Por Paco FLORES TRISTÁN

 Hace unos días escuchaba en una entrevista por la Radio decir  a un dirigente de IU que el referente que singulariza a esta fuerza política son los valores. Frente a otras opciones más acomodaticias o pragmáticas IU se identifica con  la defensa de los valores. A mi modo de ver esto me suscita dos preguntas. Una es que clase de valores son estos que se plantean. Porque he oído ya varias veces poner como ejemplo de la defensa de estos valores actuaciones de IU como la de ausentarse en el Parlamento europeo por la presencia del Papa o hacer mutis por el foro en la visita del Rey Felipe VI a ese mismo Parlamento. Yo a esto le llamaría política de gestos, más que defensa de valores. Y yo diría que se trata de gestos de dudosa utilidad política. Ausentarse cuando viene el Papa o no levantarse ante el paso de la bandera de EEUU, como hizo Zapatero, pueden quedar muy bien entre una pequeña claque de admiradores pero una parte no pequeña de católicos o de norteamericanos lo sentirán como una ofensa gratuita. ¿No es más contundente y conveniente criticar todo lo que se considere necesario del comportamiento de la Iglesia o del gobierno de EEUU? Y en cuanto al Rey, mientras la Constitución sea la que es, es el Jefe del Estado. La ausencia de un grupo parlamentario en un acto institucional no contribuye más que a aislarlo del resto. Estoy convencido de que en una España republicana habría indignación general si unos diputados monárquicos boicotearan una visita del Jefe del Estado porque es “Presidente de la República”. Las actitudes radicales en las formas no dan rédito más que en contadas ocasiones. Existe una máxima latina, por cierto muy del gusto de Anguita, que viene a resumir lo dicho: “fortiter in re, suaviter in modo”. Es preferible ser suave en las formas y contundente en los hechos.

Por Javier ARISTU

Si nos atenemos a lo publicado por los medios hasta ahora, Susana Díaz no será investida presidenta de la Junta en la primera votación dado que ningún partido excepto el PSOE ha declarado su voluntad de  votar afirmativamente en la primera sesión que, como se sabe, requiere de mayoría absoluta. PP e IU declaran su negativa basados en una desconfianza absoluta con la voluntad y acción de la candidata socialista; los nuevos partidos, Podemos y Ciudadanos, ponen condiciones que, como trataré de explicar a continuación, son de difícil encaje en el debate y procedimiento de una normal sesión de investidura. Me refiero a la condición de que, antes de todo, deberían dimitir de sus escaños en el Congreso y en el Senado los anteriores presidentes de la Junta Chaves y Griñán. Otras condiciones tienen que ver, en el caso de Podemos, con la política respecto a desahucios y bancos y otra que tiene que ver con la reducción de altos cargos en la Administración autonómica.

Cada partido y fuerza política parlamentaria es libre de diseñar su estrategia de acuerdo con sus intereses y voluntad pero es bueno también que el ciudadano sepa con precisión y exactitud  que hay condiciones que, como ocurre aquí, o quedan fuera del ámbito de la política o son condiciones de difícil realización por parte de alguno de los protagonistas.

Por Javier ARISTU

A pocas horas del final del recuento electoral vayan estas líneas desordenadas para comentar lo ocurrido.

La noche del 25 de marzo de 2012 fue una noche extraña, sorprendente. Estábamos viendo la previsible victoria del PP en las elecciones autonómicas de Andalucía cuando la pantalla de televisión comenzó, casi improvisadamente, a variar los gráficos y a dejar ver cómo la columna del PSOE se acercaba peligrosamente a la del PP culminando en aquel empate técnico entre los dos partidos. Había ganado el PP con el 40,67% pero el PSOE le pisaba los talones con el 39,56 que, sumados al 11,35 de IU abrió la posibilidad del gobierno de coalición que funcionó, más mal que bien, desde mayo de 2012 a diciembre del pasado 2014.

