Por Francisco FLORES TRISTÁN

Los acontecimientos de la semana pasada han supuesto una crisis tan grave para el PSOE que amenaza con invalidarlo como uno de los instrumentos más importantes  y eficaces que ha tenido la Izquierda en este país desde hace casi siglo y medio.  Y todo ello ocurre en medio de una crisis general que afecta al conjunto del Estado y sus instituciones a su vez enmarcada en la crisis de la Unión Europea y que evidentemente ha tenido una incidencia importante en la propia deriva del PSOE.

Por Javier ARISTU

De toda crisis siempre sale algo bueno, a veces.

De la crisis por la que está pasando el PSOE y que todos hemos visto en vivo y en directo ha surgido un personaje que contradice precisamente dicha crisis: José Borrell. Las dos actuaciones —no he visto otras— que el exministro y ex candidato socialista ha tenido en los últimos días, tanto en la cadena SER con Pepa Bueno como ayer en la Sexta con Wyoming, y al calor de la batalla en el Comité federal, han rejuvenecido y han embellecido la política como ninguna otra intervención. Ningún discurso, ninguna intervención, ninguna iniciativa de ningún político o política española ha podido igualarse con la del exministro. José Borrell identifica como pocos en estos momentos “la nueva política” que necesita este país.

Por Carlos ARENAS POSADAS

Este es el título que el añorado profesor José Luis Sampedro puso en 1983 a un artículo suyo en el  número 1 de la Revista de Estudios Andaluces. No se le ocurrió otra forma de decir, con su ya entonces vocación literaria, que aunque los tres entes formaran parte de la realidad mundo, eran cosas diferentes porque funcionaban de forma crecientemente compleja. Un reloj, con su mecánica, lo hace siempre de la misma manera; basta con darle cuerda o ponerle pilas. Un gato, como una persona, es un ser vivo, que elige actuar en función de las opciones relativamente simples que se le presentan. Madagascar define a una sociedad compleja que requiere a sus gobernantes tomar decisiones en función de la correlación de fuerzas sociales en su interior, de su relación con países vecinos, de su insularidad, etc., etc.

Por Javier ARISTU

Un amigo me agradece desde Barcelona que le mantengamos informado de los sucesos andaluces y socialistas. El amigo es andaluz de Cádiz, gente sabia como la que más, pasado por las aulas universitarias de Sevilla en los años setenta del pasado siglo y, desde entonces, afincado en Cataluña. Uno de esos catalufos, o andalusos, que tuvieron que emigrar a las tierras entre el Besós y el Llobregat para ganarse la vida. Él me pone al día de lo que pasa por allí, de las cuitas independentistas, y yo trato de actualizar sus saberes sobre esta tierra de maría santísima. No sé si, de todos modos, lograremos entre los dos captar toda la sutileza e ingenio con que se está desarrollando el actual proceso de crisis en el PSOE. En mi anterior entrada bosquejaba un análisis de la situación actual. Conforme han pasado las horas esta se complica y endurece en vez de flexibilizarse, por lo que no parece claro que vaya a haber una pronta y, sobre todo, buena solución.

Por Paco RODRÍGUEZ DE LECEA

Anabel Díez firma en la sección de Política de elpais un artículo titulado «El PSOE y Podemos cierran las puertas a entenderse aunque fracase Rajoy». No parece que se trate de especulación ni de intoxicación; los hechos que se narran, en particular el cruce de insultos entre algunos diputados en el acto solemne de constitución de las cortes, son tan penosos que renuncio a transcribirlos. Las dos formaciones siguen con los puentes levadizos alzados, y sin la menor intención de bajarlos. Ahora todo se reduce, pues, a un pulso para ver quién capitanea las tareas de oposición durante la próxima legislatura. Si eso es hacer política, que venga Togliatti y lo vea.

Por Javier ARISTU

Ando sumergido en asuntos del pasado. Los del presente me tienen, ¿cómo decirlo?, algo aturdido y sorprendido, por lo que recurro a la vista atrás, a repasar fotos y mensajes de hace treinta o cuarenta años, intentando encontrar claves y señales que me alumbren algo en estos tiempos de actualidad rabiosa. Para entender el presente, me dicen amigos, hay que leer, al parecer, a Juan Carlos Monedero. Ya habrá momento. Vayamos, por ahora, nosotros a ese tiempo en que la democracia española recién comenzaba después de cuarenta años de dictadura.

Por Javier ARISTU

Tras el debate y votación de ayer no sabemos si las espadas siguen en alto entre PSOE y Podemos cara a sustentar un gobierno de Sánchez o se está cerrando esta fase parlamentaria y tenemos a la vista elecciones generales. Por las intervenciones de los portavoces antes, durante y después del debate me inclino a pensar que visitaremos las urnas el próximo 26 de junio y que va a ser casi imposible que eso se remedie. Ojalá me equivoque.

Ya he puesto por escrito mi opinión de que ni es posible ni es conveniente en esta fase un gobierno denominado “de izquierda”. No hay fuerza parlamentaria que lo sostenga, no hay fuerza social y cívica suficiente para sustentarlo y, no es lo menos importante, no hay cultura ni programa cohesionado y unitario capaz de llevarlo al éxito. No se puede pasar en cuarenta y ocho horas del antagonismo y la contradicción fundamental al abrazo en la misma mesa de un gobierno. Para ello hace falta un proceso de encuentros y de diálogo que no ha habido tiempo de desarrollar desde que Podemos accedió a la relevancia electoral hace menos de dos años.