Por Javier VELASCO MANCEBO

Después del Brexit es obligado enfrentarse a  algo que lleva pendiente desde muchos años atrás: la definición de una nueva organización institucional con el objetivo de dar estabilidad, equidad y eficacia al conjunto de países pertenecientes a la Unión Europea, sobre todo a los integrados en el euro.

Natixis es una empresa financiera, fundamentalmente orientada a la inversión industrial, que tiene una excelente página de investigación económica. En sus comentarios “flash” del 29 de junio desarrolla una serie de ideas enfocadas a imaginar una nueva organización institucional para evitar el desbordamiento e implosión de la  actual Unión. Curiosamente, sus propuestas pueden ser asumidas por la izquierda, si esta deja de preocuparse de hacer política sobre la política.

Por Javier VELASCO

Foto: Aeternitas
La búsqueda de una explicación plausible para construirme una opinión sobre el origen y  consecuencias de la crisis me está llevando, gracias al tiempo que me  da mi jubilación, a un recorrido de lecturas que cubren un panorama que intento me dé explicaciones múltiples. Así, en el sentido propiamente económico, descubro que franceses y norteamericanos son los que más satisfacen las exigencias de rigor y calidad en esa búsqueda de respuesta. Y me estoy refiriendo a gente que tiene una visión de izquierdas y no. También me ha llevado a lecturas fundamentales, como las que explican el comportamiento y la cultura. Todo lo veo como un conjunto, pero entre ellas el fenómeno que más me llama la atención es el desarrollo tecnológico, que está teniendo consecuencias devastadoras en muchos sentidos. Uno de los blogs que siempre leo es Econfuture, del ingeniero informático y empresario californiano  de Silicon Valley, Martin Ford. Fantástico.
Este ingeniero norteamericano es un luchador infatigable en la batalla por dar a conocer el carácter alienante, embrutecedor y aniquilador de la tecnología realmente existente  para el mundo del empleo y para la condición humana. Aquí os traigo una ¨traducción imaginativa” que he realizado, para que se pueda ver el efecto de la innovación tecnológica sobre la vida de las personas y sobre los sistemas políticos.
De lo que aquí se dice se puede deducir que la crisis tiene su origen en una sobresaturación de la demanda en los países desarrollados alrededor de los años 60, que tuvo como respuesta la aplicación de un modelo basado en las tecnologías de la información y que, al incrementar la productividad y al posibilitar que la actividad económica se situase en todo el planeta, produjo ingentes beneficios a China y otros países del Pacífico, países productores de petróleo y grandes empresas. La enorme liquidez que se obtuvo (apoyada, además, por una política monetaria expansiva en los EEUU)  y el relacionado debilitamiento de la renta de los trabajadores, creó una masa de dinero en busca de colocación lo cual produjo la especulación financiera en los valores de empresas tecnológicas cotizadas en bolsa, primero,  y, visto su fracaso, la especulación en el único sector que quedaba: el inmobiliario. Es, por tanto, el agotamiento del modelo de crecimiento en los países desarrollados en conjunción con una tecnología específicamente hecha para poder salvar el sistema, la causa fundamental de una crisis que, al ser total, solo puede solucionarse totalmente.
Traigo aquí dos experiencias descritas por Martin Ford (aunque yo morcillee un poco, pero sin cambiar el sentido) que nos ilustran el impacto de estas tecnologías y nos ilustran sobre algo que parece obvio con estos ejemplos: la innovación tecnológica que se está produciendo agrava la crisis económica y humana. Hay que cambiar la estrategia tecnológica y hacerla útil a unos fines de mayor igualdad y estabilidad. Pero para hablar de eso hay que dedicar más tiempo y espacio.
Ahora os paso con Martin Ford en un análisis del sector servicios, más concretamente el de comida rápida, y en una reflexión sobre China. Creo que sus observaciones sugerentes.

Robótica en la comida rápida- Una puesta al día

Martin FordEconfuture1 Oct, 2012

En junio pasado, escribí un post que sugería que la automatización de comida rápida podría tener un gran  impacto  en los  empleos de bajos salarios.

