Por Juan JORGANES

El fiscal general de Pensilvania presentó un informe que revela el último escándalo de pederastia que involucra a la Iglesia católica. 300 sacerdotes abusaron de menores durante los últimos setenta años, la mayoría adolescentes y preadolescentes. La investigación identificó a más de mil víctimas. Denuncia el “encubrimiento sistemático por parte de altos funcionarios de la iglesia en Pensilvania y en el Vaticano”. Una investigación del Gobierno australiano concluyó en 2017 que el 7% de los sacerdotes católicos había sido acusado de abusos a menores entre 1950 y 2010. La Conferencia de Obispos Católicos de Australia se niega a obedecer las leyes que obligan a los curas a denunciar a la Policía los abusos aunque se enteren en una confesión. El secreto de confesión es un “elemento no negociable de nuestra vida religiosa y encarna una comprensión del creyente y de Dios”.

Por José Mª PÉREZ JIMÉNEZ y Pedro GARCÍA BALLESTEROS

Vaya por delante nuestra convicción de que la gratuidad de los libros de texto en la enseñanza obligatoria sostenida con fondos públicos, establecida en el Estatuto de Autonomía de Andalucía, obedece, en principio, a buenas intenciones de una política educativa que intenta responder al principio de igualdad de oportunidades y compensación de desigualdades. Lo que ocurre es que no bastan las buenas intenciones ya que, a veces, ciertas medidas las carga el diablo y conducen a efectos contrarios, no previstos e, incluso, perversos.

Por Francisco J. GONZÁLEZ VÁZQUEZ

En los últimos años se ha popularizado la consigna ¡Podemos!.

Es curioso que se olvide que su inventor próximo fue Obama con su ‘Yes, we can‘.

http://www.nytimes.com/2008/01/08/us/politics/08text-obama.html?pagewanted=all

(En donde, por cierto, este eslogan no sólo denotaba una voluntad política abstracta: también enunciaba la posibilidad de llevar a cabo varias acciones políticas concretas)

También es curioso que ahora utilicen el eslogan corrientes políticas pretendidamente más radicales.

El caso es que ‘podemos’ es una etapa en el desarrollo de una acción política. Otras etapas son, por ejemplo: ‘queremos’,’sabemos’, ‘analizamos’, ‘evaluamos’, ‘podemos’ (en esta posición de la lista) , ‘proponemos’, ‘convocamos’, ‘iniciamos’, ‘impulsamos’…

En el contexto de una acción, el uso habitual del vocablo ‘podemos’ aparece en frases del tipo: ¿Podemos hacer la acción X? Si, podemos debido a las razones A, B, C,…. O bien: No podemos debido a… etc.

Pues bien, es imposible hacer una pregunta acerca de si ‘podemos’ hacer algo, y mucho menos contestarla, sin ‘querer’, ‘saber’, ‘analizar’, ‘evaluar’, …

En este sentido, me temo que, para salir de la situación en donde nos ha metido la actual crisis, hace falta que ‘quieran’ unos cuantos sectores sociales fundamentales. Aquí, me voy a referir en particular al caso de la UPE.

Por Andrew LEONARD

Llámelo “el Manifiesto de Silicon Valley”. El 4 de julio la NPR (radio pública nacional) citó a Sarah Lacy, la redactora jefe de Pando Daily, publicación dedicada a noticias de tecnología, que explicaba por qué en las empresas de Silicon Valley de la Bahía de San Francisco había producido estupor  la huelga de BART, la compañía de transportes de la bahía de San Francisco.

“La gente en la industria de la tecnología piensa que la vida se rige por el mérito individual, por la llamada meritocracia. Piensan que  uno trabaja muy duro, individualmente, para crear y construir algo y obtener, así,  beneficios, y esta es una visión contraria a la que tienen  los sindicatos”.

