Por Carlos ARENAS POSADAS

Como saben ustedes, se conoce habitualmente como “Reconquista” ese larguísimo período de ocho siglos en el que dos civilizaciones, la cruzada y la musulmana, se combatieron para dirimir el primer gran problema territorial en la Península Ibérica. Aquella guerra terminó en 1492 con la derrota mahometana pero se reprodujo a partir de entonces en otras batallas destinadas a asegurar el tránsito del “imperio hacia Dios” o a para implorar al apóstol Santiago para que “cerrara España” a la influencia de judíos, moriscos, erasmistas, protestantes, ilustrados, librepensadores, republicanos, rojos, separatistas, masones todos ellos que decía Francisco Franco. La pira, el garrote, la horca, el paredón han sido los argumentos más frecuentes utilizados contra las víctimas de la eugenesia reconquistadora.

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Por Javier ARISTU

Las declaraciones de la diputada García Tejerina minusvalorando el nivel de la educación en Andalucía han levantado una polvareda y han marcado, en buena medida, la próxima campaña electoral y, me prefiguro, la derrota del PP. Desafortunadas y desdichadas, sus palabras pronunciadas en un programa televisivo vienen a añadirse a la histórica retahíla de despropósitos que políticos de la derecha, la española y también la nacionalista periférica, suelen hacer cuando les toca hablar de Andalucía. “En Andalucía lo que sabe un niño de diez años es lo que sabe uno de ocho en Castilla y León” fueron las palabras de la diputada, y se quedó tan ancha.

Por Javier ARISTU

Conforme se acerca el 28 de febrero comienzan a moverse las noticias memoriales de aquel día de 1980, la Junta de Andalucía prepara sus medallas y títulos de hijos e hijas predilectas de Andalucía y el himno de la tierra se oye más que el resto de los días del año. Es el Día de Andalucía, que recuerda aquel referéndum donde, tras un muerto, muchas batallas parlamentarias, dialécticas y políticas, se conseguía superar la vía del 151 para la autonomía plena. Han pasado ya 38 años. Una perspectiva amplia como para poder hacer un pequeño balance. Trataré de hacerlo de forma sintética y breve.

Por Javier ARISTU

José Rodríguez de la Borbolla fue el primer secretario general de la entonces llamada Federación Andaluza del PSOE, luego reconvertido por mor de las autonomías en PSOE de Andalucía. Fue la persona que sustituyó a Rafael Escuredo (1986) en la Presidencia de la Junta cuando éste dimitió. Borbolla, sin embargo, no se enrocó en una gestión simplemente descentralizada del gobierno socialista de Madrid sino que apostó desde su gobierno por una autonomía con plenas competencias y con igualdad de trato ante catalanes y vascos. Pepote, así llamado en sus círculos, trató de consolidar un poder político, en la Junta y en el partido, que no estuviera sujeto a las riendas de Alfonso Guerra. Aquella batalla la perdió y fue defenestrado de todos sus cargos. Luego, ha recorrido estas décadas de forma más o menos anónima, sin perder su fidelidad al partido que ayudó a fundar y jugando siempre con sus propias armas y tácticas. Es obediente al partido…pero suele hacer lo que le da la gana.

Por Francico DURÁN LAGO

La celebración del 28 F, que los andaluces celebramos todos los años como una fecha importante en la historia de Andalucía, se está convirtiendo en un ritual folclórico, subida de banderas en las Instituciones, canto del Himno andaluz y flores ante la estatua de Blas Infante. Algunos movimientos sociales lo combinan con el día de los socios ofreciendo un canapé.Todo ese ritual esconde una verdadera celebración que debe, y puede ir, acompañado de una mayor concienciación y movilización ciudadana que reivindique y exija a los poderes públicos de Andalucía mayor rapidez y voluntad política para aplicar medidas políticas y sociales( con la participación de los partidos políticos y de todos los agentes sociales). Denunciando también que la crisis sigue siendo un verdadero drama para el millón de andaluces que no tienen un puesto de trabajo, y el que lo tiene es muy precario, con lo que impide salir de la pobreza. Reclamando que la Sanidad, la Ley de Dependencia, la Educación, y el pago de los medicamentos de los pensionistas tengan prioridad en las políticas de la Junta de Andalucía, reponiendo derechos eliminados de estos últimos años por el gobierno del PP.

