Por Javier ARISTU

En todas partes –de Europa, de España– se viene produciendo desde hace tiempo un profundo movimiento tectónico que está sacudiendo las tradicionales estructuras democráticas de estas sociedades. Y en Andalucía está ocurriendo el mismo fenómeno desde hace al menos una década. ¿A qué me refiero? Simplemente a que nuestra sociedad está cambiando y transformándose profundamente sin que las denominadas elites sociales y políticas estén valorando debidamente estos fenómenos, convertidas dichas elites en simples caricaturas de aquellos grupos dirigentes que deberían gestionar y gobernar tales procesos. Hoy asistimos, aquí y allá, en Cataluña o en Andalucía –por citar dos exponentes de nuestra política doméstica– a una farsa sobre lo que debe ser el gobierno de nuestras sociedades.

Por Francisco FLORES TRISTÁN

A finales de los 90 la situación social y económica en Andalucía era explosiva.  Numerosas empresas estaban en quiebra o en peligro de quiebra, Astilleros, Santana, Delphi… La consecuencia lógica eran las numerosas movilizaciones de los trabajadores, manifestaciones, cortes de carreteras, marchas a San Telmo…un polvorín social en definitiva por la desesperación de los trabajadores afectados y las dificultades de los Gobiernos central y autonómico para afrontar la situación. Es en esos momentos cuando se genera el problema de los EREs cuya reciente sentencia ha vuelto a poner de notoria actualidad.

Por Carlos ARENAS POSADAS

Como saben ustedes, se conoce habitualmente como “Reconquista” ese larguísimo período de ocho siglos en el que dos civilizaciones, la cruzada y la musulmana, se combatieron para dirimir el primer gran problema territorial en la Península Ibérica. Aquella guerra terminó en 1492 con la derrota mahometana pero se reprodujo a partir de entonces en otras batallas destinadas a asegurar el tránsito del “imperio hacia Dios” o a para implorar al apóstol Santiago para que “cerrara España” a la influencia de judíos, moriscos, erasmistas, protestantes, ilustrados, librepensadores, republicanos, rojos, separatistas, masones todos ellos que decía Francisco Franco. La pira, el garrote, la horca, el paredón han sido los argumentos más frecuentes utilizados contra las víctimas de la eugenesia reconquistadora.

Por Javier ARISTU

Las declaraciones de la diputada García Tejerina minusvalorando el nivel de la educación en Andalucía han levantado una polvareda y han marcado, en buena medida, la próxima campaña electoral y, me prefiguro, la derrota del PP. Desafortunadas y desdichadas, sus palabras pronunciadas en un programa televisivo vienen a añadirse a la histórica retahíla de despropósitos que políticos de la derecha, la española y también la nacionalista periférica, suelen hacer cuando les toca hablar de Andalucía. “En Andalucía lo que sabe un niño de diez años es lo que sabe uno de ocho en Castilla y León” fueron las palabras de la diputada, y se quedó tan ancha.

Por Javier ARISTU

Conforme se acerca el 28 de febrero comienzan a moverse las noticias memoriales de aquel día de 1980, la Junta de Andalucía prepara sus medallas y títulos de hijos e hijas predilectas de Andalucía y el himno de la tierra se oye más que el resto de los días del año. Es el Día de Andalucía, que recuerda aquel referéndum donde, tras un muerto, muchas batallas parlamentarias, dialécticas y políticas, se conseguía superar la vía del 151 para la autonomía plena. Han pasado ya 38 años. Una perspectiva amplia como para poder hacer un pequeño balance. Trataré de hacerlo de forma sintética y breve.

Por Javier ARISTU

José Rodríguez de la Borbolla fue el primer secretario general de la entonces llamada Federación Andaluza del PSOE, luego reconvertido por mor de las autonomías en PSOE de Andalucía. Fue la persona que sustituyó a Rafael Escuredo (1986) en la Presidencia de la Junta cuando éste dimitió. Borbolla, sin embargo, no se enrocó en una gestión simplemente descentralizada del gobierno socialista de Madrid sino que apostó desde su gobierno por una autonomía con plenas competencias y con igualdad de trato ante catalanes y vascos. Pepote, así llamado en sus círculos, trató de consolidar un poder político, en la Junta y en el partido, que no estuviera sujeto a las riendas de Alfonso Guerra. Aquella batalla la perdió y fue defenestrado de todos sus cargos. Luego, ha recorrido estas décadas de forma más o menos anónima, sin perder su fidelidad al partido que ayudó a fundar y jugando siempre con sus propias armas y tácticas. Es obediente al partido…pero suele hacer lo que le da la gana.

Por Francico DURÁN LAGO

La celebración del 28 F, que los andaluces celebramos todos los años como una fecha importante en la historia de Andalucía, se está convirtiendo en un ritual folclórico, subida de banderas en las Instituciones, canto del Himno andaluz y flores ante la estatua de Blas Infante. Algunos movimientos sociales lo combinan con el día de los socios ofreciendo un canapé.Todo ese ritual esconde una verdadera celebración que debe, y puede ir, acompañado de una mayor concienciación y movilización ciudadana que reivindique y exija a los poderes públicos de Andalucía mayor rapidez y voluntad política para aplicar medidas políticas y sociales( con la participación de los partidos políticos y de todos los agentes sociales). Denunciando también que la crisis sigue siendo un verdadero drama para el millón de andaluces que no tienen un puesto de trabajo, y el que lo tiene es muy precario, con lo que impide salir de la pobreza. Reclamando que la Sanidad, la Ley de Dependencia, la Educación, y el pago de los medicamentos de los pensionistas tengan prioridad en las políticas de la Junta de Andalucía, reponiendo derechos eliminados de estos últimos años por el gobierno del PP.