Por Paco Rodríguez de Lecea y Javier Aristu

Se presenta en las librerías, bajo el título La utopía cotidiana. Diarios 1988-1994, una amplia selección de las entradas realizadas por Bruno Trentin en sus diarios a lo largo de los años en que ejerció la secretaría general de la CGIL. Quienes hemos tenido la idea de espigar estas notas que combinan crónica, reflexión y anticipación, de traducirlas y de anotarlas, hemos sido los arriba firmantes, Paco Rodríguez de Lecea y Javier Aristu. Otros amigos nos han ayudado con aportes de naturaleza varia y con sus ánimos consistentes. Destaca en ese sentido la importante introducción escrita por Antonio Baylos. La Fundación Primero de Mayo ha acogido el proyecto bajo su prestigioso marchamo, y El Viejo Topo se ha hecho cargo de la edición.

Por Paco RODRÍGUEZ DE LECEA

Algunas opiniones culpan de los actuales índices desaforados de desempleo a la revolución tecnológica derivada de la introducción masiva en los procesos productivos de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC).

Es cierto que nos encontramos bajo un nuevo paradigma en lo que respecta al modo de producción en los países avanzados. Los mandamientos fundamentales del paradigma anterior, el fordismo, han quedado ampliamente obsoletos. Recordemos cuáles eran esos mandamientos: producción concentrada en grandes unidades fabriles; mecanización y fragmentación de las tareas; jerarquización extrema del proceso mediante una cadena de mando que operaba desde presupuestos “científicos” y una fuerza de trabajo rígidamente subordinada, indiferenciada y “fungible” en el sentido de la posibilidad de reemplazo inmediato de cualquiera de sus unidades sin merma de la productividad del conjunto. Y como contrapartida, estabilidad en el empleo, salarios relativamente altos, compensaciones extrasalariales importantes (guarderías, campos de deportes, comedores, economatos, patronatos de viviendas), y protagonismo destacado de los sindicatos en la determinación de las condiciones de trabajo, en particular en los temas de salario, jornada, seguridad e higiene y formación permanente.

Por Paco RODRÍGUEZ DE LECEA

El análisis de urgencia de las elecciones catalanas bien puede esperar su turno en este blog; es forzoso dedicar el comentario de hoy a un suceso más apremiante y más trascendente. Ayer murió en Roma Pietro Ingrao.
El arco de su existencia ha recorrido un siglo completo. El 30 de marzo pasado celebrábamos en estas páginas su cumpleaños número cien. Un dato más para la admiración, en un político que, si no ha marcado con su impronta el siglo, ha sido por una razón nada más: porque la lucidez apenas deja huella en las cosas sobre las que se aplica.
En efecto. Hay políticos que buscan ante todo el bastón de mando, sin más mandangas; otros prefieren el brillo de los entorchados, el adorno de los títulos sonoros que envuelven la personalidad en un aura universal de respeto. Unos y otros saben que lo que importa a la posteridad es sobre todo la erótica del poder. Pero también, y por fortuna, existen científicos de la política, hombres y mujeres comprometidos muy a fondo con las ideas y con las personas que les rodean, pero atentos sobre todo a la verdad sin tapujos; dedicados con preferencia a la misión de observar, de analizar, de investigar de forma minuciosa y sin complacencia los fenómenos sociales, sus causas y sus efectos, las acciones y las reacciones que provocan.

Por Paco RODRÍGUEZ DE LECEA

En unas declaraciones desde Bruselas, Mariano Rajoy se ha hecho a sí mismo la reflexión de que sería bueno que Alexis Tsipras perdiera el referéndum y así dejara el mando de una vez, para que otro gobierno, de otro color, rectificase el lío que se ha organizado y prosiguiese la imparable marcha de Grecia hacia el superávit y la superación de la crisis dentro de una Unión Europea más unida y cohesionada.
La ministra de Agricultura española, Isabel García Tejerina, ha sido más explícita todavía, al advertir que «las urnas son peligrosas» (¡qué confesión inefable para una supuesta demócrata!) y apuntar: «Grecia crecía al 3% y en cinco meses están haciendo cola para sacar 60 euros.»
No se trata del club de la comedia, atención; son declaraciones serias. Ciertamente, cabe alegar en favor de los dos opinantes que no están hablando de Grecia, por más que una primera impresión superficial apunte en ese sentido. Son dos ejemplos clásicos del añejo refrán castellano «A ti te lo digo, hijuela; entiéndelo tú, mi nuera.» Es decir, Grecia les trae al pairo a los dos. A Grecia, que le den. Mariano no sabe con exactitud por dónde cae la península helénica, por más que un avión lo dejara allí mismo cuando fue a echar una mano a su amigo Andonis Samarás, cuando las últimas elecciones. Es probable que, dada la rígida concepción geopolítica de nuestro presidente, piense que Grecia es vecina de la Venezuela chavista, situadas ambas en el mismísimo “eje del mal”.

Por Paco RODRÍGUEZ DE LECEA

Pietro Nenni contó en sus Memorias que cuando el Partido Socialista Italiano decidió romper el frente común con los comunistas y trabajar en la consolidación de un espacio de centro-izquierda, Palmiro Togliatti utilizó toda su capacidad de persuasión para intentar convencerle de que aquel era un paso equivocado. Después de varias tensas conversaciones, el líder comunista constató que no habría marcha atrás y la ruptura era ya un hecho consumado e irreversible. Entonces suspiró: «¡Feliz tú que vas a hacer política! Yo me veré reducido a hacer solo propaganda.»
Hoy nos encontramos en España delante de una disyuntiva bastante parecida. En el seno de una sociedad en mutación, con una clase política arruinada por el descrédito y ante un gobierno de la derecha enfangado en políticas de corte ventajista e impopular, las diferentes izquierdas se encuentran en una encrucijada crítica. Pueden resolverla haciendo propaganda, o bien haciendo política.
Propaganda es plantear que tenemos en nuestra “casa” todas las respuestas ajustadas a las demandas de la ciudadanía. No es así. La situación real es más bien la que expresó Mario Benedetti en una frase feliz: «Cuando creíamos tener todas las respuestas, nos han cambiado las preguntas.»