Millones de personas tienen salarios bajos, a menudo a tiempo parcial, en  puestos de trabajo situados en  la industria de  comida rápida. Históricamente, los bajos salarios, los pocos beneficios y una alta tasa de rotación, han contribuido a que se abran muchos pequeños negocios  de comida rápida. Estos trabajos, junto con otros puestos de baja cualificación en el comercio minorista, proporcionan una especie de red de seguridad para los trabajadores con pocas opciones de empleo.

Por Javier VELASCO

En un  artículo anterior dije que el origen de la crisis no es la maldad de los financieros, yo diría que la maldad congénita de los financieros se acrecienta con la crisis, pero no es el origen. También dije que los trabajadores, entre los que nos encontramos, hemos vivido una época espléndida, en la que los electrodomésticos, las vacaciones, el coche y el consumo en general han jugado el papel motor de la economía. Pues bien, la maldad de los finacieros, y de los ricos, se va a disparar a partir de 1973 y, por el contrario, la felicidad de los trabajadores se va a truncar. Y ambas cosas se relacionan.

Por Javier VELASCO

Para tener una opinión, siempre sometida a prueba, hay que tener un buen
diagnóstico. Para proponer una solución, cuando se trata de seres humanos y
trabajadores por cuenta ajena, hay que tener una gran capacidad de empatía, cosa, en principio, fácil, si consideramos que la mayoría de nosotros somos de esa naturaleza. Sin embargo, observamos una gran cantidad de opiniones sin buenos diagnósticos y una escasa empatía. Eso lleva a error. ¿Qué da calidad a un diagnóstico? La ausencia de prejuicios y la consideración de la mayor cantidad de datos posible. Aún así, siempre es sana la duda. Esto viene al
caso porque, en las circunstancias actuales, es vital tener un buen diagnóstico
sobre la crisis, cosa que desgraciadamente no sucede. Y no me refiero a
diagnósticos a corto plazo y parciales, me refiero a tener una visión total, con
todos los ingredientes a considerar.

Una crisis como la que vivimos no es exclusívamente económica, es cultural y de civilización. Tendrá, por tanto, importancia histórica. Esto no se resuelve solo con equilibrios macroeconómicos ni con meros impulsos al crecimiento.
Para entenderlo hay que partir de un periodo excepcional en la historia del
crecimiento económico, y del contenido de ese crecimiento. Se trata del periodo que va de 1945 a 1973 en Europa Occidental. Lo que el economista francés Jean Fourastié llamó “Treinta Gloriosos”. Es la fase también llamada “sociedad de consumo de masas” o “sociedad del espectáculo”. En ese periodo se han producido muchos acontecimientos que tienen un enorme peso sobre nuestro presente y que conviene identificar.

Por Javier VELASCO

Todos los argumentos en que se basan las medidas llamadas de austeridad tratan de legitimarse en base al crecimiento económico que se producirá una vez que la economía pública y privada esté saneada. Esto significa que la crisis es diagnosticada como una contingencia originada por la irresponsabilidad conjunta de los compradores de vivienda y de los prestadores de dinero. Así, los consumidores, que querían afanosamente tener un piso, se encontraron con unos bancos que no dudaron en prestarles dinero, obviando toda prudencia financiera. De esos polvos, estos lodos. La autoridad del sistema queda salvada y los culpables señalados: la población consumidora que compró lo que no tenía que comprar y los bancos que prestaron lo que no tenían que prestar. Ellos nos habrían llevado a la ruina y, por eso, tienen que pagar. Eso sí, más la población que los banqueros. Todos sabemos por qué. Pero la cosa es más complicada, y sobre ella hablaré en este y en sucesivos comentarios del blog. Una es la causa principal, varias las secundarias. La crisis financiera aparecería más bien como una consecuencia que como una causa. Un epifenómeno del origen: el fin de una época. Algunos rasgos de lo que serán comentarios futuros de este blog: