Por Javier ARISTU

Hace diez días clausuramos un encuentro de andaluces y catalanes que ha tenido lugar en Barcelona y que hemos denominado Diálogos Catalunya Andalucía. La primera edición la celebramos en Sevilla el pasado mes de octubre; esta es la segunda de un proyecto en el que tratamos de coincidir algunas decenas de catalanes y de andaluces dispuestos a dialogar entre nosotros sobre nuestra situación como sociedades y sobre nuestro futuro en común.

Por Javier ARISTU

¿Es la estrategia del diálogo una buena estrategia para resolver, al menos de forma mínima, el asunto catalán? ¿Debe, al contrario y dada la actitud de la Generalitat, reforzarse la de la confrontación contra el independentismo? Lamentablemente, las próximas elecciones generales del 28A pueden catalizar esta dicotomía en clave de campos políticos ideológicos: la izquierda apuesta por el diálogo mientras que la derecha persiste en el palo. Y de esa forma se sustraen otros temas de debate nacional indispensable: los cambios y reformas económicas y sociales necesarias, la función de España en una Europa en crisis y en cambio, las responsabilidades nacionales en un mundo global, asuntos como la despoblación, la natalidad, las adaptaciones en la formación y la fuerza de trabajo, etc. Aun siendo un asunto de primer orden y que, consecuentemente, necesita de la máxima inteligencia y energía política, el problema catalán no puede sustraer al resto de cuestiones nacionales o de Estado. Las fuerzas políticas que se presentan en las próximas elecciones dispuestas a gobernar el país no pueden convertir a Cataluña en la excusa para no hablar de los otros asuntos.

Por Javier ARISTU

Cumpliré años el mismo mes de las elecciones generales de esta primavera. El 28 de abril nos llaman, españoles, a las urnas. Tras barajarse otras opciones, finalmente el presidente Sánchez convoca para ese domingo, justo un mes antes de las elecciones europeas, municipales y autonómicas que serán el 26 de mayo. Una primavera rellenita de tensión. Cumplo años y espero celebrarlo por partida doble.

Por Francisco FLORES TRISTÁN

En las últimas semanas estamos asistiendo a un peligroso ambiente de polarización social que enloda la actividad parlamentaria y hace muy difícil abordar con la necesaria y adecuada serenidad la cantidad de problemas que este país tiene planteados. El lenguaje parlamentario, el de de gran parte de los medios de comunicación y de las redes sociales recuerda a los meses previos a la guerra civil. No es el caso afortunadamente de las condiciones socioeconómicas ni de las FFAA cuya realidad ni por asomo recuerda aquellos años.  No digo por tanto que nos amenace una guerra civil pero este uso irresponsable del lenguaje y la subida de la temperatura política que parece haber convertido a muchos de los dirigentes políticos en verdaderos incendiarios puede confundir a algunos. He leído recientemente la noticia de que un dirigente de los “chalecos amarillos” en Francia, Christophe Chalençon (recibido por cierto por el Viceprimer ministro italiano Luigi di Maio) ha afirmado que “una guerra civil (en Francia) es inevitable” y que si Macron no cedía “corresponde a los militares entrar en acción” (El País 8 febrero). Nunca pensé que semejante cosa se pudiera oír en la Franca republicana. Pero eso nos indica que el problema no es solo de España. Parece que hay un interés de determinados actores (¿Steve Bannon, Putin, Trump?)en elevar la tensión política en Europa.

Por Javier ARISTU

Hacía casi treinta años que no concedía entrevistas a ese diario, El Mundo, según nos dice al comienzo la entrevistadora, Lucía Méndez. Alfonso Guerra ha aceptado hablar con ese periódico tras tres décadas condenándolo. Uno se pregunta si la venta de su último libro y la necesidad de publicitarlo pueden estar en la base de esa extraordinaria decisión del expolítico andaluz. Puede que esta sea la causa, o bien aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, arremeter contra Pedro Sánchez blandiendo un acérrimo españolismo que su luminaria machadiana le afearía en estos tiempos.

Por Javier ARISTU

Madrid, capital del Estado, la economía más poderosa de España, comienza a ser ya un problema para recomponer un modelo de país adecuado a los nuevos tiempos. Madrid absorbe demasiada energía del resto. Madrid pretende seguir siendo el rompeolas de todas las Españas…pero me temo que don Antonio Machado se habría ido de esa capital a la que tanto amaba tras asistir a los acontecimientos que nos están brindando sus políticos capitalinos.

Por Javier ARISTU

En mi entrada anterior escribía: «Un tiempo nuevo acaba de comenzar en Andalucía. Un tiempo confuso, volátil, indefinido y abierto a múltiples posibilidades. Para saber encajar en él hace falta, ante todo, desprenderse de los viejos hábitos y de las antiguas fórmulas.» Bien, pues parece que algunos, o la mayoría de los partidos en liza no han terminado de adaptarse a él. Tanto por la derecha como por la izquierda las cosas siguen en un tran-tran que no nos lleva a buen puerto. Vayamos por partes.

Por Carlos ARENAS POSADAS

(Texto de la conferencia que iba a pronunciar en el paraninfo de la Universidad de Sevilla hoy día 12 de diciembre de 2018 en un acto conmemorativo del 200 aniversario del nacimiento de Karl Marx y que ha sido suspendido por el rectorado)

A lo largo de la segunda mitad del año 1854 y, dos años después, en el mes de agosto de 1856 Karl Marx se ocupó de España en una serie de artículos que publicó en New York Daily Tribune. Se trató de trabajos periodísticos de los que hoy llamaríamos alimenticios y que le daban para malvivir en una época en que estudiaba en Londres la economía política clásica que serviría de base a la magna obra El Capital.

Por Carlos ARENAS POSADAS

Como saben ustedes, se conoce habitualmente como “Reconquista” ese larguísimo período de ocho siglos en el que dos civilizaciones, la cruzada y la musulmana, se combatieron para dirimir el primer gran problema territorial en la Península Ibérica. Aquella guerra terminó en 1492 con la derrota mahometana pero se reprodujo a partir de entonces en otras batallas destinadas a asegurar el tránsito del “imperio hacia Dios” o a para implorar al apóstol Santiago para que “cerrara España” a la influencia de judíos, moriscos, erasmistas, protestantes, ilustrados, librepensadores, republicanos, rojos, separatistas, masones todos ellos que decía Francisco Franco. La pira, el garrote, la horca, el paredón han sido los argumentos más frecuentes utilizados contra las víctimas de la eugenesia reconquistadora.