Foto por sevillareport
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Por Francisco J. GONZÁLEZ VÁZQUEZ

La reciente huelga de la empresa de basuras Lipasam de Sevilla es un estupendo caso para reflexionar sobre las huelgas en los servicios públicos.

La recogida de basuras no sólo es un servicio público (y en este caso ejercido por una empresa municipal) sino que también es una actividad relacionada con el derecho a la salud, por lo menos a cierto plazo. Por lo tanto, el conflicto de Lipasam no es un simple asunto de empresa y trabajadores, sino que es una cuestión de tres: el Ayuntamiento, los trabajadores y los ciudadanos de Sevilla, los cuales entramos en el conflicto por partida doble: como propietarios de la empresa (municipal) y como afectados por la recogida de basuras.

Ya que se habla tanto de transparencia, resulta que este tipo de conflicto requiere máxima transparencia por las dos partes: Ayuntamiento-empresa y sindicatos-trabajadores. Máxima transparencia quiere decir todos los datos y todas las propuestas. Todos los datos: situación económica de la empresa (Ayuntamiento), condiciones laborales actuales (salarios, jornada, etc), limitaciones externas (por ejemplo, medidas económicas del Gobierno o de la Junta) y previsiones. Todas las propuestas: básicamente nuevas condiciones laborales que se proponen en relación con las actuales.

 A pesar de que algunos comentaristas y medios de comunicación han dado la victoria a alguna de las partes y alabado su comportamiento, desde el punto de vista de los ciudadanos la cosa no es así. Creo que desde el punto de vista de los ciudadanos a las dos partes hay que darles un cero en transparencia y comunicación. Resumo algunos elementos. He utilizado la información del Diario de Sevilla (DS) y de El Pais (EP).