Por Francisco FLORES TRISTÁN

Parece inexplicable la irresponsabilidad con que las dos principales fuerzas de Izquierdas de este país nos están llevando al abismo de unas nuevas elecciones con su corolario de un más que posible triunfo de las Derechas. Hace 5 meses las Derechas parecían un púgil noqueado incapaz de sostenerse sobre la lona. El electorado progresista estaba eufórico por haberse movilizado con éxito para impedir el acceso al poder del trío derechista reunido en Colón. La absoluta incapacidad mostrada por el PSOE y UP para traducir esta victoria electoral en un Gobierno fuerte que comenzara rápidamente a revertir las lesivas políticas de la Derecha durante los años de crisis y afrontar los graves problemas que tiene planteado este país, las pensiones, Cataluña, la recuperación de los servicios públicos, la sostenibilidad energética, el paro y el subempleo, la emigración… han provocado la decepción en una gran parte del electorado de Izquierdas y la inquietud ante la muy probable posibilidad de tener que pasar otra reválida en forma de nueva convocatoria a las urnas.

Por Javier ARISTU

Si la política italiana merece algún epíteto, el de imaginativa le encaja perfectamente. Se trata de una metodología social y política que, a pesar de sus deficiencias y limitaciones, le ha dado considerables réditos como sociedad civil y como Estado político: viene funcionando en una permanente y aparente inestabilidad institucional y partidaria desde los años cincuenta del pasado siglo pero, salvo contadísimas excepciones, es una democracia parlamentaria consolidada. Sus problemas económicos no le impiden seguir marchando como una economía relativamente avanzada y sus perennes crisis de gobierno no han sido motivo como para que el país deje de moverse de forma relativamente razonable. En los años 70 y 80 del siglo XX Resolvieron la crisis simultánea del terrorismo rojo –bien es verdad que con el pasivo de asesinatos de Estado como el de Moro– y del terrorismo negro, con asesinatos de sindicalistas y masacres ignominiosas; han logrado contener la ofensiva mafiosa (recuerden los asesinatos de los magistrados Falcone y Borselino); en los 90 entró en liza un tiburón depredador como Berlusconi que hoy es un pececillo engullido en una red diferente a la que él diseñó. La última crisis de este verano ha mostrado esa capacidad imaginativa del sistema político italiano para darle la vuelta al calcetín: hace un año Italia estaba en manos de una “coalición de locos”, la formada por el M5S –los populistas antistema– y la Liga –los populistas parafascistas. Italia iba camino de una solución autoritaria y antieuropea de la mano de Salvini.

Por José Luis ATIENZA

Las negociaciones para formar gobierno no se pueden abordar sin asumir lo evidente, que las elecciones del 28 de abril de 2019 lograron movilizar a la izquierda y el sentido común en la España plurinacional por encima de la crispación y del tripartito de la plaza de Colón y cierra España. Por el contrario, el fracaso de la investidura en las dos votaciones del 23 y el 25 de julio ha provocado la desmovilización y la decepción de los votantes de izquierda. Decepción en el qué ha pasado, y en cómo ha pasado.

Por Javier ARISTU

Difícil ponerse a comentar lo ocurrido esta mañana, y los días y semanas pasados, en el Congreso de Diputados. Difícil, porque lo primero que me viene a la cabeza es «sonrojo, vergüenza, perplejidad, enfado, irritación…» y podríamos seguir con términos de esos campos semánticos. Sin embargo, lo ocurrido esta mañana en la carrera de San Jerónimo no tiene nombre: ha mostrado una incapacidad inmensa de las dos fuerzas políticas que se autodenominan de izquierda o progresista a la hora de alcanzar un mínimo acuerdo para sacar adelante la investidura del candidato socialista. No voy a hablar de culpabilidades o de pecados a la hora de negociar, pero es evidente que en política los acuerdos, y los desacuerdos, se consiguen, también, porque los negociadores de una parte o de ambas están capacitados o no dan la talla, no son buenos negociadores. No todo es política en estado puro, también son vicios y virtudes humanas, muy humanas, las que facilitan los acuerdos o las divergencias. Algo más que lo que han dicho hasta ahora tendrán que decir a los españoles, por este orden, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Carmen Calvo o Pablo Echenique. Los dos primeros, al ser responsables políticos máximos de sus fuerzas políticas —y Pedro Sánchez, además, candidato a la investidura—; pero los otros dos, han sido los negociadores del primer nivel. Y creo que no lo han hecho nada bien.

