Por Francisco FLORES TRISTÁN

A finales de los 90 la situación social y económica en Andalucía era explosiva.  Numerosas empresas estaban en quiebra o en peligro de quiebra, Astilleros, Santana, Delphi… La consecuencia lógica eran las numerosas movilizaciones de los trabajadores, manifestaciones, cortes de carreteras, marchas a San Telmo…un polvorín social en definitiva por la desesperación de los trabajadores afectados y las dificultades de los Gobiernos central y autonómico para afrontar la situación. Es en esos momentos cuando se genera el problema de los EREs cuya reciente sentencia ha vuelto a poner de notoria actualidad.

Por Francisco FLORES TRISTÁN

Parece inexplicable la irresponsabilidad con que las dos principales fuerzas de Izquierdas de este país nos están llevando al abismo de unas nuevas elecciones con su corolario de un más que posible triunfo de las Derechas. Hace 5 meses las Derechas parecían un púgil noqueado incapaz de sostenerse sobre la lona. El electorado progresista estaba eufórico por haberse movilizado con éxito para impedir el acceso al poder del trío derechista reunido en Colón. La absoluta incapacidad mostrada por el PSOE y UP para traducir esta victoria electoral en un Gobierno fuerte que comenzara rápidamente a revertir las lesivas políticas de la Derecha durante los años de crisis y afrontar los graves problemas que tiene planteado este país, las pensiones, Cataluña, la recuperación de los servicios públicos, la sostenibilidad energética, el paro y el subempleo, la emigración… han provocado la decepción en una gran parte del electorado de Izquierdas y la inquietud ante la muy probable posibilidad de tener que pasar otra reválida en forma de nueva convocatoria a las urnas.

Por Francisco FLORES TRISTÁN

En las últimas semanas estamos asistiendo a un peligroso ambiente de polarización social que enloda la actividad parlamentaria y hace muy difícil abordar con la necesaria y adecuada serenidad la cantidad de problemas que este país tiene planteados. El lenguaje parlamentario, el de de gran parte de los medios de comunicación y de las redes sociales recuerda a los meses previos a la guerra civil. No es el caso afortunadamente de las condiciones socioeconómicas ni de las FFAA cuya realidad ni por asomo recuerda aquellos años.  No digo por tanto que nos amenace una guerra civil pero este uso irresponsable del lenguaje y la subida de la temperatura política que parece haber convertido a muchos de los dirigentes políticos en verdaderos incendiarios puede confundir a algunos. He leído recientemente la noticia de que un dirigente de los “chalecos amarillos” en Francia, Christophe Chalençon (recibido por cierto por el Viceprimer ministro italiano Luigi di Maio) ha afirmado que “una guerra civil (en Francia) es inevitable” y que si Macron no cedía “corresponde a los militares entrar en acción” (El País 8 febrero). Nunca pensé que semejante cosa se pudiera oír en la Franca republicana. Pero eso nos indica que el problema no es solo de España. Parece que hay un interés de determinados actores (¿Steve Bannon, Putin, Trump?)en elevar la tensión política en Europa.

Por Francisco FLORES TRISTÁN

Más sorprendente resultó el resultado de Andalucía Adelante especialmente por el hecho de que las encuestas le daban un porcentaje de escaños en ascenso equivalente aproximadamente a los de Ciudadanos y el PP. Sin embargo el resultado final ha sido un retroceso de tres escaños (17 frente a los 20 que resultaban de sumar Podemos, 15 e IU, 5 en las elecciones de 2015) y de casi 300.00 votos respecto a los obtenidos por estas dos fuerzas en 2015.  ¿Qué ha ocurrido? ¿Por qué se ha producido este retroceso comparativamente tan fuerte e incluso más que el del PSOE? Es evidente que AA no solo no ha logrado incorporar el voto frustrado socialista sino que ha sido aquejada del mismo problema, una fuga importante de votantes desencantados que probablemente han acabado mayoritariamente en la abstención. Algunas opiniones señalan que la unión de ambas fuerzas sentó mal en una parte de los afiliados y simpatizantes de cada una de ellas.

Por Francisco FLORES TRISTÁN

Javier Aristu acaba de publicar en estas páginas una serie de excelentes artículos en los que se analizan los resultados de las recientes elecciones al Parlamento andaluz y se apuntan algunos factores de los mismos. Me gustaría, al hilo de este debate, abundar en algunos de estos factores intentando no repetir aspectos ya comentados por Javier.

Por Francisco FLORES TRISTÁN

No tuve oportunidad de ver completo el debate de los distintos candidatos a la Secretaría general del PSOE, entre otras razones por la hora inadecuada. Da la sensación de que la dirección del PSOE intentara que lo viera la menor gente posible. Pero lo que vi, y las reseñas y comentarios posteriores de los medios, es suficiente para hacerme una idea de los planteamientos de cada candidato/a. Me llama la atención la falta de programas y estrategias de futuro  o la simpleza de los mismos especialmente de los dos candidatos con mayor número de avales. Por ejemplo del discurso de Susana Díaz podemos colegir que no quiere escorarse a la izquierda ni tampoco buscar pactos en esa dirección. Pero como propuesta concreta positiva su principal idea es la apuesta por un PSOE “como el de siempre”, por un “PSOE ganador” que, si consiguiera serlo, no tendría que pactar con nadie. Imagino que cualquier dirigente de cualquier partido intenta promover que el suyo sea ganador pero… cómo se consigue esto? El principal argumento de Díaz es el apoyo de los barones territoriales y de los antiguos dirigentes (Felipe, Guerra, Zapatero, Bono, Rubalcaba…) de lo que se deduce que, dado el apoyo de los antiguos líderes y de las mismas ideas, el PSOE volvería a ser partido ganador ¡!!

Por Francisco FLORES TRISTÁN

Los acontecimientos de la semana pasada han supuesto una crisis tan grave para el PSOE que amenaza con invalidarlo como uno de los instrumentos más importantes  y eficaces que ha tenido la Izquierda en este país desde hace casi siglo y medio.  Y todo ello ocurre en medio de una crisis general que afecta al conjunto del Estado y sus instituciones a su vez enmarcada en la crisis de la Unión Europea y que evidentemente ha tenido una incidencia importante en la propia deriva del PSOE.