Por Carlos ARENAS POSADAS

Como saben ustedes, se conoce habitualmente como “Reconquista” ese larguísimo período de ocho siglos en el que dos civilizaciones, la cruzada y la musulmana, se combatieron para dirimir el primer gran problema territorial en la Península Ibérica. Aquella guerra terminó en 1492 con la derrota mahometana pero se reprodujo a partir de entonces en otras batallas destinadas a asegurar el tránsito del “imperio hacia Dios” o a para implorar al apóstol Santiago para que “cerrara España” a la influencia de judíos, moriscos, erasmistas, protestantes, ilustrados, librepensadores, republicanos, rojos, separatistas, masones todos ellos que decía Francisco Franco. La pira, el garrote, la horca, el paredón han sido los argumentos más frecuentes utilizados contra las víctimas de la eugenesia reconquistadora.

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El próximo día 2 de diciembre están convocadas elecciones autonómicas en Andalucía. De las mismas saldrán el nuevo Parlamento y el Gobierno que dirija los asuntos regionales los próximos cuatro años. Asistimos ya  a los consabidos “enfrentamientos dialécticos” –es una manera de definir los rifirrafes entre candidatos– donde se “discute” –es otra manera de hablar– sobre los asuntos de estas elecciones.

Por Javier ARISTU

Decía en mi anterior entrada que no veía a PSOE y a Andalucía Adelante con posibilidades de llegar a un encuentro, a un acuerdo. Creo, sin embargo, que sería importante y necesario que pudiera darse un gobierno de pacto estable entre PSOE y AA (o como se llame finalmente). Lo que al menos, teóricamente, podría configurarse en Madrid para toda España ¿por qué no es posible en Andalucía? Dos razones lo avalan: la primera, que la desproporción electoral entre ambas es, de momento, mínima en Madrid-España pero muy fuerte en Andalucía; y la segunda, que Podemos ha realizado a nivel estatal una tímida revisión de su estrategia de 2015 (¿revisionistas?) aunque sea a efectos tácticos. El momento de la moción de censura y la actitud parlamentaria ante el gobierno de Sánchez lo demuestran aunque la última posición de Podemos adoptada el pasado viernes 27 ante la propuesta de techo presupuestario no avala ese cambio de estrategia. Pablo Iglesias y Podemos se han movido tímidamente hacia una posible gobernabilidad mientras que en Andalucía Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo han tomado con Adelante Andalucía una deriva estratégica y política que no hace viable acuerdos de gobierno ni siquiera parlamentarios en las grandes cuestiones. Al contrario, han tomado la senda de IU de 1994, aquella que decía que era una alternativa al PSOE de Andalucía: entonces sacó 20 diputados, en su mejor momento, por 45 del PSOE. Hoy la proporción es de 20 a 47. Las próximas elecciones dirán.

Por Francisco FLORES TRISTÁN

Las pasadas elecciones municipales y autonómicas no han deparado grandes sorpresas pues la mayor parte de las novedades ya estaban adelantadas por las encuestas pero sí pequeños matices muy interesantes de comentar tanto por lo que reflejan o representan como por las posibilidades que abren de cara al futuro. Ya se sabe que a menudo en la letra pequeña de los contratos está la sustancia de los mismos. Repasemos el resultado de las principales fuerzas de ámbito estatal para poder extraer después las consecuencias que a mi juicio se pueden derivar de los mismos.

