Por José GARCÍA GARCÍA

Foto: Carlos M. González

Las nuevas tecnologías de la comunicación nos permiten, como es el caso de internet, compartir información y opiniones  así como conocer de inmediato, cuando no “in situ”, qué está ocurriendo al otro del mundo, haciendo casi imposible ocultar lo que acontece a nuestro alrededor. Si este efecto lo podemos situar en la parte positiva de la balanza hay otros efectos que se han de colocar  en la parte negativa de la misma. Me refiero a que ante éste flujo, esta globalización de la noticia, sistemáticamente damos por buena cualquier información que nos llega por la red o a través del correo y reenviamos sin constatar e incluso a veces sin pararnos a leer. De esta forma y en medio de grandes campañas mediáticas crean una corriente de opinión que terminamos haciéndola nuestra como en el caso de la credibilidad de los políticos en nuestro país (aunque algunos han dado razones suficientes para ganarse dicho descredito).

Es precisamente en medio de esta crisis cuando lanzan la noticia de que somos el país que más políticos tiene, en concreto 445.568. Esta afirmación, además de no ser verdad, es tremendamente peligrosa, porque tergiversa la realidad y desvía la atención de los verdaderos problemas, mientras el gobierno sigue haciendo y deshaciendo a su antojo y  muestra una irresponsable falta de respeto al sistema democrático.

Por José GARCÍA GARCÍA

Cercano a los tres años de explosión de la crisis en Grecia, cuyas consecuencias se arrastran desde entonces, no viene mal recordar lo que ya muchos alertábamos sobre el suceso y la necesidad de tomarnos en serio aquella situación. Apuntábamos que con escepticismo podríamos mirar hacia otro lado, mientras los especuladores que convertían al mundo en un autentico casino, que no tenían ni tienen el más mínimo escrúpulo en apostar contra la solvencia o credibilidad de un país sin importarles que ello deje a millones de trabajadores sin su puesto de trabajo y que millones de familias pierdan sus hogares o que muchos ciudadanos y ciudadanas queden en el umbral de la pobreza, es decir, los tahúres de la miseria surgían poderosos y ganaban cifras millonarias.

Mientras tanto aquí  los partidos mayoritarios con “responsabilidad” de gobierno enfrascados (léase a cuento de corruptelas, insultos, descalificaciones o comentarios) en un rifirrafe de enojos forzados y sonrisas complacientes, se limitaban a repetir que “no somos Grecia” mostrando uno, Rodríguez Zapatero, su inutilidad como gobernante, y otro, Rajoy, su banal e irresponsable política de oposición, basada en hacer causa al gobierno socialista de cuantos males nos llegaban.

Por José GARCÍA

Hace casi dos décadas se editaba “Breve historia de la euforia económica”, de John Kenneth Galbraith, obra que hace un recorrido sobre las “burbujas especulativas” más significativas en la historia económica y sus causas, estableciendo los elementos comunes y como éstos en infernal espiral inducen a un estado de euforia que se retroalimenta hasta hacer explotar dichas “burbujas”. El autor viene a demostrar que estas crisis especulativas se repiten con cierta frecuencia y apunta de forma general  dos  conclusiones  al respecto.

*Nadie se responsabiliza de la situación.

*Buscan culpables en un hecho menor.

La primera “burbuja” tuvo lugar en 1630 Amsterdam, y el objeto de especulación fueron los Tulipanes, conocida como “Tulipomania”, desde entonces la historia se repite con cualquier otro valor tangible o intangible que despierte el interés financiero y especulativo de algunos.  Así pues, y desde mi ignorancia sobre economía – financiera, cabria preguntarse en pura lógica, si la historia se repite, por qué participan una y otra vez en éstas circunstancias, por qué está fuera del control democrático.

La obra, en su respuesta, lo argumenta con lo siguiente: “Cuando la “burbuja” está creciendo y los que están involucrados se hacen cada vez más ricos, todos quieren pensar que es a causa de su inteligencia superior. La especulación compra la inteligencia de las personas, en el sistema capitalista el dinero es la medida del éxito y el índice de poseer una inteligencia superior”. En resumen, el episodio eufórico está protegido y sustentado por la voluntad de quienes participan en él, con objeto de justificar las circunstancias que los están enriqueciendo. Y asimismo protegido por la voluntad de ignorar, exorcizar o condenar a aquellos que expresen sus dudas.

Por José GARCÍA GARCÍA

En declaraciones a RTVE José Ramón Bauzá, Presidente de Illes Balears, al ser preguntado que opinión tenia sobre los manifestantes del 15M, se expresaba así, aunque éstas podrían atribuirse a cualquier dirigente del PP o al mismísimo Mariano Rajoy.

“La gente tiene el derecho a expresar que no está de acuerdo con determinadas posturas siempre que lo haga de manera civilizada, organizada y no generando conflicto”… “los podemos escuchar pero también hemos de escuchar a los ciudadanos que decidieron mediante el voto la elección de su política, si éstos que se manifiestan no lo hicieron o si lo hicieron se ve que la inmensa mayoría no piensan como ellos, y la inmensa mayoría legitimó un gobierno para tomar decisiones, si alguien quiere ejercer la toma de decisiones que se presente”.