Carta abierta de Maria Negreponti-Delivani a la señora Christine Lagarde, secretaria general del FMI (en relación con su afirmación de que “los griegos no pagan impuestos”) 

Simon Dawson/Bloomberg

A pesar de sus grandes aires extremadamente ofensivos contra Grecia y los griegos, tan duramente puestos a prueba y a quienes usted reprocha no “pagar sus impuestos”, lo que explica su antipatía hacia ellos, al declararse más conmovida por “los niños de Nigeria” que por los niños griegos, quiero creer, señora Lagarde, que está usted mal informada. Y quiero creerlo, porque desde hace tiempo mantengo estrechas relaciones con Francia, sus universidades y mis numerosos colegas economistas; porque siento una profunda estima y una verdadera admiración por el pueblo francés, por su historia y su cultura.

Por todas estas razones, necesito encontrar una explicación a lo que le ha hecho olvidar, si tenemos en cuenta su posición, que usted se dirige a un miembro de pleno derecho de la Unión Europea y de la zona euro. Me permito también agregar que el apoyo moral dado día tras día a Grecia por parte de intelectuales franceses, escritores, estudiantes, analistas y numerosos medios de comunicación, así como las severas críticas a sus declaraciones por parte del Gobierno francés, constituyen para nosotros un atisbo de esperanza y una ayuda preciosa frente al genocidio económico y social que sufrimos en estos últimos dos años y medio.

Por Manuel CALVO SALAZAR

Foto: Xornalcerto. en http://www.flickr.com/photos/certo/4338768660/sizes/l/in/photostream/

Resulta triste comprobar como gran parte de los males que nos aquejan tienen su origen en un comportamiento individual y colectivo sinceramente estúpido.

En una ocasión leí un ensayo muy interesante sobre el triunfo de la sociedad de consumo en el siglo XX, que defendía una tesis que, vista a toro pasado, resulta premonitoria. La idea conductora de ese texto venía a decir lo siguiente: la aceptación generalizada de la sociedad de consumo estriba en que esta resulta francamente irresistible, una vez que se desarrolla en toda su plenitud. Y lo increíblemente cierto es que esta idea es acertada bien sea porque se está disfrutando esa sociedad de consumo o bien porque se tienen expectativas de disfrutarla.

Visto así, es posible concluir que, al fin y al cabo, las burbujas económicas, una vez que entran en expansión imparable son irresistibles para gran parte de la población. ¿Quién podía resistirse, al fin y al cabo, a pedir un dinero prestado para comprar un inmueble en plano, y revenderlo en meses con una plusvalía sustancial?. “Había que ser estúpido para no entrar en este juego”, dijo Stiglitz, en tono irónico, en una de sus conferencias a las que tuve el placer de asistir. Este modo de actuar era pura y simplemente irresistible.

Por Enrico BERLINGUER  [i]

Enrico Berlinguer

¿Cuál es el origen de la necesidad de ponernos a pensar y a trabajar sobre un proyecto de transformación de la sociedad que indique objetivos y metas a perseguir y alcanzar en los próximos tres o cuatro años, pero que se traduzcan en hechos, disposiciones y medidas inmediatas que señalen su puesta en marcha?

Esta necesidad nace de la consciencia de que hay que darle un sentido y una finalidad a la política de austeridad que es una opción obligada y duradera y, al mismo tiempo, una condición de salvación para los pueblos de Occidente en general, y especialmente para el pueblo italiano.

Propuestas y alternativas desde la socioecología

Por Manuel CALVO SALAZAR

Quizás la palabra “alternativas” sea una de las más utilizadas por el movimiento transformador desde los años que siguieron a los acontecimientos de mayo del 68 hasta la actualidad. Entonces ya se sabía que el modelo económico capitalista estaba en decadencia y que el sistema pretendidamente comunista de los países del bloque soviético ya no era un modelo válido a seguir.

Desde entonces, se han ido conformando una serie de teorías provenientes de ideas más o menos articuladas que han dejado entrever las posibilidades de caminos alternativos de organización política, social y económica. Pero estos desarrollos, por más que se ha perseguido, no han conseguido poner encima de la mesa un modelo claro que pudiera sintetizarse mediante ideas fuerza, algo intensamente deseable con vistas a su comunicación social.

Ahora, cuando se vislumbra claramente por un porcentaje nada desdeñable de la ciudadanía la insensatez de nuestro sistema económico capitalista, basado fuertemente en el capital financiero y especulativo, es un buen momento para trabajar en el desarrollo de líneas de pensamiento que diluciden estas alternativas, de manera que logren hacerse evidentes y deseables por el grueso de la sociedad.

Bajo el título “Refundar Europa“, sindicalistas de la DGB y otras organizaciones de Alemania, así como filósofos -entre ellos Jurgen Habermas- investigadores y sociólogos de ese país lanzaron el pasado mes de marzo un manifiesto para cambiar la dirección del proceso actualmente en curso en Europa. Lo publicamos en el blog por su  interés y como muestra de que en Alemania  presionan también corrientes y opinión pública contra  la línea oficial expresada por la canciller Merkel.

¡Hay que detener esta marcha hacia la ruina! ¡Superar la crisis con solidaridad y democracia!

