Por Pedro JIMÉNEZ MANZORRO

            Dum spiro spero debía de andar pensando el ministro Varoufakis mientras preparaba las medidas de urgencia que esperaban las autoridades europeas, especialmente las alemanas, que son al parecer las que mayor autoridad tienen en el desconcierto europeo. Mientras hay vida hay esperanza debe de andar pensando el presidente Tsipras mientras cree que no se anuda el lazo de su corbata en estos primeros días de la Cuaresma ortodoxa.

La tradición manda en este país, aunque pocos la siguen a rajatabla, que en Cuaresma no se consuman alimentos con sangre ni procedentes de ellos. No obstante, el diputado de Syriza Manolis Glezos, el partisano que en 1941 arrancó la bandera nazi de la Acrópolis y hoy ocupa el escaño de mayor edad del Parlamento Europeo, se ha declarado públicamente en contra del preacuerdo del gobierno griego con las instituciones europeas.Parece que el ministro Lafazanis y otros personajes de la formación con raíces de izquierdas tampoco están dispuestos a respetar en silencio la fiesta de la abstinencia.

Por Pedro JIMÉNEZ MANZORRO

            El pobre Laocoonte se desgañitaba en las playas de Troya advirtiendo a los habitantes de la inexpugnable ciudad que no se fiaran del enorme caballo que solitario se erguía frente a los muros de Príamo. Los griegos me dan miedo, aunque se presenten con regalos. Hoy los responsables europeos también se desgañitan. Los griegos no nos dan miedo ni aunque se presenten con regalos, porque, la verdad… ¡Vaya mierda de regalos! Pero, al parecer, los griegos andan contentos y orgullosos del caballo en cuyo interior no sabemos a día de hoy si realmente hay algo.

            En verano de 2012 En campo abierto publicó una serie de cuatro crónicas grecianas, que, pasado el tiempo, mantienen algunas de sus esencias, a pesar de lo que ha llovido desde entonces sobre el territorio de nuestros ancestros culturales. En una semana y con la ayuda de Hermes (que no Hermès), volveremos a dejar constancia del ambiente que se respira en Grecia, aunque esta vez desde la capital de los atenienses. Trátase pues de saber aquí qué nos parece que sabemos del sentir griego con las sombras que nos llegan de la caverna de Platón, porque nos da la impresión de que Grecia vuelve a estar de moda, salvo en lo que a corbatas se refiere.

            Hasta hace poco las noticias que tenían que ver con Grecia podían dividirse en dos grandes grupos: aquellas que señalaban que el país era un desastre y las otras, que mostraban que sus ciudadanos estaban de los nervios. Desde que en 2009 el partido socialista griego (PASOC), que acababa de ganar las elecciones parlamentarias nacionales, desvelara que el déficit del país superaba el 12% del PIB asistimos a una acumulación informativa sobre la incapacidad de ese país para pagar sus deudas, organizar su Estado, aplicar ajustes, obtener créditos internacionales, mantenerse en la zona euro y el súrsum corda: la ruptura, en definitiva, de la confianza económica (si alguna vez la hubo). A la vez las páginas de información sobre ese país se jalonaban con el descontento de los griegos, la celebración de manifestaciones, motines y algarabías más y menos violentos, el ascenso de una fuerza política de izquierdas (SYRIZA), la aparición de la derecha admiradora del dictador Metaxás (CHRYSÍ AVGÍ) y el otro súrsum corda: la ruina, en definitiva, de la confianza política. Y ambas familias de noticias iban siempre cogiditas de las manos.

1. Grecia tras las elecciones. No hay riesgo, sino una oportunidad para Europa

Manifiesto de los sindicatos alemanes

Los sindicatos alemanes apuestan por un proceso de negociación entre Grecia y la UE que ayude a que el país heleno salga de su terrible crisis social. Han redactado un manifiesto público que, apoyado por diputados socialdemócratas y profesores de reconocido prestigio, pretende influir en el desarrollo de los actuales acontecimientos, propiciando un nuevo rumbo en la actual deriva neoliberal y tecnocrática europea. La defensa de los valores democráticos, expresados nítidamente en la pasadas elecciones griegas, está en la base de este importante declaración surgida en el interior de la sociedad alemana. Alemania no es solo Angela Merkel. [ver la Página oficial de la declaración, con traducción en inglés, holandés y griego]

El cambio  político en Grecia es una oportunidad no sólo  para este país sacudido por la crisis, sino también para reconsiderar y corregir los fundamentos de las políticas económica y social de la UE.

