Por Francico DURÁN LAGO

La celebración del 28 F, que los andaluces celebramos todos los años como una fecha importante en la historia de Andalucía, se está convirtiendo en un ritual folclórico, subida de banderas en las Instituciones, canto del Himno andaluz y flores ante la estatua de Blas Infante. Algunos movimientos sociales lo combinan con el día de los socios ofreciendo un canapé.Todo ese ritual esconde una verdadera celebración que debe, y puede ir, acompañado de una mayor concienciación y movilización ciudadana que reivindique y exija a los poderes públicos de Andalucía mayor rapidez y voluntad política para aplicar medidas políticas y sociales( con la participación de los partidos políticos y de todos los agentes sociales). Denunciando también que la crisis sigue siendo un verdadero drama para el millón de andaluces que no tienen un puesto de trabajo, y el que lo tiene es muy precario, con lo que impide salir de la pobreza. Reclamando que la Sanidad, la Ley de Dependencia, la Educación, y el pago de los medicamentos de los pensionistas tengan prioridad en las políticas de la Junta de Andalucía, reponiendo derechos eliminados de estos últimos años por el gobierno del PP.