Por Carlos ARENAS POSADAS

Foto: ADPRIETO
Foto: ADPRIETO

En los últimos años se han ido empleando distintos adjetivos para definir el modelo de capitalismo existente desde los años ochenta del siglo pasado: los académicos de aquella década lo definieron como “post fordista” en función de los cambios habidos desde una década atrás en los procesos de producción industrial; como capitalismo “neo-liberal” tras las recomendaciones ( y las políticas) hechas por Thatcher y Reagan para dejar a los mercados libres de cualquier regulación política;  como capitalismo “global” en función de la dimensión y apertura de los mercados y la deslocalización de las empresas; como capitalismo “financiero” dado que el volumen de negocio que este sector ha ido adquiriendo, muy por encima, de la llamada economía real, etc.

Como otros capitalismos, este también ha tenido su San Martín. Después de varios amagos desde los mismos ochenta, el engorde del capitalismo financiero durante tres décadas explosionó en la segunda mitad del 2007 –en España de la mano también de la burbuja inmobiliaria-, y no solo sigue en horas muy bajas, sino que no se visualizan rasgos identificativos de una posible alternativa. Los años en que lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer, son especialmente difíciles.

Por Carlos ARENAS POSADAS


¿Qué tienen los suecos, los fineses, los holandeses, los navarros, los riojanos que no tengamos nosotros los andaluces? Tienen mayores niveles de renta, de bienestar, niveles educativos superiores, mayores ratios de inversión per cápita, más lectores de libros y espectadores de teatro,  tasas de paro mucho más bajas, etc. ¿Qué tenemos nosotros que no tengan ellos? Gracia pajolera, más sol, manzanilla, más comparsas, rocíos, semanas santas, bandas de cornetas y tambores a gogó, etc. ¿Qué podemos ofrecerles? Nada; incluso dudo de que les interese lo que a nosotros nos sobra. Si acaso, cuando ponemos nuestro acerbo en el escaparate on-line, vienen por un tiempo corto a verificar lo que se dice de nuestra belleza moruna y de la manera carpetovetónica de hacer las cosas, pagan su óbolo al  tour-operador, y se van.

 ¿Por qué ellos han llegado a ser más ricos mientras  nosotros seguimos dependiendo de la mascarada? Preguntados ciudadanos y ciudadanas de esos que los reporteros buscan en las calles donde se instalan Zara y Mango dirían en un 50 por ciento que la causa es del clima que invita al ocio; un 30 por ciento que la gente es mucho más abierta y simpática; un 15 por ciento haría referencia a las tradiciones. El otro 5 por ciento se repartiría entre los que en la universidad, en concreto en la facultad de ciencias económicas y empresariales, han aprendido aquello de la especialización productiva, la economía extravertida,  la productividad aparente del trabajo, los menores valores añadidos de nuestro tejido productivo,  los elevados costes de transacción de una economía inclinada desde siempre a la especulación y a la búsqueda de rentas, etc. Es decir; la culpa es de la estructura económica. El que conozca  a la tal estructura económica que me la presente para que le pueda cantar las cuarenta.

Por José GARCÍA

Hace casi dos décadas se editaba “Breve historia de la euforia económica”, de John Kenneth Galbraith, obra que hace un recorrido sobre las “burbujas especulativas” más significativas en la historia económica y sus causas, estableciendo los elementos comunes y como éstos en infernal espiral inducen a un estado de euforia que se retroalimenta hasta hacer explotar dichas “burbujas”. El autor viene a demostrar que estas crisis especulativas se repiten con cierta frecuencia y apunta de forma general  dos  conclusiones  al respecto.

*Nadie se responsabiliza de la situación.

*Buscan culpables en un hecho menor.

La primera “burbuja” tuvo lugar en 1630 Amsterdam, y el objeto de especulación fueron los Tulipanes, conocida como “Tulipomania”, desde entonces la historia se repite con cualquier otro valor tangible o intangible que despierte el interés financiero y especulativo de algunos.  Así pues, y desde mi ignorancia sobre economía – financiera, cabria preguntarse en pura lógica, si la historia se repite, por qué participan una y otra vez en éstas circunstancias, por qué está fuera del control democrático.

La obra, en su respuesta, lo argumenta con lo siguiente: “Cuando la “burbuja” está creciendo y los que están involucrados se hacen cada vez más ricos, todos quieren pensar que es a causa de su inteligencia superior. La especulación compra la inteligencia de las personas, en el sistema capitalista el dinero es la medida del éxito y el índice de poseer una inteligencia superior”. En resumen, el episodio eufórico está protegido y sustentado por la voluntad de quienes participan en él, con objeto de justificar las circunstancias que los están enriqueciendo. Y asimismo protegido por la voluntad de ignorar, exorcizar o condenar a aquellos que expresen sus dudas.

Por Juan JORGANES “Akropolis, Adieu!”, titula en portada el semanario alemán Der Spiegel. La publicación explica las razones por […]

Por José GARCÍA GARCÍA

En declaraciones a RTVE José Ramón Bauzá, Presidente de Illes Balears, al ser preguntado que opinión tenia sobre los manifestantes del 15M, se expresaba así, aunque éstas podrían atribuirse a cualquier dirigente del PP o al mismísimo Mariano Rajoy.

“La gente tiene el derecho a expresar que no está de acuerdo con determinadas posturas siempre que lo haga de manera civilizada, organizada y no generando conflicto”… “los podemos escuchar pero también hemos de escuchar a los ciudadanos que decidieron mediante el voto la elección de su política, si éstos que se manifiestan no lo hicieron o si lo hicieron se ve que la inmensa mayoría no piensan como ellos, y la inmensa mayoría legitimó un gobierno para tomar decisiones, si alguien quiere ejercer la toma de decisiones que se presente”.   

Por su interés y actualidad publicamos este artículo del profesor Navarro, publicado en Fundación SISTEMA en octubre de 2011

Por Vicenç NAVARRO

El NewYork Times ha ido publicando una serie de artículos sobre Emilio Botín, presentado por tal rotativo como el banquero más influyente de España, y Presidente del Banco de Santander, que tienen inversiones financieras de gran peso en Brasil, en Gran Bretaña y en Estados Unidos, además de en España. En EEUU el Banco de Santander es propietario de Sovereign Bank.

Lo que le interesa al rotativo estadounidense no es, sin embargo, el comportamiento bancario del Santander, sino el de su Presidente y el de su familia, así como su enorme influencia política y mediática en España. Un indicador de esto último es que ninguno de los cinco rotativos más importantes del país ha citado o hecho comentarios sobre esta serie de artículos en el diario más influyente de EEUU y uno de los más influyentes del mundo. Es de suponer que si se escribieran artículos semejantes, por ejemplo, sobre el Presidente Zapatero, tales reportajes serían noticia. No así en el caso Emilio Botín.