Por Pedro Ángel JIMÉNEZ MANZORRO

Ayer venía de algún sitio imbécil y me llamó la atención una chiquilla que no alzaba  mucha altura desde el suelo inclinado de mi calle. La madre cubría la retaguardia pero la dejaba hacer. La sonrisa de la párvula me ganó en seguida.  Ella, sabedora de su encanto, pasó al ataque. Me pretendía vender una papeleta. Sortean un jamón de pata negra y de bellota sin males criticables por la OMS. No suelo adquirir papeletas de estas de dudosa legalidad porque al final acabas apoyando a una cofradía o similar y el cuerpo no se me hace.

Por Pedro Ángel JIMÉNEZ MANZORRO

Bandera. Foto del autor

Da la impresión de que en los países mediterráneos, cuando nos damos de bruces con un problema importante, buscamos (y encontramos) antes culpables que soluciones. Desconocemos cuál será el origen, causa y esencia, es decir, el arjé (que no debemos confundir con el más moderno y sonoro aserejé) de ese taimado vicio y si tendrá solución en las generaciones venideras. Puede que tenga que  ver con nuestra educación religiosa y conciencia del pecado (Por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa…) y la tradicional inutilidad de nuestros gobernantes para encontrar soluciones, a menudo contrarrestada con el feliz hallazgo de un chivo expiatorio. En estos casos siempre me acuerdo del ministro Sancho Rof diciendo, en los tiempos del síndrome del aceite tóxico, que el contagio se debía a un bichito, que si se caía de la mesa, se mataba y cómo en algunos pueblos llegaron a la conclusión de que al tal bichito lo transportaban los perros y consecuentemente, mataron a los canes del lugar. No es tan fino como el sacrificio de Ifigenia pero nos sirve como ejemplo.

Por Rosa BENDALA GARCÍA

En el, de momento, último paquete de ajustes, brilla por su simplicidad una medida fácil: los funcionarios no cobrarán este año la paga extra de navidad. Mejor para la salud, dirán algunos, porque ese dinero iba derechito al hígado en forma de alcohol y grasas. Mejor para la tesorería, pensarán, sin confesarlo, los gestores de los dineros de las Comunidades Autónomas, entre ellas la nuestra, que se ahorrarán en un mes tan comprometido como diciembre un montón de millones de euros y, para redondear la buena nueva, le pueden echar la culpa al gobierno de Madrid. Que se jodan, sentenciarán otros, utilizando el contundente castellano que alguna diputada ha dejado oír a los muros del hemiciclo (¿no son representantes del pueblo? Pues hala, a hablar como el pueblo, que ya se sabe que es soez y deslenguado).

 De los funcionarios casi todo el mundo habla, y la mayoría, de oídas: que si en España hay más funcionarios que en ninguna parte del mundo, que si los funcionarios cobran un montón de dinero, que si no trabajan, que son unos inútiles, y, en fin, que ya va siendo hora de que se les acabe la sopa boba (ay, Larra, Larra, vaya navajazo nos diste). Ya lo dijo el Secretario de Estado, del que no conocemos otros méritos que su verbo brillante: hay que olvidarse de los cafés y del periódico….Pero a la inconsistencia de los argumentos es preciso oponer la realidad de los datos, y también la realidad de las demandas sociales. Vayamos por partes.

Por Pedro Ángel JIMÉNEZ MANZORRO

Foto del autor

Tener el cerebro zocato tiene ataduras que son cadenas; una de ellas es no poder dejar de mirar a la izquierda con ilusión y con recelo a la derecha, lo que resulta relativamente útil para cruzar las calles con intenso tráfico rodado. Las tardes son peripatéticas en (Te)Salónica, seguramente desde que Aristóteles hollaba estos campos, a pesar de que el tiempo, el atmosférico, resulta extraño: sales a dar un paseo a la caída de la tarde con un calor que hace que defeques en tu propio ser y sin aviso alguno te sorprende una manta de agua, diríase enviada por el propio Zeus desde el vecino Monte Olimpo. Hemos indagado si los tesalonicenses tenían conocimiento de este fenómeno antes de la crisis; al parecer… sí, y desde siempre lo han llamado tormenta de verano.

Refugiados que estábamos de la que tocaba ayer, acertamos a ver un solitario cartel de KKE (Kommunistikó Kómma Elládas), el Partido Comunista Griego, de las últimas elecciones, en el que se advertía a la ciudadanía de que no se fiaran ni del PASOK ni de SÝRIZA. Se ve que los electores, si lo leyeron, lo entendieron solo a medias. En 2012 los griegos han celebrado (que ya es mucho celebrar) elecciones generales en dos meses seguidos (mayo y junio) cuya consecuencia última ha sido un gobierno de coalición del ganador de refilón (Nea Dimokratía, el partido conservador griego, 29.7%), del gran perdedor de las elecciones, (el PASOK, el partido socialista griego, 12.3%) y de un partido minoritario (DIMAR, Izquierda democrática, 6.3%). Su misión, aplicar la política de transformación económica, es decir, de restricciones sociales para permanecer en la Europa del euro. Nihil novum sub Sole. Pero de esto hablaremos otro día.

Por Pedro Ángel JIMÉNEZ MANZORRO

Pan, educación y libertad. Foto del autor

Normalmente el viajero que llega a Grecia quiere atisbar algo de su pasado, especialmente si es europeo y entendemos Europa en un sentido amplio y no excluyente. Por el contrario, el español que ahora traspasa sus fronteras intuye que además de reencontrar su pasado puede conocer parte de su futuro.

Cuando aceptamos el encargo de En Campo Abierto de estudiar in situ la evolución de la crisis griega quisimos que fuera algo más que unas vacaciones pagadas, aunque solo sirviera para calmar nuestras conciencias. A mí personalmente, dado mi exiguo nivel de griego, me preocupaba el hecho de cómo conectar, de a dónde dirigirme con mis cuitas, de cómo sonsacar, sin herir, las informaciones que necesitaba. No ha hecho falta mucho esfuerzo.