Por Javier ARISTU

¿Qué hacen los sindicatos? ¿Dónde están los sindicatos? Son preguntas que he venido oyendo a lo largo de estos últimos años, años de crisis de las estructuras intermedias de la sociedad, tiempos de zozobra donde caen instituciones hasta ahora indiscutibles y se levanta un murmullo de crítica indiscriminada contra todo lo que sea ejercer una tarea de representación de la gente. Dentro de ese rumor, muchas veces elevado en el volumen por medios de comunicación muy interesados, los sindicatos aparecen destacados en el descrédito y demérito. Hablo de los sindicatos de clase; los corporativos, amarillos y gremiales no suelen recibir las mismas críticas desde esos círculos del poder mediático, curiosamente.

Por Francisco ACOSTA ORGE

Nunca será suficiente y satisfactorio, el análisis de  la acción sindical y el papel de la  clase trabajadora o asalariada en las actuales y complejas formas de las sociedades modernas y desarrolladas, extendidas en la mayoría de las zonas geográficas del planeta. Un tipo de actividad organizada, como es la del sindicalismo, nacida casi a la par del nacimiento del capitalismo y la posterior expansión de la industrialización, tiene por fuerza que, para evitar desaparecer o quedar reducida a una forma testimonial e histórica, configurarse de cara al futuro, sin perder de vista  la fuerza del valor del trabajo, como valor de cohesión social incuestionable y determinante para que  los ideales de bienestar y justicia social, sean mantenidas en el devenir histórico de la humanidad.

Por Paco RODRÍGUEZ DE LECEA

Un recentísimo artículo de Giorgio Pagano en MicroMega invita a releer dos importantes ensayos prospectivos de Vittorio Foa y Bruno Trentin: la Gerusalemme rimandata (“Jerusalén aplazada”) y la Città del lavoro (“Ciudad del trabajo”). El primero data de 1985; el otro de 1997. Los dos pasaron en su momento inadvertidos, casi clandestinos. La gran corriente secular de la sinistra, la izquierda italiana constituida, apuntaba en otra dirección, la de la conquista paulatina del Estado por medios democráticos. El curso de los acontecimientos ha venido a indicar desde entonces que el objetivo perseguido era erróneo, por dos razones: primera, porque no era el Estado sino la vida lo que era necesario conquistar; y segunda, porque el instrumento rectificador del Estado no era tan decisivo como algunos teóricos podían suponer, en el contexto de un poder fáctico transnacional y de unas finanzas globales.

Por Javier ARISTU

 

Noticia 1. Ryanair anunció hoy la cancelación de hasta 600 vuelos en toda Europa los días 25 y 26 de julio ante la huelga anunciada de los tripulantes de cabina (TCP) convocada en España, Bélgica y Portugal para esas dos fechas. Una empresa transnacional que funciona por encima -y por debajo- de muchas normativas nacionales. En concreto, un trabajador de cabina español firma su contrato con la empresa según la legislación irlandesa.

Por Javier ARISTU

Como si fuera una maldición. Los acontecimientos que se vienen desarrollando en toda Europa desde hace varios años están modificando de forma completa la anatomía social y política de las sociedades de este continente. Los antiguos países del Este soviético, especialmente Polonia y Hungría, están pasando por modificaciones de sus estructuras democráticas que cada vez más son instrumentalizadas por gobiernos autoritarios y cuasi totalitarios. Los modelos hasta ahora hegemónicos en referencias democráticas –Alemania, Francia, Países Bajos– contienen en su interior serias amenazas de extrema derecha. Y en los dos países más poblados del Sur –Italia y España– el desarrollo se caracteriza por una potente desestabilización de su sistema político y de partidos. Da la impresión de que se hubiera producido una reunión de todos los males de la historia y que estos se hubieran lanzado sobre nosotros, los europeos. Sin duda estamos ante la mayor crisis política y de convivencia en Europa desde 1936. Cada país, cada Estado, cada sociedad trata de salir por sí misma de la encrucijada compleja en la que están situados cuando, por el contrario, de esta crisis solo se saldrá si se desarrolla una vez más una vigorosa estrategia europea basada en el reforzamiento de la democracia, de los derechos sociales  y se construye un enérgico eje de las fuerzas que siguen creyendo en el futuro de una unión europea más allá de las naciones.

Por Colectivo SENDA

El pasado día 8 de mayo fuimos invitados por la Asamblea de IU -Distrito Casco Antiguo de Sevilla- a participar en una charla-debate bajo el título “Organizando las Confluencias”.

Las lógicas limitaciones de tiempo nos impidieron poder desarrollar suficientemente algunos aspectos sobre el proceso de confluencia que nos parecían de interés, por lo que, sin pretender agotar la totalidad de aspectos que forman parte del debate abierto, hemos optado por plantear públicamente estas breves notas con el único interés de contribuir modestamente a impulsar el necesario debate sobre un asunto que consideramos crucial para el futuro de la izquierda a corto, medio y largo plazo.

Por Javier ARISTU

La acción política democrática, en sentido amplio, no solo aquella que está reducida a la tarea de los partidos políticos y sus grupos parlamentarios, se basa fundamentalmente en la intervención de los agentes sociales sobre la base de su representatividad, se mida esta como se mida, bien por las lecciones, bien a través de órganos reconocidos constitucionalmente o bien, como viene ocurriendo especialmente a partir de estos últimos años de crisis, mediante modos de acción social espontáneos, autónomos o extramuros de los ámbitos anteriores. Quiero decir que siendo tan distintas la acción que puede desarrollar un político en sede parlamentaria a la hora de defender un proyecto de ley y la de un comité cívico que demanda solución a un problema ferroviario en Murcia, ambas –insisto, tan distintas cualitativa e institucionalmente– responden a un nivel de representatividad. Sin representar a algún colectivo o a alguna colectividad ciudadana tanto el político como el miembro del comité cívico no serían nada. La representatividad es consustancial por tanto a la acción democrática.

Por Antonio SÁNCHEZ NIETO

Nunca la defensa de la democracia durante la transición congregó las multitudes que ahora moviliza la independencia en Cataluña. He visto miradas puras, extasiadas de alegría y esperanza, sintiéndose testigos de la aurora de un nuevo país; masas sonrientes a la luz de las velas cantando Els segadors o La Santa Espina , o marchando ordenadamente, entre un océano de banderas, tras sus autoridades políticas, representando un espectáculo de innegable emotividad: una multitud festiva y aseada que protagoniza una fiesta y no la tragedia que suele ambientar esos actos fundacionales. Un poble en marcha. Un espectáculo más que épico, lírico. Resistencia a lo Gandhi, pero sin desarrapados. Una imagen magnífica de guapa clase media.