Esta pasada noche del 22 de marzo de 2015 hemos asistido a un fenómeno diferente pero no menos cargado de sorpresas. La columna del PSOE ha comenzado con 60 escaños (¡60 escaños de 109!) y ha terminado en los mismos 47 que tenía. Por el contrario, el PP lo hemos visto descender de su mayoría de 50 diputados a los 33. No ha dejado de ser, igualmente, una noche con sorpresas pero también con algunas evidencias confirmadas. Resultados que abren al mismo tiempo una serie de incógnitas futuras y certezas previsibles. Veamos unas y otras.

Algunas certezas que algunos olvidan fácil y frecuentemente: El PSOE no pierde su dominio como primer y fundamental actor político de Andalucía. Tras 33 años de gobiernos sucesivos, los últimos marcados por escándalos y pleitos judiciales de primer orden, sigue siendo el primer partido, con diferencia, de los andaluces. Rondar las cifras del 40% de los votos, elección tras elección, es ciertamente un dato fundamental para comprender lo que es este partido en la comunidad andaluza. Es cierto, y esta es otra certeza, que viene perdiendo votos y porcentaje desde hace años pero no los suficientes como para perder su hegemonía.

Por Francisco FLORES TRISTÁN

IU ha jugado a veces con fuego en los tres años de participación en el Gobierno de Andalucía pero la ruptura de la coalición por parte de la Presidenta Susana Díaz parece más una excusa para convocar las elecciones que un motivo real. Es verdad que el anuncio de referéndum de su militancia para el mes de junio hecho por IU es otra muestra más de esta política hecha al borde del precipicio pero, como decía Javier Aristu hace unos días, responde más a una manera de acallar al sector de IU que ha estado siempre en contra de la coalición, que a una presión sobre la Presidenta. De todas formas las seguridades dadas por Maíllo y el aplazamiento sine die del viaje de Valderas al Sahara son síntomas evidentes de la actitud conciliadora de la dirección de IU, una actitud que, teniendo en cuenta los precedentes en otros momentos de tensión, seguramente hubiera hecho posible resolver las diferencias si esa hubiera sido la intención de la Presidenta.

Desde luego lo que parece difícil de justificar es que la convocatoria electoral se deba a la “inestabilidad política”. Uno de los elementos más importantes que suelen poner a prueba la estabilidad de un Gobierno es la elaboración de los Presupuestos. Pues bien, PSOE e IU han sido capaces de aprobar los Presupuestos de 2015, lo que en teoría suponía dar un año más de continuidad a la coalición, que no aparecía menos estable que en otros momentos anteriores de la legislatura. Pero además si lo que buscaba Susana Díaz es mayor estabilidad política parece muy difícil que lo vaya a lograr con las elecciones. La forma de lograrlo sería alcanzar una mayoría absoluta de la que hoy por hoy parece muy alejada. La única encuesta publicada en Andalucía después del anuncio de la Presidenta, la de “El Mundo”, prevé incluso un retroceso del PSOE-A situándolo en una horquilla de 43-45 escaños frente a los 47 actuales si bien pasaría a ser primera fuerza política por el desplome del PP, que bajaría a 39-42 desde los 50 actuales; Podemos pasaría a ser tercera fuerza con 17-19 escaños desplazando a IU al cuarto lugar con 5-7 desde los 12 actuales; UPD podría entrar en el Parlamento con 0-1 escaño. 

Por Javier ARISTU

Los datos son tercos…hasta cuando dejen de serlo. Lo interesante que tiene la política, la acción política, es que puede demostrar que la capacidad de los hombres y mujeres puede imponerse por encima de las cifras y las estadísticas. Pero todo dentro de un orden, que las matemáticas son una ciencia, exacta además. Me explico.

Tras la convocatoria para el próximo 22 de marzo de próximas elecciones autonómicas en Andalucía, las décimas desde 1982, me he puesto a repasar los datos que tenía de los resultados obtenidos por los partidos presentes en todas las legislaturas —que me perdonen los otros que solo han estado en algunas de ellas— y me gustaría compartir con los lectores de este blog las reflexiones a las que he llegado. Simple y sencillo análisis electoral a partir de cifras globales; no pretendo entrar en más detalles —provincial, de distrito urbano, de capas sociales, etc. que seguro que hay estudios sociológicos donde se precise más—; intento sacar alguna deducción que pueda ayudar a entender lo que está pasando y lo que puede pasar. Aunque, como siempre, la única verdad será la que se desvele el día 22 de febrero a partir de las 20:00 horas.