La metralla que lanzó Lacy  relacionada con esta manifestación de la lucha de clases se  difundió por el mundo de los medios de comunicación dedicados a la información sobre alta tecnología. Muchos comentaristas, incluido yo mismo, vimos en las palabras de Lacy  una revelación de la  torpe y  arrogante convicción de los miembros de Silicon Valley de que tienen  derecho a sus  grandes ganancias. Pero la  declaración de Lacy también se refirió a algo más profundo. Porque, cuando uno se detiene a pensar en ello, Lacy estaba descubriéndonos una  realidad. Ella resume, en sólo dos frases, el reto fundamental que plantea a la sociedad  la transformación económica  desatada por Internet. Las innovaciones pioneras en Silicon Valley recompensan el  “mérito” – si por mérito nos referimos a lo que los economistas les gusta llamar “trabajo del conocimiento basado en la capacidad”

Por Javier ARISTU

Carlos París falleció el pasado fin de semana. Con él desaparece una figura muy importante de la filosofía española y de la generación de intelectuales españoles que desde el temprano franquismo intentaron reencontrar zonas de contacto con  el pensamiento anterior, el de la república, y con  el europeo. Carlos París, nacido en 1925, vive sus primeros años escolares en la II República pero tendrá que pasar por la universidad franquista, por aquella facultad de Filosofía y letras donde, según nos cuenta, el escolasticismo y el dogmatismo anacrónico debían campar por sus respetos. París simboliza, como otras figuras ya muertas y otras todavía afortunadamente en nuestra presencia, esa generación, o esas generaciones, que no tuvieron la posibilidad de crear su pensamiento en plena libertad y democracia. Fueron generaciones de resistencia, de dura resistencia frente a la intolerancia, la dictadura y la represión. Y así y todo crearon pensamiento que permanecerá por mucho tiempo.

Por Francisco Javier MERCHÁN IGLESIAS

MUCHO me temo que la desafección ciudadana hacia las políticas que hacen los gobernantes alcanza ya a la política educativa. Mirando desde dentro, a veces uno tiene la impresión de que la política educativa nada o casi nada tiene que ver con lo que ocurre en el interior de los centros escolares, y de que el sistema educativo funciona sin un horizonte definido, meramente por inercia y por la vocación de muchos de sus profesionales. Los datos PISA son de fiabilidad discutible y se prestan a muy diversas e incluso contradictorias interpretaciones. Admitiendo esa versatilidad, no puede negarse, sin embargo, que el informe de las pruebas de 2012 ofrece algunos resultados que tienen gran valor indicativo.

1379920867505Por José María PÉREZ JIMÉNEZ y Pedro E. GARCÍA BALLESTEROS

EL poder teme la independencia. Por este motivo los que lo ejercen tratan de controlar los mecanismos que puedan amenazar la supervivencia de su estatus. Pero una sociedad democrática necesita resortes que garanticen los derechos de los ciudadanos para que las leyes se apliquen en condiciones de igualdad para todos. El ejemplo más paradigmático serían los jueces y fiscales, o los diferentes órganos de control y evaluación, como las inspecciones de trabajo, sanidad, hacienda, o educación.

Estos órganos administrativos necesitan, por definición, gozar de la independencia y autonomía que les permitan salvaguardar los derechos de los ciudadanos y el cumplimiento de las normas democráticamente asumidas. Obviamente, no se trata de una independencia absoluta, sino la necesaria para funcionar a modo de bisagra entre la sociedad y la administración. Equilibrio delicado que el poder puede romper, desde el momento en que los organismos encargados de la inspección son creados por la misma administración, lo que permite a ésta establecer las condiciones organizativas que impidan o dificulten el desempeño adecuado de sus funciones, sobre todo cuando éstas ponen en evidencia las políticas desarrolladas. Un buen funcionamiento de esa Inspección, garante del cumplimiento de la ley y de los derechos de los ciudadanos, la legitima como servicio público, pero exige una administración respetuosa con la ciudadanía y una ciudadanía celosa para exigir el respeto de sus derechos.