Por Javier ARISTU

Esta legislatura andaluza no pasará a la historia de las grandes gestiones parlamentarias. Las condiciones fiscales, económicas y “biopolíticas” en las que se ha desarrollado a lo mejor no daban posibilidades de grandes alharacas. Sin embargo, es indudable que esta legislatura 2012-hasta donde llegue marcará un antes y un después de la historia política andaluza. Me atrevo a pensar que las condiciones en que se va a desarrollar el próximo periodo de actividad política, cuando toque el clarín de las elecciones autonómicas, será sensiblemente diferente al que estamos viviendo desde hace dos años y medio. No sé qué partido ganará las elecciones, en qué situación quedará el PSOE tras el cambio de liderazgo, de generación política y de ciertas actitudes ante el fenómeno de la corrupción (no pienso que Susana Díaz haya impreso cambios profundos tanto en ideas como en proyectos de largo alcance). No atisbo a calcular la situación en que quedaría IU, caso de que se presentara en solitario a las lecciones, tras la aparición de Podemos y los nuevos fenómenos electorales locales. Ni siquiera me atrevo a calcular la fuerza y la presencia parlamentaria que podrá tener ese conjunto extraño y foráneo a nuestro actual sistema político-institucional que es Podemos, aunque cualquiera puede pensar que no será intranscendente. De la misma forma, no sé cómo afectarán estos años de gestión de Rajoy, y de crisis de los fundamentos sociales, económicos y políticos de nuestra convivencia, en los resultados de un PP liderados por un desconocido Moreno que no termina de encontrar un camino claro y positivo en ese liderazgo andaluz.

Por Carlos ARENAS POSADAS

La presidenta Susana Díaz está cosechando aplausos por las manifestaciones vertidas en su viaje a Cataluña días pasados respecto al encaje de Cataluña en España. De todas ellas, me quedo con una: Andalucía ha demostrado en toda su historia que ha contribuido a la viabilidad del estado español, a que no parezca, y esto lo añado yo, un estado más fallido de lo que realmente es.

Estoy absolutamente de acuerdo. La contribución viene de lejos: desde que los caballeros castellanos derrotaron a los habitantes de Al Andalus en 1212. Ancha es Castilla….por Andalucía, se solía decir. Todavía hay grandes de España que viven de aquella ocupación, cobrando sus buenas millonadas de la Política Agraria Comunitaria sin sembrar un pimiento. Es comprensible, por tanto, aunque no se compartan argumentos falsarios tan usuales en otros nacionalismos, que los herederos de los reconquistados, los jornaleros que han sufrido la humillación de los señores generación tras generación, tengan la convicción de que Andalucía no es España.

Por Carlos ARENAS POSADAS

Los historiadores económicos son los intelectuales; los macroeconómicos son los semiintelectuales que dieron forma a las ideas, y luego están las abejas trabajadoras, que trabajan en lo micro, que no piensan y solo hacen números. Se eliminó a los historiadores porque, una vez que tienes la verdad, no quieres que el pasado sea examinado. Promocionaron a los semiintelectuales a los altares. Y elevaron a los que solo hacen números.

John Ralston Saul

psantelmoComo historiador, no deja de preocuparme el mal uso que se hace de la historia para justificar privilegios,  ambiciones o fracasos. Es más, como historiador me preocupa que la profesión no haya salido al paso de las tergiversaciones interesadas de la historia que sirven como suculento nutriente para las voraces pirañas que engordan con las especulaciones del día a día.

Los últimos tiempos nos aportan múltiples ejemplos del uso torticero de momentos históricos, al gusto del consumidor, para cuadrar los balances de las empresas.  Unos mercachifles encuentran ese momento la semana pasada; otros lo retrotraen poco menos que al neolítico.