Por Francisco J. GONZÁLEZ VÁZQUEZ

En los últimos años se ha popularizado la consigna ¡Podemos!.

Es curioso que se olvide que su inventor próximo fue Obama con su ‘Yes, we can‘.

http://www.nytimes.com/2008/01/08/us/politics/08text-obama.html?pagewanted=all

(En donde, por cierto, este eslogan no sólo denotaba una voluntad política abstracta: también enunciaba la posibilidad de llevar a cabo varias acciones políticas concretas)

También es curioso que ahora utilicen el eslogan corrientes políticas pretendidamente más radicales.

El caso es que ‘podemos’ es una etapa en el desarrollo de una acción política. Otras etapas son, por ejemplo: ‘queremos’,’sabemos’, ‘analizamos’, ‘evaluamos’, ‘podemos’ (en esta posición de la lista) , ‘proponemos’, ‘convocamos’, ‘iniciamos’, ‘impulsamos’…

En el contexto de una acción, el uso habitual del vocablo ‘podemos’ aparece en frases del tipo: ¿Podemos hacer la acción X? Si, podemos debido a las razones A, B, C,…. O bien: No podemos debido a… etc.

Pues bien, es imposible hacer una pregunta acerca de si ‘podemos’ hacer algo, y mucho menos contestarla, sin ‘querer’, ‘saber’, ‘analizar’, ‘evaluar’, …

En este sentido, me temo que, para salir de la situación en donde nos ha metido la actual crisis, hace falta que ‘quieran’ unos cuantos sectores sociales fundamentales. Aquí, me voy a referir en particular al caso de la UPE.

Por Carlos ARENAS POSADAS

A lo largo de su historia, hasta hoy, la economía andaluza ha presentado un paisaje marcadamente tripartito: (1) unas pocas decenas de grandes empresas públicas y privadas dirigidas desde los centros económicos nacional y extranjero; (2) unos pocos cientos de aprovechados buscadores de rentas bien pertrechados en la propiedad inmueble y/o en la influencia política a nivel local o regional; (3) cientos de miles de pequeñas y microempresas incapaces de llevar a cabo otra misión que la de subsistir a duras penas.

El resultado de este escenario fue y sigue siendo el conocido: una sociedad atrasada, con insoportables tasas de parados y temporeros, la más desigual entre ricos y pobres, por debajo del resto de regiones en cualquier índice que sirva para manifestar bienestar y progreso.