  1. El PP ha sufrido un descalabro. Esto parece la “crónica de una muerte anunciada”. Ha perdido más de 10 puntos porcentuales desde 2011, todas las mayorías absolutas en los Parlamentos autonómicos y la mayor parte de las de los Ayuntamientos, especialmente en las grandes ciudades. Esto lo habían previsto los analistas y las encuestas y es resultado de la política económica seguida, especialmente del recorte del llamado “estado del bienestar” y de la corrupción generalizada. No me voy a detener en lo ya sabido pero sí en un aspecto que a mí me parece no suficientemente comentado. A pesar de todo sigue siendo la primera fuerza política con un 27,05% de los votos en las elecciones municipales, un 29,98 en el conjunto de los Parlamentos autonómicos que se han renovado. Y, lo que para mí es más significativo, conserva el papel de primera fuerza en la mayoría de las Autonomías y en las grandes ciudades.  Habrá quien argumente que esto es lógico porque la Izquierda está extraordinariamente fragmentada y la Derecha agrupada en torno al PP. Pero esto ha dejado de ser cierto en las pasadas elecciones. El PP por vez primera (el papel de Vox no ha dejado de ser “anecdótico”) ha tenido un competidor por la derecha, “Ciudadanos” que representa una Derecha, o si se quiere un centro-derecha, moderno, liberal y europeo. Y aún así conserva el papel de primera fuerza. Si sumamos el PP y Ciudadanos las dos fuerzas de la Derecha son mayoritarias en gran parte de las Autonomías y Ayuntamientos, entre ellas la Comunidad de Madrid (a pesar del estercolero de corrupción evidenciado por los procesos e imputaciones antes y después de las elecciones) o Ayuntamientos como Málaga  y Granada.

Por Ramón BARRAGÁN REINA

 La política andaluza se ha complicado desde las elecciones del 22 de Marzo: ha entrado en un laberinto del que no se vislumbra una salida positiva para los andaluces. A dos meses de las elecciones aún no hay un nuevo gobierno en Andalucía que pueda hacer política que intente resolver los muchos problemas existentes en nuestra Comunidad Autónoma.

            La estrategia puesta en marcha por el PSOE para conseguir la presidencia con la abstención de alguna o algunas fuerzas políticas, no lleva muy lejos. A la vista está: ya son tres las votaciones en el Parlamento y los números se repiten (47-62). No hay salida, y si la hubiera, podría ser peor a estas alturas, sería “pan para hoy y hambre para mañana”. Susana Diaz formaría el Gobierno andaluz más inestable de la Historia andaluza, quedando a merced de las posibles fuerzas abstencionistas, que son diversas y tienen poco tienen en común. Todo deberá ser negociado, lo cual no es malo en sí mismo, sino todo lo contrario, pero visto lo visto todo cada asunto se puede eternizar. Parece que no se han medido las consecuencias o quizás sea que no importan, porque el objetivo es formar gobierno y después ya veremos, mientras los demás afilan sus garras para las siguientes batallas.

Por Javier ARISTU

Los avatares de la situación parlamentaria andaluza —la más real va camino del Rocío o de la playa, según como se mire— está provocando reacciones y opiniones curiosas, llamativas en algunos casos, como comentaremos a continuación. Incluso ha provocado encuestas peculiares como la de El País-Metroscopia del pasado 18 de mayo sobre la opinión de los andaluces acerca de una repetición de las elecciones autonómicas en nuestra Comunidad. Las encuestas y los estudios demoscópicos tienen el valor que tienen y además, en algunos casos (veremos el nivel de acierto en las municipales del domingo 22 de mayo) se equivocan. El problema no es que se equivoquen las encuestas; estas se hacen para medir la temperatura social en ese momento que, como temperatura y como sociedad, es algo voluble y cambiante por lo que no nos debemos escandalizar de sus errores. El asunto es cómo ciertos medios entran en liza parlamentaria publicando aquellas noticias y reportajes que le pueden venir bien para sus propios intereses.

Hablaba antes de reacciones y opiniones curiosas o llamativas. Algunas hay, como las del ex parlamentario y dirigente socialista Luis Ángel Hierro. En un artículo firmado en Andalucesdiario encauza su indignación por la inexistencia de acuerdo para dejar gobernar a la candidata de su partido, critica a Podemos, Ciudadanos, PP e IU por impedir ese hecho y defiende la independencia de los procesos electorales andaluces respecto de cualquier otro con la idea de destacar la importancia de la autonomía andaluza. Nada que no sea legítimo dentro del campo de la opinión personal y política por lo que no voy a polemizar con él en relación con su criterio sobre el actual desacuerdo y estancamiento parlamentario. Sí me resulta chocante su canto a la importancia de la autonomía andaluza cuando afirma: «Aquí el problema es que, por tactismo político, PP, Podemos, Ciudadanos e IU echan por tierra el trabajo que venimos haciendo los andaluces y andaluzas desde hace 35 años para defender nuestra singularidad y nuestro autogobierno y separarnos de la tendencia uniformista y centralizadora que siempre ha querido la derecha para esta tierra».