cominPor Javier ARISTU

Pensamiento y acción es un  conocido título del sociólogo francés, ya desaparecido, Pierre Bourdieu. Uno de los más agudos y consistentes críticos de la moderna civilización basada en el principio del beneficio económico por encima de todo. Bourdieu inicia su activismo intelectual y ciudadano en los años 60, al calor de la guerra de Argelia. A partir de esa traumática experiencia que marcará a Francia durante décadas, el sociólogo desarrollará una amplísima actividad intelectual, de reflexión sobre el mundo y la sociedad postindustrial a la vez que una tarea de intervención práctica en los movimientos de resistencia y oposición social de ese país. Su desaparición en 2002 significó, sin duda, la pérdida de una de las mentes más lúcidas del pensamiento crítico.

Alfonso Comín nos dejó hace ya treinta y cinco veranos. Podría haber sido nuestro Bourdieu nacional. El ingeniero industrial Alfonso Carlos Comín llegó a convertirse en los años 70 del pasado siglo en un referente decisivo de esa combinación de pensamiento y acción que proclamara Bourdieu. Nacido en una familia carlista y muy conservadora de Aragón, protagonizará el fenómeno, común en bastantes familias de la burguesía española del franquismo, de desarrollar una migración de ese pensamiento conservador hacia las ideas marxistas y de izquierda. Llegará a ser uno de los dirigentes claves y más carismáticos del PSUC de la transición. Alfonso Comín fue ejemplo de un pensamiento mestizo pero extraordinariamente rico y productivo, hecho de diversas fuentes y migraciones intelectuales: convicciones y creencias cristianas avanzadas, animadas por el espíritu de Juan XXIII y el Vaticano II, pensamiento materialista y marxista, influido además por las experiencias políticas del 68, de la América latina sandinista y allendista, y  sustentado en un adecuado uso de la metodología sociológica para desarrollar sus estudios científicos sobre la sociedad española de la industrialización de los años 60. De esta forma, Comín escribió dos ensayos decisivos, España del Sur (1965) y Noticia de Andalucía (1970). Son títulos que analizaron y describieron de forma original e impecable la realidad andaluza de aquellos interesantísimos y dinámicos años 60. En la introducción al volumen IV de las Obras Completas de Comín, el historiador Antonio Miguel Bernal dice que “el libro de España del Sur fue, al tiempo de su publicación, como una bocanada de aire fresco en la siempre variopinta y abundante bibliografía sobre Andalucía”. Junto con los escritos publicados en aquellos años de Murillo Ferrol, Tamames, José Manuel Naredo, García Barbancho, Cazorla y otros se ayudó a configurar una visión de Andalucía que no tenía nada que ver con la oficial franquista.

Por Francisco PALERO GÓMEZ

Aun a riesgo de no ser preciso en el análisis por ver la realidad política andaluza desde la distancia e influido por los voceros – en las tertulias no descubro  analistas – me voy a adentrar, siguiendo la reflexión publicada por Aristu, en el suceso de la no investidura de una Presidenta que apareció en la escena política por mor de la designación a dedo y que pretende hoy repetir, fundada en la razón cierta de representar a la fuerza más votada de Andalucía, pero – al menos eso es lo que trasmite – haciendo caso omiso a la aritmética, esto es, al hecho cierto de que han sido mayoría los andaluces que no le dieron su apoyo en las elecciones por ella convocadas.

El hecho, el suceso – o el insuceso –, me conduce a tres reflexiones enlazadas.

1.- La singularidad andaluza.

Señalemos lo obvio: Andalucía celebra su fiesta el 28 de febrero y – a diferencia de otras comunidades históricas – en conmemoración de una batalla (política) ganada: la que asimiló esta comunidad a las de origen histórico, la que permite a Andalucía elegir sus gobiernos en espacios temporales diferentes al resto de las autonomías y por ello reafirmando su identidad conquistada y sin injerencia dependiente de los avatares de otras realidades políticas.