Forum Davos 2011. Foto +ecumenix
Forum Davos 2011. Foto +ecumenix

Por Mario PIANTA y Alessandro BRAMUCCI

A final del año es inevitable evaluar el pasado y predecir el futuro. Comparar lo que esperábamos con lo que realmente ha sucedido. Se trata de escrutar lo que puede suceder en los meses próximos. En temas económicos esto es particularmente importante ya que las expectativas de crecimiento son cruciales para las decisiones de inversión de las empresas, para las políticas de los gobiernos y para las oportunidades de trabajo de la gente. Se trata del trabajo de cientos de investigadores que elaboran predicciones económicas en los países avanzados. Cuanto más inciertos son los tiempos, más delicada se vuelve su tarea. Vamos a ver qué esperaban estos expertos —y que ocurrió— en la economía europea en estos tiempos de crisis.

Primero, Alemania. En la economía más pujante de la UE el crecimiento del PIB en 2012 se preveía menos del 1% respecto del año anterior; la previsión del Bundesbank de junio 2011 era de un crecimiento del 1.8%. En 2013 se espera crecer sólo un modesto 0.5% mientras que la previsión de Frankfurt hace un año era de un optimista 1.8%.

Podemos hacer las matemáticas para los años 2009-2011, de los que ya disponemos de datos definitivos, y compararlos con las estimaciones que el Bundesbank hizo en junio y diciembre de esos años, publicadas en sus comunicados de prensa. De las trece previsiones realizadas a lo largo del periodo de tres años entre diciembre de 2008 y diciembre de 2011, diez se equivocaron en más del 0.4 por ciento y solamente tres acertaron (con una divergencia  porcentual del 0.3 o menos). Hasta llegaron a errar en la previsión en diciembre de 2010 de los resultados del mismo año. ¿En qué sentido estaban equivocados? Mientras que en 2009 subestimaron la severidad de la recesión, un año más tarde subestimaron el dinamismo del crecimiento alemán (a costa del resto de Europa).