Destacamos una vez más las críticas que por  parte de los sindicatos se han venido formulando en  los últimos años: las exigentes condiciones en las que se concede la ayuda financiera a Grecia, ya desde el principio no merecían el calificativo de “reforma”. Los miles de millones que fueron transferidos  a Grecia, se utilizaron  sobre todo para la estabilización del sector financiero. El país se vio sumido en una profunda recesión a consecuencia de una  brutal política de austeridad y al mismo tiempo con la deuda pública más elevada de toda la UE. La consecuencia es una crisis social y humanitaria sin precedentes en Europa: un tercio de la población vive en la pobreza, la cobertura social se ha debilitado masivamente, el salario mínimo se ha reducido en un 22%, se ha desmantelado el sistema de negociación colectiva y otros derechos de los trabajadores en activo, y la población con rentas más bajas han sufrido una carga fiscal adicional.. El desempleo se encuentra actualmente en el 27% e incluso más del 50% entre los jóvenes. Muchas personas carecen de lo necesario para alimentos, electricidad, calefacción y vivienda. Una gran parte de la población ya no tiene seguro médico  y sólo recibe atención médica en caso de urgencia.. El resultado de las elecciones es un veredicto  demoledor de esta errónea política.

Todo ello no tenía nada que ver con reformas que se centraran en los problemas reales de Grecia. Ninguno de los problemas estructurales del país ha sido resuelto, sino que se han creado otros. Se trataba de una política de reducción, no de crecimiento. Reformas estructurales reales que merezcan este nombre son las que abrirían   caminos a  nuevas oportunidades de desarrollo económico en el país, en lugar de expulsar al extranjero a una generación de jóvenes  altamente cualificados. Reformas estructurales reales son las que se toman en serio la lucha contra el fraude y la evasión fiscal. Reformas estructurales reales consisten en combatir el clientelismo y la corrupción en la contratación pública. El nuevo gobierno griego tiene el reto de presentar sus propios proyectos de reconstrucción y desarrollo que deben formar parte de un “Plan Europeo de Inversiones”, como los sindicatos han venido reclamando desde hace tiempo , y crear las condiciones para que este tipo de proyectos pueden dar fruto.

Entrevista con Michel Aglietta

La comprensión del desempleo divide enormemente a los economistas. ¿Cómo se sitúa usted en este debate?

la teoría económica estándar considera el mercado de trabajo un mercado como los otros, con una oferta y una demanda que se equilibran por el precio, es decir, los salarios.En ese enfoque, toda la oferta de trabajo (dicho de otro modo, la masa de trabajadores que buscan ser empleados) es absorbida por la demanda de trabajo de las empresas. Si esto no es así, es que existe una disfunción en el mercado de trabajo, que la gente no está dispuesta a trabajar por el salario equivalente a su productividad, con el que las empresas estarían dispuestas a contratar. Lo que viene a decir que el desempleo es voluntario, al menos colectivamente.

Esta visión ignora completamente la naturaleza de la relación salarial. El salario no es el precio del trabajo sino el precio del alquiler de las capacidades de trabajo que los asalariados ponen a disposición de los empleadores. Ahora bien, el trabajo no es un bien mercantil; es una actividad ejercida en una relación de poder y de subordinación en el seno de una empresa. La relación es doblemente simétrica. Por una parte, los empleadores no conocen previamente la adecuación de las capacidades de sus candidatos a las necesidades de aquellos -por eso la contratación es un riesgo que el empleador trata de reducir a través de un proceso de selección. Por otro lado, los asalariados ´no controlan la intensidad efectiva del trabajo, ésta no está sujeta a contrato.

Por Javier ARISTU

Haría falta, seguramente, cambiar las prioridades y los incentivos no solo de las clases dirigentes sino de la sociedad entera. Una verdadera refundación de mentalidades e instituciones”. Son las palabras con que Jordi Maluquer de Motes cierra su recién salido libro La economía española en perspectiva histórica (Pasado y Presente).

La primera noticia que he tenido del mismo me la dio el amigo López Bulla que en su blog hablaba de dicho título como algo indispensable en estos tiempos que corren. Luego he leído la reseña que el profesor Josep Fontana ha publicado en El Periódico el pasado 16 de septiembre, donde nos dice que ofrece una visión innovadora de la historia económica de la España contemporánea, basada en un enfoque distinto al convencional, «en la medida en que concede una gran importancia a la historia política y social». Corrí inmediatamente a comprarlo.

maluquerHe comenzado a leerlo y lo he hecho como se hace con algunos libros que te interesan, en principio, mucho: he ojeado atentamente la introducción y el epílogo, el principio y el final. Confío en continuar la lectura del núcleo del libro en los próximos días. De entrada puedo decir que, escrito con una enorme y sorprendente claridad para un economista, el profesor Maluquer nos aporta con su escrito una panoplia de reflexiones e ideas que tenemos que agradecer en estos tiempos de profundo desconcierto y derivas precipitadas. Me detengo en su epílogo titulado, no por casualidad, La salida del laberinto, y lo resumo en breves líneas porque me da el pálpito de que dice cosas a las que no estamos muy acostumbrados a oír dado el tumulto y alboroto de la actual política.

