Por Luciana CASTELLINA

No soy griega y por eso este domingo no voto. Mucho menos estoy autorizada a sugerir a los griegos qué deben votar. Pero no se me ocurre decir que esta abstención deriva de que estos son asuntos que no tienen que ver conmigo. Si hace un año fuimos tantos los que nos reencontramos para defender (mejor, construir) una lista que se llamó «Otra Europa con Tsipras» no fue por causa de una extravagancia de modernos, porque Syriza estaba ganando y nosotros en Italia no. Fue porque comprendimos que el partido que Alexis estaba jugando con los monstruos del euro capitalismo era también nuestro partido.

Por esto hoy, al menos de forma virtual, votamos también nosotros. El cómo termine el asunto griego incumbe a todos los europeos. Porque el gobierno de Syriza ha abierto, finalmente, un contencioso de carácter general sobre lo que debe ser o no debe ser la Unión Europea, un asunto que está destinado a marcar nuestro futuro y por tanto a todos nos importa.