Por Carlos ARENAS POSADAS

En un alarde de ingenuidad o de cinismo, el presidente Rajoy se preguntaba en la pasada convención del PP si el sistema que pretenden cambiar los líderes de Podemos es aquel que les ha permitido y permite asistir a escuelas, universidades y hospitales públicos. Ingenuidad no en sí misma, sino en la convicción del presidente de que los españoles de a pie somos todos absolutamente idiotas; cinismo, porque ha sido sobre todo el PP  el partido de las privatizaciones de los servicios públicos siguiendo las consignas de los think tanks neoliberales españoles que, tradicionalmente,  se han movido como pez en el agua en la búsqueda y extracción de rentas bajo el paraguas político antes que en la inversión productiva y en la gestión eficiente y competitiva.

La respuesta más obvia a Rajoy sería aquella que le recordara que de lo que se trata es de evitar la deriva privatizadora de lo público a favor de sus amiguetes, y restituir el estado del bienestar que los “antisistema” liberales vienen destruyendo desde hace más de treinta años, porque hubo una vez un “sistema” capitalista que fue compatible con el pleno empleo y con una más justa distribución del producto social. Parece que no sepa o no quiera saber que es la propia burguesía con la ayuda del Estado a su servicio la que mata un “sistema” y crea otro cuando el anterior ya no le sirve para reproducir la acumulación de riqueza en niveles remunerativos.

No ha habido un solo capitalismo, sino diversos capitalismos a lo largo de la historia. Que Rajoy  no quiera saber o reconocer la diversidad de capitalismos es lógico, porque sería como admitir  sus elementos destructivos, la lucha de clases que anida en su interior  y, sobre todo, la codicia y el desprecio a la humanidad que alimenta a todos ellos. Que exista una izquierda llamada genéricamente “anticapitalista” es justificable desde el punto de vista moral; pero no comprender del todo las regularidades del sistema y los mecanismos de cambio dentro del mismo, la conducen, me parece, a un cierto mecanicismo analítico y, lo que es peor, al aislamiento cultural y político del que se sirve gente como Rajoy para hacer demagogia como la aquí descrita.

Por Javier ARISTU

 Escrita esta entrada me llega muy de mañana la noticia de la muerte de Concha Caballero. Ha sido un impacto emotivo, me ha impresionado. Hace mes y medio Concha y yo nos escribimos a través del correo electrónico para confirmar su presencia en unos debates sobre Andalucía que estábamos organizando desde este blog. Me prometió su asistencia… “si mejoraba su dolor de espalda”. Pensé en males pequeños. No, algo grave la estaba ya rondando y esta noche nos ha dejado. Desde aquí el recuerdo más entrañable para ella.

 Si éramos pocos parió la abuela…nunca el refranero popular fue tan sintéticamente clarificador como ahora en Andalucía. Si en 2015 teníamos pocas elecciones a la vista en España —municipales, catalanas, generales— viene ahora Susana Díaz y nos lanza reclamos para que estemos preparados a las nuestras autonómicas en esta pre-primavera. El idilio PSOE-IU, si alguna vez lo hubo, se ha roto; el cariño, que nunca hubo amor, se acabó. ¡A las elecciones!

