Por Javier ARISTU

Madrid, capital del Estado, la economía más poderosa de España, comienza a ser ya un problema para recomponer un modelo de país adecuado a los nuevos tiempos. Madrid absorbe demasiada energía del resto. Madrid pretende seguir siendo el rompeolas de todas las Españas…pero me temo que don Antonio Machado se habría ido de esa capital a la que tanto amaba tras asistir a los acontecimientos que nos están brindando sus políticos capitalinos.

Por Juan JORGANES

En este capítulo de los juicios del caso Gürtel, los veintinueve procesados suman 351 años de cárcel. Destacan el empresario Francisco Correa (51 años) y el extesorero del PP Luis Bárcenas (33 años). Pero más que la carcelería, a una ciudadanía responsable, interesada en el bien común y en el gobierno ético de la cosa pública, le escandalizarán algunas afirmaciones del tribunal por lo que de ellas se deduce. Por ejemplo, estas tres: 1) Entre el PP y las empresas de Correa se estableció “un auténtico y eficaz sistema de corrupción institucional”; 2) “No quedan dudas” de que el PP montó “una estructura financiera y contable paralela a la oficial”, es decir, una caja b; 3) el tribunal “pone en cuestión la credibilidad” de las declaraciones de algunos testigos, entre ellos el presidente del PP Mariano Rajoy, también presidente del Gobierno. El PSOE presentó una moción de censura. La ganó con el apoyo de 180 votos de una representación parlamentaria muy diversa.

Por Javier ARISTU

Como si fuera una maldición. Los acontecimientos que se vienen desarrollando en toda Europa desde hace varios años están modificando de forma completa la anatomía social y política de las sociedades de este continente. Los antiguos países del Este soviético, especialmente Polonia y Hungría, están pasando por modificaciones de sus estructuras democráticas que cada vez más son instrumentalizadas por gobiernos autoritarios y cuasi totalitarios. Los modelos hasta ahora hegemónicos en referencias democráticas –Alemania, Francia, Países Bajos– contienen en su interior serias amenazas de extrema derecha. Y en los dos países más poblados del Sur –Italia y España– el desarrollo se caracteriza por una potente desestabilización de su sistema político y de partidos. Da la impresión de que se hubiera producido una reunión de todos los males de la historia y que estos se hubieran lanzado sobre nosotros, los europeos. Sin duda estamos ante la mayor crisis política y de convivencia en Europa desde 1936. Cada país, cada Estado, cada sociedad trata de salir por sí misma de la encrucijada compleja en la que están situados cuando, por el contrario, de esta crisis solo se saldrá si se desarrolla una vez más una vigorosa estrategia europea basada en el reforzamiento de la democracia, de los derechos sociales  y se construye un enérgico eje de las fuerzas que siguen creyendo en el futuro de una unión europea más allá de las naciones.

Por Javier ARISTU

La acción política democrática, en sentido amplio, no solo aquella que está reducida a la tarea de los partidos políticos y sus grupos parlamentarios, se basa fundamentalmente en la intervención de los agentes sociales sobre la base de su representatividad, se mida esta como se mida, bien por las lecciones, bien a través de órganos reconocidos constitucionalmente o bien, como viene ocurriendo especialmente a partir de estos últimos años de crisis, mediante modos de acción social espontáneos, autónomos o extramuros de los ámbitos anteriores. Quiero decir que siendo tan distintas la acción que puede desarrollar un político en sede parlamentaria a la hora de defender un proyecto de ley y la de un comité cívico que demanda solución a un problema ferroviario en Murcia, ambas –insisto, tan distintas cualitativa e institucionalmente– responden a un nivel de representatividad. Sin representar a algún colectivo o a alguna colectividad ciudadana tanto el político como el miembro del comité cívico no serían nada. La representatividad es consustancial por tanto a la acción democrática.

Por Juan JORGANES

“intro”El portavoz del grupo parlamentario Unidos Podemos, Pablo Iglesias, preguntó en una de las sesiones de control si el Gobierno había cuantificado el coste de la corrupción para todos los españoles. Como en la respuesta el presidente del Gobierno y del PP no diera cifra alguna, Iglesias enumeró en la réplica los casos que involucran al PP y las cantidades que aparecen en las respectivas instrucciones. El diario Público informaba de que globalmente “la corrupción cuesta a los españoles 87.000 millones de euros al año, según un informe conjunto de varias universidades y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) fechado en 2016”. Rajoy cerró el debate sin dar una cifra, es decir, sin responder la pregunta. Acabó, sí, hablando de Venezuela.

Por Francisco FLORES TRISTÁN

No tuve oportunidad de ver completo el debate de los distintos candidatos a la Secretaría general del PSOE, entre otras razones por la hora inadecuada. Da la sensación de que la dirección del PSOE intentara que lo viera la menor gente posible. Pero lo que vi, y las reseñas y comentarios posteriores de los medios, es suficiente para hacerme una idea de los planteamientos de cada candidato/a. Me llama la atención la falta de programas y estrategias de futuro  o la simpleza de los mismos especialmente de los dos candidatos con mayor número de avales. Por ejemplo del discurso de Susana Díaz podemos colegir que no quiere escorarse a la izquierda ni tampoco buscar pactos en esa dirección. Pero como propuesta concreta positiva su principal idea es la apuesta por un PSOE “como el de siempre”, por un “PSOE ganador” que, si consiguiera serlo, no tendría que pactar con nadie. Imagino que cualquier dirigente de cualquier partido intenta promover que el suyo sea ganador pero… cómo se consigue esto? El principal argumento de Díaz es el apoyo de los barones territoriales y de los antiguos dirigentes (Felipe, Guerra, Zapatero, Bono, Rubalcaba…) de lo que se deduce que, dado el apoyo de los antiguos líderes y de las mismas ideas, el PSOE volvería a ser partido ganador ¡!!