Por Javier ARISTU

Resulta difícil seguir al día el frenético ritmo de la actualidad política española y, en este momento ya, europea. Llevamos un año loco. Desde la moción de censura a Rajoy se han celebrado elecciones andaluzas, generales, europeas y autonómicas. Solo queda por aclarar definitivamente el terreno de los próximos cuatro años unas previsibles elecciones catalanas, bien en este otoño próximo o bien recién comenzado 2020. Y, si echamos la vista hacia atrás solo cinco años, la mirada nos lleva a un ciclo dislocado y cambiante como pocos ha habido en la reciente historia de nuestro país y, repito, de Europa. Por un lado, todo ha saltado por los aires pero, por otro, hay cimientos y estructuras que se mantienen. Estamos, por tanto, en una situación compleja y contradictoria donde se mezclan elementos de cambio sustancial del país y otros de permanencia de viejas estabilidades.

Por Javier ARISTU

Dos programas de televisión, domingueros y nocturnos, me animan a escribir esta entrada. Dos programas, además, que vinieron uno detrás del otro. Me refiero a los de ayer domingo: el último Salvados de Jordi Évole, último en todos los sentidos puesto que el periodista de Cornellà deja de presentarlo, y el que vino a continuación dirigido por Ana Pastor, El Objetivo, ambos en La Sexta TV. Los dos programas me parecieron importantes y sugerentes a la vez que indicadores, seguramente, de un nuevo tiempo.

Por Juan JORGANES

Adolfo Suárez Illana declaró sobre el aborto que había que preguntar a las mujeres si preferían un hijo vivo o muerto, que en Nueva York se permitía el aborto después del nacimiento y que los neandertales ya hacían lo mismo. Rectificó el caso de Nueva York después de consultar, atención, con un despacho de abogados de la ciudad. El Diccionario de la lengua española le hubiera ahorrado esa molestia. Abortar: Interrumpir de forma natural o provocada, el desarrollo del feto durante el embarazo. Infanticidio: Acción de dar muerte a un niño de corta edad. Suárez se presenta por Madrid en el segundo puesto de la lista del PP. Su mentor, Pablo Casado, el estudiante veloz aunque ausente, se refirió a la ley del aborto del Gobierno de Zapatero como de “barra libre”.

Por Paco Rodríguez de Lecea y Javier Aristu

Se presenta en las librerías, bajo el título La utopía cotidiana. Diarios 1988-1994, una amplia selección de las entradas realizadas por Bruno Trentin en sus diarios a lo largo de los años en que ejerció la secretaría general de la CGIL. Quienes hemos tenido la idea de espigar estas notas que combinan crónica, reflexión y anticipación, de traducirlas y de anotarlas, hemos sido los arriba firmantes, Paco Rodríguez de Lecea y Javier Aristu. Otros amigos nos han ayudado con aportes de naturaleza varia y con sus ánimos consistentes. Destaca en ese sentido la importante introducción escrita por Antonio Baylos. La Fundación Primero de Mayo ha acogido el proyecto bajo su prestigioso marchamo, y El Viejo Topo se ha hecho cargo de la edición.

Por Thomas PIKETTY

¿Debemos tirar a la hoguera el Mayo del 68? Según sus detractores, el espíritu de mayo habría contribuido al triunfo del individualismo, por no decir del ultraliberalismo. Pero son tesis que no resisten un análisis riguroso. El movimiento de Mayo del 68, por el contrario, supuso el inicio de un periodo histórico de fortísima reducción de las desigualdades sociales en Francia que posteriormente perdió impulso por razones diversas. La pregunta es importante porque condiciona el futuro.

Por Javier ARISTU

Asistimos a un momento desconcertante. Esta palabra, desconcierto, puede ser una de las que mejor resuma el estado de la cuestión en España y en Europa. Por desconcierto se pueden entender varios y distintos significados. Desde “descomposición de las partes de un cuerpo o de una máquina”, hasta “estado de ánimo de desorientación y perplejidad” o incluso “desorden, desavenencia, descomposición”. Claro que también nos podríamos acoger a la cuarta acepción de la Academia de la Lengua para definir este periodo como “falta de modo y medida en las acciones o palabras”. No estoy seguro de que la quinta designación se pueda aplicar a la España actual: “falta de gobierno y economía”. Todo el caudal de comentaristas, críticos de prensa, representantes políticos y demás ejército de la actual sociedad de la comunicación política no están consiguiendo aclarar un panorama que se nos prefigura sobre todo como confuso, borroso e indefinido. Desde hace mucho tiempo no se veían tan difuminadas las fronteras culturales e ideológicas que se suponen separan a la derecha de la izquierda. El desconcierto es antológico.