para qué están sirviendo todas estas reformas? ¿Disminuyen el paro, estabilizan y hacen crecer la economía, generan confianza en los mercados financieros…? Nada de nada. Hoy, más que nunca, apreciamos cómo la deuda española crece exponencialmente, nuestros problemas aumentan y estamos, virtualmente y en la práctica, en RESCATE; INTERVENIDOS POR EUROPA, con la supervisión de Alemania, La Comisión y el FMI.

Por Pedro E. GARCÍA BALLESTEROS

Foto: FAPAR

Es evidente la existencia de los mismos planes de ajustes y recortes sea cual sea el signo político del gobierno de turno: aumento de impuestos e inmediatos y grandes recortes de la masa salarial de los funcionarios, los cuales en su mayoría pertenecen a la educación o la sanidad. Pero lo que me gustaría comentar no es tanto esos hechos evidentes y palpables sino los discursos usados para su justificación, la retórica política. Hasta ahora, los hechos se iban identificando cada vez más, eran similares pero al menos los discursos pretendían diferenciarse. Creo que es inquietante que hasta los discursos comiencen a parecerse, a tener paralelismos evidentes. Esperanza Aguirre (o la cólera de Dios del Tea Party hispano) anunciaba sus recortes como solidarios, es decir, los funcionarios madrileños debían aceptar sus recortes de sueldos porque de esta forma se evitaba el despido de miles de interinos. Nuestra Consejera de Economía andaluza, antes y después de no negociar absolutamente nada con los sindicatos, los presentaba como injustos pero también apelaba a la solidaridad para no despedir a trabajadores de la función pública.

Hacia la europeización de las respuestas 

Por Juan MORENO y Emilio GABAGLIO

 

Foto Flickr. Autor: saigneurdeguerre

A la larga crisis en la eurozona (con tres países “rescatados” y varios más en serio riesgo) se la suele responsabilizar con razón  de graves daños económicos y sociales, y en primer lugar el aumento del desempleo (en marzo pasado 24,5 millones de parados, un 10,2% de la población activa). Siendo esto cierto también lo es que en años anteriores a la crisis había síntomas de que los gobiernos europeos habían abandonado algunos de los grandes objetivos que se había trazado la Unión Europea.

La Estrategia de Lisboa (2000-2010) para reformar la economía europea y estabilizar su crecimiento mejorando el empleo y la cohesión social, había fracasado mucho antes de que venciera el plazo de 2010. Los ataques al modelo social europeo por parte de gobiernos neoliberales (y en algunos casos por gobiernos que no se reclamaban de esa ideología) se venían recrudeciendo desde fechas aún más tempranas en casi todos los países. El fracaso de la Estrategia de Lisboa debilitaba las posibilidades de la UE para  competir en un mundo globalizado y para proponer un modelo de crecimiento y desarrollo que pudiera servir de referencia en otras regiones del mundo.

Por Carlos ARENAS POSADAS


¿Qué tienen los suecos, los fineses, los holandeses, los navarros, los riojanos que no tengamos nosotros los andaluces? Tienen mayores niveles de renta, de bienestar, niveles educativos superiores, mayores ratios de inversión per cápita, más lectores de libros y espectadores de teatro,  tasas de paro mucho más bajas, etc. ¿Qué tenemos nosotros que no tengan ellos? Gracia pajolera, más sol, manzanilla, más comparsas, rocíos, semanas santas, bandas de cornetas y tambores a gogó, etc. ¿Qué podemos ofrecerles? Nada; incluso dudo de que les interese lo que a nosotros nos sobra. Si acaso, cuando ponemos nuestro acerbo en el escaparate on-line, vienen por un tiempo corto a verificar lo que se dice de nuestra belleza moruna y de la manera carpetovetónica de hacer las cosas, pagan su óbolo al  tour-operador, y se van.

 ¿Por qué ellos han llegado a ser más ricos mientras  nosotros seguimos dependiendo de la mascarada? Preguntados ciudadanos y ciudadanas de esos que los reporteros buscan en las calles donde se instalan Zara y Mango dirían en un 50 por ciento que la causa es del clima que invita al ocio; un 30 por ciento que la gente es mucho más abierta y simpática; un 15 por ciento haría referencia a las tradiciones. El otro 5 por ciento se repartiría entre los que en la universidad, en concreto en la facultad de ciencias económicas y empresariales, han aprendido aquello de la especialización productiva, la economía extravertida,  la productividad aparente del trabajo, los menores valores añadidos de nuestro tejido productivo,  los elevados costes de transacción de una economía inclinada desde siempre a la especulación y a la búsqueda de rentas, etc. Es decir; la culpa es de la estructura económica. El que conozca  a la tal estructura económica que me la presente para que le pueda cantar las cuarenta.