 Le Nouvel Observateur: Usted acaba de publicar un resumen de «El capital en el siglo XXI». Es tanto un libro de historia como de economía, en el que usted escribe también que Balzac o Jane Austen describen fielmente los problemas del reparto de la riqueza y el patrimonio. ¿Es esta una forma de decir que la economía es incapaz de suministrar por sí sola las buenas respuestas al estudio del capital?

Thomas Piketty: Sí, por supuesto. En ese libro trato de escribir la historia del capital desde el siglo XVIII, y de sacar las lecciones para el futuro. Para conseguir algunos progresos en cuestión tan compleja es evidente que hay que proceder con pragmatismo y utilizar métodos y enfoques propios de los historiadores, de los sociólogos y de los politólogos más que de los economistas. En ese trabajo, primero busqué reunir la serie más completa posible de fuentes históricas sobre la dinámica de los ingresos y patrimonios, relativa a tres siglos y más de veinte países. Eso me permitió retomar el hilo de las grandes controversias sobre estas cuestiones, desde Marx a Kuznets, pasando por Malthus y Leroy-Beaulieu, pero con muchos más datos.

Por Alexis TSIPRAS

Las amenazas de la canciller Angela Merkel y de su aliados acerca de una eventual expulsión de Grecia de la zona euro, si SYRIZA hubiera alcanzado el poder en 2012, resuenan todavía en nuestros oídos. ¿Era una falsa alarma o un bluf? No sé con qué nos deberíamos quedar. Sin embargo, sé que una de las conclusiones principales del libro Los sonámbulos de Christopher Clark,[1] que la canciller está a punto de leer, como ha revelado Le Monde, es que el uso habitual de la amenaza con disyuntivas extremas como instrumento de la política podría entenderse como una profecía auto realizadora.

Un suceso aleatorio, en alguna parte de la periferia del sur de Europa, o el hecho de persistir en el chantaje podría conllevar efectos dramáticos e imprevisibles para el conjunto del continente.

Un grupo de intelectuales y figuras públicas italianas [ver la lista al final]  acaba de publicar un llamamiento de cara a las próximas elecciones europeas del 25 de mayo. Su propósito es hacer posible una lista que se sitúe en las coordenadas de la izquierda europea liderada por Alexis Tsipras, el representante de Syriza y candidato del partido de la Izquierda Europea para la presidencia de la Comisión. Dicha lista se aparta, por tanto, del marco de apoyo al Partito Democratico italiano y propugna una basada en otra Europa distinta a la actual, diferente a las actuales correlaciones y políticas propugnadas por sus instituciones.

No sabemos el éxito que tendrá y la capacidad de convocatoria de dicho llamamiento pero lo publicamos porque nos parece que coincide básicamente con otras propuestas que van más allá del status quo y pretende transformar el actual marco de la austeridad económica y social.

Europa está en una encrucijada y sus ciudadanos deben volver a impulsarla. Los cultivadores de la inmovilidad dicen que sólo hay dos respuestas al mal que durante estos años ha corroído el proyecto de unidad nacido en Ventotene durante la última guerra,[1] ha agotado las esperanzas de sus pueblos, ha despertado los nacionalismos y el equilibrio de potencias que la Comunidad debía suprimir. La primera respuesta es la del que se complace: paso a paso, con ajustes mínimos, la Unión se está recuperando gracias a las políticas de austeridad. La segunda respuesta es catastrófica: una comunidad solidaria se ha revelado como un imposible, urge recuperar la soberanía monetaria  desconsideradamente sacrificada y salir del euro. Estamos convencidos de que ambas respuestas son conservadoras y proponemos una alternativa de tipo revolucionario. Tenemos la convicción de que la crisis no es solo económica o financiera sino esencialmente política y social. El Euro no resistirá si no se convierte en moneda de un gobierno democrático supranacional y de políticas no elaboradas desde lo alto sino discutidas y aprobadas por las mujeres  los hombres y europeos. Estamos convencidos de que Europa debe seguir siendo el horizonte porque los estados individuales ya no están en condiciones de ejercer soberanía, a no ser que cierren sus fronteras, finjan que la economía-mundo no existe, se empobrezcan cada vez más. Solo a través del proyecto Europa los europeos pueden convertirse en dueños de sí mismos.

Por Stefano RODOTÀ

En su libro sobre La crisis de la conciencia europea de 1680 a 1715, Paul Hazard definió Europa como “un pensamiento jamás satisfecho”. Hoy, prisionera de una crisis sin precedentes, la Unión europea se complace con políticas económicas restrictivas, casi una frontera insuperable. Esta es la Europa que estamos viviendo en la que parecen débiles los intentos de superar el déficit democrático señalado por Jacques Delors. Y se desliza hacia un déficit de legitimidad, que es lo está en el fondo de la creciente desconfianza de los ciudadanos, de las distintas derivas hacia la renacionalización, del abandono de los valores y principios de la Unión, como está ocurriendo en Hungría.