Por Fernando ROCHA

Foto: Jürg Dalkkas

“Ayudar a las y los jóvenes a tener un buen comienzo contribuye a favorecer que sus trayectorias laborales sigan la vía del trabajo decente. Cuanto más tiempo lleva emprender esa vía, o si no existe tal vía, más difícil resulta el desafío. Desde esta premisa, el debate que se plantea a la sociedades europeas es si la salida de la crisis para las personas jóvenes debe realizarse en términos de más precariedad −”cualquier empleo es mejor que ningún empleo”− o si deben ponerse en cambio todos los medios necesarios para favorecer su emancipación y unas condiciones dignas de vida y trabajo”

Tras cuatro años de crisis, el deterioro del mercado de trabajo en España ha alcanzado proporciones dramáticas. Ello se manifiesta principalmente en la situación del desempleo, que en la actualidad afecta a un volumen de 5,69 millones de personas (16-64 años) y registra una tasa del 24,8% (EPA, segundo trimestre de 2012). Las proyecciones tanto de ámbito nacional como internacional apuntan a la continuidad de la recesión en España durante este año y el próximo, lo que contribuirá a un agravamiento del desempleo.

El significativo declive del desempleo en España no afectado por igual a todos los tramos de edad de la población, siendo las personas jóvenes el grupo más afectado. El resultado es que, entre las personas menores de 25 años, casi un millón están desempleadas y su tasa de desempleo ha ascendido al 53%. En relación a los “jóvenes adultos” (25-29 años), la EPA contabiliza 800 mil personas desempleadas y una tasa de paro del 31% (EPA, segundo trimestre).

Las políticas de empleo pueden jugar un papel relevante en la crisis actual ya que tienen un impacto positivo −aunque limitado −en la reducción del paro y el aumento de la ocupación. Su impacto depende sin embargo del desarrollo de otras políticas −como la adopción de políticas macroeconómicas de estímulo a la actividad productiva, las políticas industriales, educativas y de fomento de la innovación− que contribuyan a dinamizar la recuperación de la actividad económica en los diferentes sectores productivos.