Por Juan JORGANES

El secretario general de Ciudadanos exige a los dirigentes socialistas que quieran pactar con ellos que abjuren del sanchismo y que se comprometan, por escrito, a aplicar el artículo 155 de la Constitución en Cataluña. La Ejecutiva de Ciudadanos acordó “por unanimidad” excluir a Vox de cualquier negociación para formar gobiernos en ayuntamientos y comunidades autónomas. Intentarán llegar a acuerdos de forma preferente con el PP y “excepcionalmente” con el PSOE. Al Gobierno de la Junta de Andalucía, en el que Ciudadanos tiene cinco consejerías, incluida la vicepresidencia, lo apoyan PP, Ciudadanos y Vox. Ciudadanos niega que exista un acuerdo suyo con Vox, porque su alianza es con el PP y es el PP el que ha llegado a un arreglo con Vox.

Por Francisco FLORES TRISTÁN

Hubo cierta sorpresa con los resultados de las elecciones municipales y autonómicas. En la Izquierda había quien esperaba que la ola causada por los resultados de las elecciones generales un mes antes tuviera un efecto de arrastre en las del 26M.  Y así parece que ha sido en las del Parlamento europeo donde las dos fuerzas de Izquierda, (fundamentalmente el PSOE, porque el porcentaje de voto a Podemos es menor que en las generales) superan el resultado de las generales, todo lo contrario a lo ocurrido a las tres fuerzas de la Derecha.  Sin embargo el triunfo en las municipales y autonómicas de la suma de las Derechas sobre las Izquierdas en algunos territorios ha causado una cierta euforia en las Derechas (tanto que de momento frenan la posible sustitución de Casado al frente del PP) y una cierta decepción en las Izquierdas. Pero si analizamos los datos de las elecciones generales en esos territorios podemos concluir que la sorpresa es muy relativa.

Por Javier ARISTU

Como esta mañana del post-26M todos los medios de comunicación aportan sus análisis y valoraciones sobre las elecciones de ayer me evito repetir argumentos y puntos de vista. Tiempo habrá de valorar las consecuencias de fondo de estas importantes elecciones de ayer. Muchas cosas han cambiado. Y si se juntan los resultados del 28A con los del 26M el resultado es lo suficientemente novedoso como para poder afirmar que se ha abierto un nuevo ciclo cerrando el que a su vez abrió 2014. Seguimos mutándonos como sociedad política. Resumamos en algunos puntos esta rica y mudable realidad.

Por Juan JORGANES

Si durante una campaña electoral las palabras se retuercen hasta significados imposibles (el aborto posparto, del que habló Suárez Illana, por ejemplo), en los análisis de los resultados de las elecciones los números pintan realidades increíbles: 2 + 2 pueden ser 4 o 22, o este 2 ha de contarse como 8 por la fuerza del viento en esta provincia ventosa y como 100 en aquella región con lengua propia.

Por Javier ARISTU

Me pongo a escribir unos breves comentarios a pocas horas de los históricos resultados de esta noche pasada con las ideas más claras que en otras elecciones. Ha sido un resultado rotundo, a pesar de las brumas que todavía tenemos por delante. Este 28 de abril la sociedad democrática ha puesto las cosas en su sitio. Los electores, con su papeleta en la urna, han clarificado el tormentoso y alborotador panorama que nos rodeaba y ha marcado el camino de por dónde debe ir la política a partir de ahora. En ese sentido han sido elecciones clarificadoras, espectacularmente purificadoras para la salud civil de este país. La noche del 28A ha cerrado un capítulo y ha abierto otro completamente distinto, creo y espero, de este relato interminable que es la historia de España.

Por Javier ARISTU

Me voy a atrever a conjeturar un escenario político tras las elecciones del domingo. No osaré proyectar escaños, nadie está hoy en condiciones de prever qué cámara de diputados vamos a tener: estas elecciones son una auténtica incógnita, salvando las tendencias macro que todos conocemos. Simplemente voy a escudriñar lo que creo que puede pasar en la política española tras el 28A.