Por Juan JORGANES

Si durante una campaña electoral las palabras se retuercen hasta significados imposibles (el aborto posparto, del que habló Suárez Illana, por ejemplo), en los análisis de los resultados de las elecciones los números pintan realidades increíbles: 2 + 2 pueden ser 4 o 22, o este 2 ha de contarse como 8 por la fuerza del viento en esta provincia ventosa y como 100 en aquella región con lengua propia.

Por Javier ARISTU

Me pongo a escribir unos breves comentarios a pocas horas de los históricos resultados de esta noche pasada con las ideas más claras que en otras elecciones. Ha sido un resultado rotundo, a pesar de las brumas que todavía tenemos por delante. Este 28 de abril la sociedad democrática ha puesto las cosas en su sitio. Los electores, con su papeleta en la urna, han clarificado el tormentoso y alborotador panorama que nos rodeaba y ha marcado el camino de por dónde debe ir la política a partir de ahora. En ese sentido han sido elecciones clarificadoras, espectacularmente purificadoras para la salud civil de este país. La noche del 28A ha cerrado un capítulo y ha abierto otro completamente distinto, creo y espero, de este relato interminable que es la historia de España.

Por Javier ARISTU

Me voy a atrever a conjeturar un escenario político tras las elecciones del domingo. No osaré proyectar escaños, nadie está hoy en condiciones de prever qué cámara de diputados vamos a tener: estas elecciones son una auténtica incógnita, salvando las tendencias macro que todos conocemos. Simplemente voy a escudriñar lo que creo que puede pasar en la política española tras el 28A.

Por Javier ARISTU

Decía en mi anterior entrada que no veía a PSOE y a Andalucía Adelante con posibilidades de llegar a un encuentro, a un acuerdo. Creo, sin embargo, que sería importante y necesario que pudiera darse un gobierno de pacto estable entre PSOE y AA (o como se llame finalmente). Lo que al menos, teóricamente, podría configurarse en Madrid para toda España ¿por qué no es posible en Andalucía? Dos razones lo avalan: la primera, que la desproporción electoral entre ambas es, de momento, mínima en Madrid-España pero muy fuerte en Andalucía; y la segunda, que Podemos ha realizado a nivel estatal una tímida revisión de su estrategia de 2015 (¿revisionistas?) aunque sea a efectos tácticos. El momento de la moción de censura y la actitud parlamentaria ante el gobierno de Sánchez lo demuestran aunque la última posición de Podemos adoptada el pasado viernes 27 ante la propuesta de techo presupuestario no avala ese cambio de estrategia. Pablo Iglesias y Podemos se han movido tímidamente hacia una posible gobernabilidad mientras que en Andalucía Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo han tomado con Adelante Andalucía una deriva estratégica y política que no hace viable acuerdos de gobierno ni siquiera parlamentarios en las grandes cuestiones. Al contrario, han tomado la senda de IU de 1994, aquella que decía que era una alternativa al PSOE de Andalucía: entonces sacó 20 diputados, en su mejor momento, por 45 del PSOE. Hoy la proporción es de 20 a 47. Las próximas elecciones dirán.