Sindicalismo e independencia, según el Noi del Sucre

Por Juan JORGANES

En una literatura contemporánea en la que el trabajo nunca es el centro de la trama -y si aparece forma parte del paisaje, del telón de fondo-, resulta una novedad digna de reseñarse encontrar una novela en cuyo conflicto narrativo esté presente el trabajo y la protagonice un sindicalista.

Antonio Soler (Málaga, 1956) novela la biografía de Salvador Seguí, el Noi del Sucre, en Apóstoles y asesinos (Galaxia Gutenberg, 2016). Seguí formaría parte de la mitología sindical si tal cosa existiese. Sin duda fue una referencia en la Barcelona de las primeras décadas del siglo XX. Lo fue por su capacidad de liderazgo en las reivindicaciones laborales, por su trabajo organizativo y porque permanecen vivas sus teorías sobre el papel del sindicato, la unidad sindical, o la inseparabilidad de la presión y la negociación, que puede llevar al pacto. De la mano de Seguí asistimos a la fundación de la CNT como central sindical.

Por Juan JORGANES

La UDEF calcula en 70 millones los beneficios de la familia Pujol en Andorra. Jordi Pujol, expresidente de la Generalitat, confesó en 2014 que disponía desde 1980 de una fortuna sin regularizar en el extranjero. Procedería de una herencia de su padre. “Su conciencia y su cargo le empujaban a rechazar esta herencia”, pero la aceptó para respetar la voluntad de destinarla a su esposa y sus siete hijos. “Lamentablemente”, no había encontrado el momento de ponerse al día con la Hacienda pública. Con toda la familia involucrada en procesos judiciales, se ha publicado una nota manuscrita de la matriarca, Marta Ferrusola. Se identifica ante el presidente de su banco andorrano,  como “madre superiora de la congregación”. Le pide al “mosén”, que “traspases dos misals de la meva biblioteca a la biblioteca del capella de la parroquia, ell ja li dirà a on s’ha de colocar”. Su cuenta registra entonces, diciembre de 1995, un movimiento de dos millones de pesetas.

Por Juan JORGANES

He perdido las elecciones con el peor resultado de mi partido desde 1977 y la enfollonadora de guardia de mi partido ya se ha colocado los galones de enfollonadora jefe, aunque solo sea porque arrastra más tropa que nadie.

Así que puedo quedarme en una esquina agitando banderines, banderas y otros trapos que me vayan pasando los míos mientras la ola de la política del 20 D pasa por encima de mí y del partido.

También podría tomar la iniciativa, cabalgar la ola del 20 D, liderar un proyecto para una legislatura que represente una alternativa al que presenta la derecha, el PP, a quien ha presidido el Gobierno que ha favorecido la desigualdad social, ha empobrecido a la mayoría, ha expulsado de España a los mejores estudiantes, presidente de un partido corrupto…