De entrada: pienso que  no están justificadas dichas elecciones ni hay elementos como para argumentar su adelanto. Seguramente que la Presidenta tiene los suyos, pero serán razones de su interno, que responden a motivaciones que a lo mejor no coinciden con las de los intereses andaluces. ¿Ganas de convocar? ¿Hastío de tener un socio inoportuno e impertinente? ¿Explicaciones en clave nacional? No voy a especular pero no veo, sinceramente, en las dificultades de cualquier gobierno de coalición nada que pueda ser resuelto en una mesa de negociación o en dos charletas en los pasillos. Así fue en el pasado y así tendría que haber sido ahora…pero al parecer Susana Díaz no puede más con ese socio inoportuno y tocapelotas, con perdón. ¿Qué hay que revisar lo del viaje al Sahara? Pues ya lo ha dicho Valderas, que se aplaza, se revisa y lo que quiera Susana. ¿Referéndum en junio en el interior de IU Andalucía? Seguro que Maíllo tendría posibilidades de reconvertir esa desgraciada decisión del impertinente socio en otra fórmula que permitiera seguir gobernando en coalición.

Por Carlos ARENAS POSADAS

Hace unos días, la presidenta de la comunidad autónoma, señora Díaz, hizo unas declaraciones en Madrid a poco de conocerse que el desempleo en Andalucía no solo no menguaba como en el resto de España (ya sabemos por otra parte cómo es el empleo que se crea y lo mal que huele esa basura), sino que aumentaba  hasta el 33 por ciento, a once puntos porcentuales de la media nacional. La presidenta hacía un llamamiento para solventar urgentemente el problema, comparándolo con una “crisis alimentaria” y  proponiendo como solución una transferencia de recursos financieros y de inversiones hacia Andalucía similar a la que realizó Alemania desde el oeste hacia el este tras la unificación.

A mi juicio, la declaración de la presidenta es, en primer lugar, el reconocimiento palmario de la impotencia. Treinta y cinco años de gobierno socialista en Andalucía no han servido para mejorar un ápice la situación de paro y de precariedad laboral que ha perdurado durante siglos en Andalucía como un tatuaje indeleble grabado en el cuerpo. En las últimas décadas, se han aludido a razones de todo tipo para explicar las causas “estructurales” de esa lacra: mayor tasa de crecimiento de la población, una estructura productiva de escasos valores añadidos, bajos niveles en la formación de capital productivo  y de capital humano, un tejido empresarial en el que predomina la microempresa y el autoempleo, estacionalidad, etc. A pesar del esfuerzo econométrico desplegado, los esfuerzos realizados para implementar las soluciones académicas “convencionales” –una mayor flexibilización y abaratamiento del mercado de trabajo, por ejemplo- de nada han servido para cambiar la tendencia; más bien esta se ha reforzado. Además, ya sabemos en qué han  derivado los incentivos públicos en políticas de formación y de empleo.

Por Javier ARISTU

Esta legislatura andaluza no pasará a la historia de las grandes gestiones parlamentarias. Las condiciones fiscales, económicas y “biopolíticas” en las que se ha desarrollado a lo mejor no daban posibilidades de grandes alharacas. Sin embargo, es indudable que esta legislatura 2012-hasta donde llegue marcará un antes y un después de la historia política andaluza. Me atrevo a pensar que las condiciones en que se va a desarrollar el próximo periodo de actividad política, cuando toque el clarín de las elecciones autonómicas, será sensiblemente diferente al que estamos viviendo desde hace dos años y medio. No sé qué partido ganará las elecciones, en qué situación quedará el PSOE tras el cambio de liderazgo, de generación política y de ciertas actitudes ante el fenómeno de la corrupción (no pienso que Susana Díaz haya impreso cambios profundos tanto en ideas como en proyectos de largo alcance). No atisbo a calcular la situación en que quedaría IU, caso de que se presentara en solitario a las lecciones, tras la aparición de Podemos y los nuevos fenómenos electorales locales. Ni siquiera me atrevo a calcular la fuerza y la presencia parlamentaria que podrá tener ese conjunto extraño y foráneo a nuestro actual sistema político-institucional que es Podemos, aunque cualquiera puede pensar que no será intranscendente. De la misma forma, no sé cómo afectarán estos años de gestión de Rajoy, y de crisis de los fundamentos sociales, económicos y políticos de nuestra convivencia, en los resultados de un PP liderados por un desconocido Moreno que no termina de encontrar un camino claro y positivo en ese liderazgo andaluz.