Por Julián ARIZA RICO

Nota de introducción de Francisco ACOSTA ORGE

Aunque más de una vez he manifestado mi parecer sobre artículos vertidos acerca del futuro de la izquierda, española en particular y europea en general, en las páginas de En Campo Abierto, quiero aprovechar la invitación que se me hace  para dar mi opinión sobre el tema, ante la contundencia que sobre este asunto refleja el artículo del histórico sindicalista de Comisiones Obreras, Julián Ariza.

En Campo Abierto y en otros foros de opinión de carácter progresista se teoriza, se aportan argumentos de como dotar a la izquierda política de alternativas creíbles para una gran parte de la sociedad, pero todas o casi todas se olvidan del papel que los trabajadores asalariados pueden jugar en esas nuevas alternativas llamadas de izquierda. La clase trabajadora existe, la lucha de clases también. Aunque la era industrial en Europa y en España pueda estar en un cierto ocaso, debido a los avances tecnológicos y a que las grandes estructuras productivas y de tratamiento de las materias primas han sido trasladados a naciones con sistemas laborales de bajos costes salariales, existen millones y millones de trabajadores que siguen vendiendo su fuerza de trabajo para sobrevivir como se ha venido haciendo desde principios del siglo XIX. Y siguen existiendo en toda Europa y en España organizaciones sindicales de clase que siguen defendiendo y representando los intereses de esta clase y contando con millones de afiliados.

Por Francisco FLORES TRISTÁN

El caso de las tarjetas negras de Bankia, supone, por el tipo de personajes implicados, saltar un escalón en el barrizal de los casos de corrupción  que han ido enfangando la vida política de este país  La corrupción en los partidos de la Derecha no es novedad; viene de muy atrás, desde el siglo XIX. Por desgracia, desde los años 90 empezaron a ser frecuentes los escándalos de corrupción en el PSOE; más recientemente en la UGT. Pero el asunto de las “tarjetas negras” ha implicado el estallido por primera vez  de un escándalo grave de corrupción que afecta a IU y CCOO.

La mayoría de los compañeros y compañeras que he conocido y conozco en el Sindicato en mis 38 años de militancia en CCOO, (6 de ellos como liberado sindical ocupando cargos de dirección en la Federación de Enseñanza), han sido personas con una gran capacidad de entrega y disponibilidad al servicio del Sindicato y de los trabajadores, muchas de ellas renunciando a un puesto de trabajo con “horario fijo”  para trabajar en el Sindicato las tardes, muchos fines de semana y a veces también por la noche en las grandes jornadas de negociación. Y esto lo hemos hecho porque creíamos (y creemos) que el Sindicato es una fuerza útil al servicio de los trabajadores,  que ha prestado, y creo que puede seguir prestando, grandes servicios a los trabajadores mejorando sus  condiciones laborales y más recientemente, parando o atenuando las medidas más lesivas que se están tomando contra ellos por los sucesivos Gobiernos. Por otra parte siempre nos animó el ejemplo de los viejos dirigentes que en la Dictadura de Franco sacrificaron su libertad afrontando largos años de cárcel e incluso en algún caso, la propia vida.

Por Carlos ARENAS

La coalición de “izquierdas” que gobierna en Andalucía está en un tris de romperse. La derecha, sin comillas, se frota las manos y ya anuncia como inevitable elecciones anticipadas en octubre. Las razones del encontronazo, el asunto de la corrala “la utopía”, me parecen, sin embargo, un burdo pretexto; una ocasión pintiparada de la presidencia de la Junta para no cumplir definitivamente lo que no se está cumpliendo desde hace dos años: un programa político que se proponía, si mal no recuerdo, avanzar hacia un cambio en el modelo productivo en Andalucía.

 La señora Díaz, y a los hechos me remito, parece estar más a gusto entre los parientes de Arias Cañete en Jerez y saludando al señor Botín que entre desahuciados ocupas. El argumento de de que hay que respetar las listas de espera de los que necesitan una vivienda oficial debería avergonzarla, primero porque su gobierno no ha resuelto el problema de la vivienda, segundo porque se han construido viviendas de protección para clases medias que son rechazadas porque los beneficiarios no pueden pagarlas y, tercero, porque atufa escrúpulos pequeño-burgueses de quienes abominan más del pícaro que hurta una gallina que del ratero de guante blanco que roba masivamente con la ley en la mano.