Por Javier ARISTU

Ando leyendo el libro que acaba de salir sobre la historia del PCE entre 1956 y 1982 [De la hegemonía a la autodestrucción].  Sus autores, Carme Molinero y Père Ysas son expertos en la época y en ese ámbito de estudio. Hasta ahora he leído las páginas dedicadas a la Transición, ese periodo trascendental de nuestra historia contemporánea que abarca, sintéticamente, desde 1974 a 1977. Es evidente que el periodo se alarga por detrás y por delante pero esos tres años son decisivos a la hora de fijar una imagen determinada de lo que fue aquello.

Por Carlos ARENAS POSADAS

Acabo de leer, el artículo de Viçens Navarro en Diario Público de hoy 1 de noviembre sobre la favorable investidura de Rajoy como presidente del Gobierno. Se entretiene nuestro columnista sobre los factores que se han concitado para que el presidente del gobierno que más ha hecho por deteriorar la vida de los españoles se mantenga otros cuatros años más en el poder. Viene a decirnos Navarro que lo ocurrido es un “golpe de Estado civil” en el que grupos financieros, económicos y mediáticos, más el  aparato político del PSOE, han imposibilitado un gobierno distinto, “vetando una alternativa progresista al gobierno más corrupto y reaccionario hoy existente en la UE-15”.

Por Javier ARISTU

Reconozco que no he visto completo este tercer debate de investidura, todavía sin solución hasta mañana sábado. En cierto modo ya me desaniman este tipo de encuentros de oratoria. He visto y oído, en diferido, algún que otro discurso suelto de distintos portavoces donde se observan ya maneras nuevas, seguramente más broncas, en algunos protagonistas que parecen adelantar lo que puede ser esta legislatura: un continuo de enfrentamientos y visualizaciones de confrontación. Veremos.

Me ha llamado la atención la insistencia de algún portavoz en “hacer historia” —dicho por él mismo— y en marcar el discurso como si fuera el torero Luis Miguel Dominguín levantando su dedo índice queriendo decir al respetable: “Soy el number one”. Me temo que se abre una legislatura de “primeros espadas” pero no sé si los toros les permitirán lucirse. Ortega y Gasset, cuentan algunos, decía de su tiempo que “ahora no se torea. Hoy se hace estilo”.

Por Javier ARISTU

Leo los periódicos y no me aclaro. Veo los telediarios y sigo confuso. No sé qué es lo que está pasando en nuestro país, no sé si habrá gobierno en tres semanas o se abrirá el camino hacia las terceras elecciones. La situación es de confusión completa. Y me temo que nadie de los que se dedican a la política me está ayudando a aclararla.Lo más significativo de todo este panorama, o al menos lo que más claro me aparece, es la dinámica subalterna de la izquierda parlamentaria —término impreciso, confuso y difuso cuando hablamos en España de este concepto. Desde que se acabaron las campañas electorales los dos exponentes principales de esa llamada izquierda española  no saben qué hacer. Solo saben que van a hacer oposición al PP. Bonito papel que representar tras haber alcanzado casi diez millones de votos, frente a los ocho del PP. Toda la batería de proclamas, propuestas, discursos y mensajes electorales se han reducido a una simple consigna: hacer oposición al PP. Un partido que solo alcanza un tercio del electorado y tiene una minoría parlamentaria se puede alzar con el gobierno de la nación frente a una mayoría de electores y diputados. Jugada genial. Y todo por una desastrosa estrategia política de los dos principales exponentes de esa izquierda española.

Por Francisco FLORES TRISTÁN

Los acontecimientos de la semana pasada han supuesto una crisis tan grave para el PSOE que amenaza con invalidarlo como uno de los instrumentos más importantes  y eficaces que ha tenido la Izquierda en este país desde hace casi siglo y medio.  Y todo ello ocurre en medio de una crisis general que afecta al conjunto del Estado y sus instituciones a su vez enmarcada en la crisis de la Unión Europea y que evidentemente ha tenido una incidencia importante en la propia deriva del PSOE.

Por Carlos ARENAS POSADAS

Este es el título que el añorado profesor José Luis Sampedro puso en 1983 a un artículo suyo en el  número 1 de la Revista de Estudios Andaluces. No se le ocurrió otra forma de decir, con su ya entonces vocación literaria, que aunque los tres entes formaran parte de la realidad mundo, eran cosas diferentes porque funcionaban de forma crecientemente compleja. Un reloj, con su mecánica, lo hace siempre de la misma manera; basta con darle cuerda o ponerle pilas. Un gato, como una persona, es un ser vivo, que elige actuar en función de las opciones relativamente simples que se le presentan. Madagascar define a una sociedad compleja que requiere a sus gobernantes tomar decisiones en función de la correlación de fuerzas sociales en su interior, de su relación con países vecinos, de su insularidad, etc., etc.

Por Javier ARISTU

Un amigo me agradece desde Barcelona que le mantengamos informado de los sucesos andaluces y socialistas. El amigo es andaluz de Cádiz, gente sabia como la que más, pasado por las aulas universitarias de Sevilla en los años setenta del pasado siglo y, desde entonces, afincado en Cataluña. Uno de esos catalufos, o andalusos, que tuvieron que emigrar a las tierras entre el Besós y el Llobregat para ganarse la vida. Él me pone al día de lo que pasa por allí, de las cuitas independentistas, y yo trato de actualizar sus saberes sobre esta tierra de maría santísima. No sé si, de todos modos, lograremos entre los dos captar toda la sutileza e ingenio con que se está desarrollando el actual proceso de crisis en el PSOE. En mi anterior entrada bosquejaba un análisis de la situación actual. Conforme han pasado las horas esta se complica y endurece en vez de flexibilizarse, por lo que no parece claro que vaya a haber una pronta y, sobre todo, buena solución.

Por Javier ARISTU

Ha trascurrido un año desde que se convocaron elecciones generales en España. Rajoy anunció las mismas un 2 de octubre de 2015. Estas se celebraron el 20 de diciembre. La imposibilidad de armar un gobierno, ni siquiera un acuerdo de legislatura, entre las principales fuerzas políticas del país hizo que fuéramos de nuevo convocados a elecciones el 26 de junio. En el momento en que escribo este texto se ha desarrollado ya una sesión de investidura de presidente de gobierno sin que se haya conseguido formalizarla debido a la dificultad para alcanzar los votos necesarios. Las perspectivas son sombrías: no parece haber posibilidad de un acuerdo para desalojar al PP del gobierno, podría ocurrir que el PSOE se abstuviera y facilitara el gobierno del PP en minoría, o bien que tengamos que ir a unas terceras elecciones. Un trío de posibilidades complejo y que aporta poco optimismo.

Por Javier ARISTU

Cada día que pasa me reafirma en la idea de que estamos en tiempos de disoluciones, de disgregaciones. Nada original si digo esto. El sociólogo Bauman hace tiempo que lo certificó al hablar de los procesos sociales que muestran la destrucción de las viejas certezas y el derribo de las estructuras de cohesión de las personas. Sociedad líquida.