Por Ramón BARRAGÁN REINA

(La izquierda en su conjunto, acordando o absteniéndose, podría gobernar de facto)

El desenlace, si nadie lo remedia, puede ser frustrante para todos los españoles que creyeron en las posibilidades de un acuerdo de izquierdas, que representase a 11,6 millones de votantes y que sirviese para echar al PP a la oposición y fuese el comienzo de nuevas políticas progresistas (en sanidad, educación, vivienda, salarios, pensiones, impuestos…) para la mayoría social de este país llamado España, sin establecer distinciones entre naciones, nacionalidades o regiones, aunque eso sí, con una clara vocación de buscar el mejor encaje posible de todos y todas, sin humillaciones, ni privilegios, dentro de una nueva Constitución.

Por Javier ARISTU

No son tiempos para segadoras, sierras ni pavimentadoras. Estas son máquinas definitivas, absolutas, no dejan nada tras de sí. Una segadora arrampla con todo y lo que deja son simples ramajes sin uso; la sierra corta, desmocha y convierte en pequeñeces las grandes ramas; y la pavimentadora, qué le voy a decir, arrasa con todo vestigio anterior cubriéndolo con una capa negra de asfalto. Las elecciones del 20D han dado como resultado un panorama que hace imposible propuestas políticas rotundas, radicales, terminantes. No hay fuerza suficiente en ningún partido ni coalición a dos para aplicar un programa de cambio sustancial de la situación. Se imponen, por tanto, acciones de corte fino, sutil, delicado, capaces, aun sin ser radicales, de modificar lo suficiente el actual estado de cosas y abrir para el futuro un escenario más positivo y regenerador. Frente al hacha y el mazo, el bisturí y el martillo de platero. Y mucha precisión, en vez de fuerza bruta.

Por Javier ARISTU

¿Es o no es un tiempo nuevo? ¿Se está abriendo o no se está abriendo esa fase nueva de la que tanto han hablado las fuerzas emergentes que hoy ya son parte del sistema político? Desde hace al menos dos años hemos venido escuchando el discurso de abrir la nueva etapa que necesitaba nuestro país, hemos venido asistiendo a una permanente representación política sobre el fracaso del «turnismo» y la exigencia de nuevos protagonistas en el escenario institucional. Ya es la hora.

Por Ramón BARRAGÁN REINA

(Ni en los cielos, ni en los bajos fondos)

ACTO I

¡Albricias! Ya han comenzado las negociaciones para que podamos tener un Gobierno en condiciones en España. Somos muchísimos los que nos alegramos de este feliz acontecimiento, que –por fin– desplaza al PP de tamaña responsabilidad, demasiada pesada para gente tan débil, dada la escasa fuerza moral que les queda.

Por Francisco FLORES TRISTÁN

Vaya espectáculo el de la investidura. Todo el mundo diciendo que el resultado electoral supone un mandato para negociar y pactar y aquí no negocia nadie a no ser que se le llame así a mandar tuits o lanzar mensajes en programas de televisión… o quizá es que sí están negociando pero en absoluta clandestinidad.

El mayor espectáculo lo está dando el PP y en especial su jefe, Mariano Rajoy. Más de un mes insistiendo una y otra vez que el PP ha ganado las elecciones y cuando el Rey le encarga la formación de Gobierno dice que no… de momento, que más tarde ya se verá. Pero ¿qué astracanada es esta? Cuando se es la fuerza más votada y se aspira a gobernar se tiene la obligación como mínimo de exponer su programa de gobierno no en el programa de Ana Rosa o la primera cadena de TVE sino en el Congreso de los Diputados, que es la sede de la soberanía nacional. Además en este caso concreto el PP, que durante estos últimos cuatro años no ha pactado prácticamente nada con nadie aplicando el rodillo de su mayoría absoluta, ha perdido una oportunidad inmejorable para explicar en qué va a modificar su política para obtener el apoyo que pretende de otros grupos políticos. ¿Va a modificar la legislación sobre seguridad ciudadana, sobre el poder judicial, en materia laboral, en Educación? ¿Qué medidas va a plantear para combatir la corrupción, qué propuesta tiene sobre Cataluña? … Solo sabemos que el PP aspira a una gran coalición con el PSOE y Cs pero nadie ha oído una sola propuesta concreta de gobierno.

Por Ramón BARRAGÁN REINA

PSOE, PODEMOS e IU tienen la obligación de conseguir un pacto de gobierno, estable y para cuatro años. No pueden dar la espalda a 11,6 millones de ciudadanos, que les votaron para que se produzca en España un gobierno de progreso, de izquierdas.

La izquierda española, si se precia de ello, no puede ahora dejar de ejercer su responsabilidad para dar a los españoles lo que han demandado en las urnas. La mayoría de los ciudadanos quieren cambios y los quieren con rubrica de izquierdas, con carácter progresista y moderado, sin tengan que llegar a ser revolucionarios en el sentido de ruptura total, aunque los partidos, todos o algunos, que conforman la izquierda, siempre plural y diversa, la puedan llevar en sus programas, lo cual es bueno y saludable para futuro y seguir avanzando.

Por Javier ARISTU

Han pasado 37 días desde la celebración de elecciones. Todavía no hemos visto los españoles ninguna mesa de negociación para alcanzar un gobierno. A lo más, asistimos a declaraciones unilaterales, retiradas tácticas y  trampas contra el adversario.  Partamos de la base de que cualquier opción de gobierno capaz de salir adelante parlamentariamente es incómoda, por no decir hostil, para cada uno de sus protagonistas. Veamos algunas.

Por Javier ARISTU

Los últimos días los he pasado fuera de España y con dificultades de comunicación e internet por lo que los  acontecimientos políticos me han pillado a traspiés este fin de semana. Han sido varios, diversos y contradictorios los sucesos de este enero y todo apunta a que seguiremos en una gran incertidumbre los próximos días o semanas. Lo cual, adelanto, no es nada bueno.