Por Vicenç NAVARRO

El autor, Vicenç navarro, conocido publicista y profesor experto en políticas públicas, pide que este artículo se difunda lo más ampliamente posible. Pues ahí va nuestro grano de arena a esta empresa de aclarar las mentes y facilitar la información sobre lo que está pasando en nuestras sociedades tan modernizadas y tan salvajes a la vez.

Mark Twain, uno de los autores más críticos de la sabiduría convencional que ha tenido EEUU, escribió frecuentemente que el concepto de patriotismo, en cualquier país, es uno de los más utilizados para esconder intereses de grupos sociales que quieren mantener, por todos los medios, sus privilegios utilizando el sentimiento patriótico como mecanismo de movilización popular, identificando sus intereses particulares con los intereses de lo que llaman patria. Antonio Gramsci, en Italia, uno de los analistas más importantes que han existido en Europa de cómo el poder se reproduce en las sociedades, subrayó con gran agudeza la función ocultadora de los símbolos de la patria para defender los intereses de las clases dirigentes.

España (y Catalunya dentro de ella) es un ejemplo claro de lo que Mark Twain y Antonio Gramsci indicaron. Las derechas han sido siempre las que se han presentado como las grandes defensoras de la patria, defensa que requiere los máximos sacrificios de los que están a su servicio. Uno de los eslóganes de la Guardia Civil (el cuerpo de policía armado que históricamente ha tenido la función de mantener el orden público y reprimir cualquier agitación social que cuestionara las relaciones de poder existentes en España) era “Todo por la patria”, lo que podía significar incluso la pérdida de  la vida de los guardias civiles aunque también, mucho más frecuentemente, la de los represaliados. La Monarquía, el Ejército y la Iglesia han sido siempre las estructuras institucionales que han defendido el poder de los grupos dominantes en las esferas financieras y económicas (y, por lo tanto, políticas y mediáticas) del país, utilizando el amor y el compromiso con la patria como mecanismo de movilización popular en defensa de sus intereses. Las pruebas históricas que avalan esta utilización de la patria para dichos fines particulares son robustas y abrumadoras.

Por Lluis CASAS

Entra en faena Lluis Casas,  economista ligado históricamente a la izquierda que representó el PSUC.  De esta forma y de momento el partido está territorialmente equilibrado y la Conversación sobre Cataluña se amplía. Las cuestiones fiscales parecen prioritarias así que nuestro corresponsal catalán nos ilustra sobre los déficits y compensaciones.
 
No sé si me meto en camisas en once varas o en donde no me llaman. Ambas cosas son peligrosas porque corres el riesgo que te mienten a la madre, al padre, a tus orígenes o a tu circunstancia. Lo peor que te pueda pasar es que alguno de los medios de manipulación se aproveche de lo escrito y te ponga en una ficha ideológica por una línea entre cien, o por una simple palabra entre mil. Como cuento, sin duda alguna, con la gallardía paparandesa y sé que no voy a quedarme solo con el apoyo del primo de Sumosol, diga lo que diga, ahí voy y sea lo que los dioses menores quieran.
Las dos entregas de la conversación son sumamente interesantes y repletas de verdades y matices de gran importancia. Independientemente del acuerdo o no que pueda tenerse con ellas. Constatación que tal vez no hiciera falta, pero que quiero que conste.
La segunda parte de la conversación, que  me recuerda argumentos y complejidades ya veteranos, hace un excelente análisis del fenómeno convergente y del olvido de la izquierda de lo que habían aconsejado múltiples teóricos y prácticos del movimiento obrero y socialista o comunista. Las advertencias gramscianas sobre la hegemonía (social, cultural, etc.) solo son un caso entre los muchos que pueden citarse. Pero como no se trata de repetir lo dicho por Javier Aristu y por José Luis López Bulla, voy a lo mío que pienso que puede ser complementario en la conversación.