Por Paco FLORES TRISTÁN

 Hace unos días escuchaba en una entrevista por la Radio decir  a un dirigente de IU que el referente que singulariza a esta fuerza política son los valores. Frente a otras opciones más acomodaticias o pragmáticas IU se identifica con  la defensa de los valores. A mi modo de ver esto me suscita dos preguntas. Una es que clase de valores son estos que se plantean. Porque he oído ya varias veces poner como ejemplo de la defensa de estos valores actuaciones de IU como la de ausentarse en el Parlamento europeo por la presencia del Papa o hacer mutis por el foro en la visita del Rey Felipe VI a ese mismo Parlamento. Yo a esto le llamaría política de gestos, más que defensa de valores. Y yo diría que se trata de gestos de dudosa utilidad política. Ausentarse cuando viene el Papa o no levantarse ante el paso de la bandera de EEUU, como hizo Zapatero, pueden quedar muy bien entre una pequeña claque de admiradores pero una parte no pequeña de católicos o de norteamericanos lo sentirán como una ofensa gratuita. ¿No es más contundente y conveniente criticar todo lo que se considere necesario del comportamiento de la Iglesia o del gobierno de EEUU? Y en cuanto al Rey, mientras la Constitución sea la que es, es el Jefe del Estado. La ausencia de un grupo parlamentario en un acto institucional no contribuye más que a aislarlo del resto. Estoy convencido de que en una España republicana habría indignación general si unos diputados monárquicos boicotearan una visita del Jefe del Estado porque es “Presidente de la República”. Las actitudes radicales en las formas no dan rédito más que en contadas ocasiones. Existe una máxima latina, por cierto muy del gusto de Anguita, que viene a resumir lo dicho: “fortiter in re, suaviter in modo”. Es preferible ser suave en las formas y contundente en los hechos.

Por Javier ARISTU

Viene siendo ya un latiguillo de estos últimos días: “¡Nos hace falta una Syriza en Andalucía, en España…!”. Son ya muchos los que a través de las redes sociales difunden esa idea para que la firmemos y, de esa manera, se logre convencer a no sé quién de Podemos y a no sé cuántos de IU para formar una candidatura única de la izquierda en las próximas elecciones andaluzas del 22 de marzo que, supongo, sería precedente de la gran eclosión “syriziana” de las elecciones generales de este 2015. Fiat voluntas tua, [hágase tu voluntad] dice el verbo latino. Sin embargo, creo que el devenir del futuro de la izquierda en nuestro país no es cosa de voluntades sino de situaciones, sintonías y procesos; y de intelecto común, vamos.

Veamos antes de todo el proceso de Syriza, cómo y por qué ha llegado a donde está, desplazando al Pasok de “la centralidad de la izquierda” y construyendo una fuerza política capaz de representar a una gran mayoría nacional griega. Para ello, y entre otras apuestas, tuvo que desprenderse y enfrentarse en su momento con el partido comunista griego (KKE, prosoviético en la jerga de entonces), dominante en la izquierda griega durante muchos años. El proceso de Syriza ha pasado por muchas y diversas vicisitudes.

Por Javier ARISTU

Ayer martes 25 el Papa Francisco I visitó el Parlamento europeo y dio un discurso ante el plenario de diputados. Al comienzo del mismo un grupo de la izquierda unitaria española abandonó el hemiciclo “como protesta contra la presencia de la religión en la esfera pública y política”. Por las redes anda bastante gente revuelta a propósito de este asunto. Unos defienden a los eurodiputados de IU, otros atacan a Pablo Iglesias por quedarse durante la sesión papal y enviar unos tuits elogiosos con el representante del Vaticano. Yo sé que me meto en un charco y que puedo salir manchado de barro,  pero voy a tratar de dar mi opinión sobre este tema porque entiendo que, a pesar de ser anecdótico y que posiblemente se olvidará en una semana, es significativo de algunos de los tics que identifican una forma de pensar y hacer la política en nuestro país. Y, además, como hay personas muy cercanas, amigos y conocidos que se han manifestado con sincera combatividad contra la presencia de Francisco I en el Parlamento europeo me parece necesario expresarles desde aquí mi discrepancia con ellos.

Dijo la eurodiputada Marina Albiol: “El Parlamento Europeo no es lugar para sermones religiosos. La religión pertenece al ámbito privado y ahí debe quedarse. Las instituciones, las escuelas, los espacios públicos no son lugares para la fe y las creencias religiosas”. No voy a oponerme yo a esta reflexión que me parece surgida de la más honda convicción laica. Sí la veo, si quiero ser sincero, desproporcionada en una Europa donde, guste o no, la religión fue en el pasado y sigue siendo hoy asunto de primera importancia política, es decir, cuestión que merece la atención de la política y de los políticos porque afecta a las convicciones e intereses de muchos millones de personas. Afirmar desde un abstracto laicismo la pareja independencia abstracta de la religión respecto de la vida social de las gentes es —así lo digo aun pudiéndome llevar bofetadas dialécticas— vivir en Marte.

Por Raúl SOLÍS

A la izquierda, producto de su desencanto y desilusión congénita, le encanta encontrar una Virgen de Lourdes que la salve periódicamente. La última aparición mariana es Pablo Iglesias, un joven de 36 años, profesor universitario, con coleta, aspecto de gamberrete de facultad pero, sin embargo, extremadamente hábil, inteligente y encantador de corazones femeninos –y masculinos- gracias a su pose de pillín y una locuacidad sobresaliente.

Pero Pablo Iglesias no es Alexis Tsipras, el lider de izquierdas griego. Sobre todo, porque no tiene organización política que le respalde. Por muy modernos, horizontales e interconectados a las redes sociales que seamos y estemos, sin organización política no se puede vertebrar un proyecto político en un Estado extremadamente inmenso como España y con un peso importante de población rural que no se alimenta de Facebook o Twitter ni, mucho menos, ve La Tuerka, el programa emitido por Internet y de aire clandestino en el que Iglesias ejerce de showman