Asi no se puede, no se debe continuar. El proyecto europeo se está tambaleando. Europa se encuentra en una crisis existencial. Ya antes del brote de la crisis, la orientación acordada era la equivocada: con a una construcción del Euro fijada unilateralmente sobre la estabilidad monetaria, en base a criterios de endeudamiento y déficit equivocados, con una coordinación errónea de la política económica y el abandono imperdonable de la union social. La crisis se agudizó con la política neoliberal de desregulación y la avidez despiadada de una élite financiera, que especula contra países en crisis y quiere forzar una política que sea conforme a los mercados financieros. Con su modelo neoliberal de subordinación a los mercados (financieros) la Unión Europea no sólo no resolverá la crisis, sino que la agravará.

En vez de mencionar los errores de la política y el afán de lucro como causas de la crisis,  se interpreta el déficit de los estados  como una crisis de endeudamiento del Estado (social), para legitimar una política desastrosa. El gasto público, incluidos los salarios y las prestaciones sociales, son recortados radicalmente siguiendo el dictado europeo. El coste del rescate de los bancos se carga sobre trabajadores, desempleados y jubilados. Sobre todo,  la dirección económica (“Economic Governance”) y el pacto fiscal exigido por el Gobierno Alemán  siguen una agenda que amenaza con deteriorar irreparablemente la democracia política y social de los estados miembros.

Por Carlos ARENAS POSADAS


¿Qué tienen los suecos, los fineses, los holandeses, los navarros, los riojanos que no tengamos nosotros los andaluces? Tienen mayores niveles de renta, de bienestar, niveles educativos superiores, mayores ratios de inversión per cápita, más lectores de libros y espectadores de teatro,  tasas de paro mucho más bajas, etc. ¿Qué tenemos nosotros que no tengan ellos? Gracia pajolera, más sol, manzanilla, más comparsas, rocíos, semanas santas, bandas de cornetas y tambores a gogó, etc. ¿Qué podemos ofrecerles? Nada; incluso dudo de que les interese lo que a nosotros nos sobra. Si acaso, cuando ponemos nuestro acerbo en el escaparate on-line, vienen por un tiempo corto a verificar lo que se dice de nuestra belleza moruna y de la manera carpetovetónica de hacer las cosas, pagan su óbolo al  tour-operador, y se van.

 ¿Por qué ellos han llegado a ser más ricos mientras  nosotros seguimos dependiendo de la mascarada? Preguntados ciudadanos y ciudadanas de esos que los reporteros buscan en las calles donde se instalan Zara y Mango dirían en un 50 por ciento que la causa es del clima que invita al ocio; un 30 por ciento que la gente es mucho más abierta y simpática; un 15 por ciento haría referencia a las tradiciones. El otro 5 por ciento se repartiría entre los que en la universidad, en concreto en la facultad de ciencias económicas y empresariales, han aprendido aquello de la especialización productiva, la economía extravertida,  la productividad aparente del trabajo, los menores valores añadidos de nuestro tejido productivo,  los elevados costes de transacción de una economía inclinada desde siempre a la especulación y a la búsqueda de rentas, etc. Es decir; la culpa es de la estructura económica. El que conozca  a la tal estructura económica que me la presente para que le pueda cantar las cuarenta.

Por Javier VELASCO

En los próximos días CCOO ha convocado una conferencia para discutir la naturaleza de la crisis, donde intervendrán académicos, expertos y sindicalistas. En principio, un primer producto ha sido un comunicado pidiendo adhesión para apoyar una salida de la crisis que tenga en consideración los intereses y necesidades de los trabajadores y de los ciudadanos. Es una buena idea, aunque, leyendo el marco teórico de la conferencia, no participo del fondo del análisis que se presenta como base de discusión, pero de ello hablaré al final. Desgraciadamente no puedo asistir, porque es una ocasión de aprender y contrastar.
En la web de la Fundación 1º de Mayo se presenta, también, un manifiesto en defensa del sindicalismo por parte de profesores norteamericanos que parece muy pertinente, pero, como cualquier sindicalista sabe, la afiliación no se consigue por decreto, sino por convicción, por lo menos en la mayoría de los países desarrollados. Y esto viene a cuento del gráfico que hoy os traigo a este blog y que se situa en la línea de mis anteriores comentarios.
El gráfico refleja la curva del crecimiento de la participación en la distribución de la renta del 10% de personas más ricas a lo largo del tiempo, representada en rojo, y la curva del porcentaje de afiliación sindical, representada en azul. Todo ello en EEUU, país al que pertenecen los profesores firmantes del manifiesto a favor de la existencia de los sindicatos.

Por Javier ARISTU

Anda el patio andaluz revuelto de nuevo a propósito de la constitución de una comisión de investigación sobre el asunto de los EREs. Ya fue tema de actualidad en la pasada legislatura aunque frustrado en su culminación al no querer el partido del gobierno, con mayoría absoluta, la tal comisión ni ninguna investigación parlamentaria. Aquellos bastos han derivado hoy en copas que le obligan, la minoría relativa y la coalición con IU mandan, a aceptar la misma en esta legislatura. Dicen que quieren que antes de las vacaciones esté liquidado el asunto, al menos en sede parlamentaria porque en sede judicial la cosa-causa parece que va para el Supremo, es decir, para largo.

Mientras tanto, el PP, en boca de su portavoz nacional Carlos Floriano, juguetón él y con doble vara de medir, como siempre, afirma que ”el bipartito andaluz hace un flaco favor a la transparencia si no permite que todo el que pueda tener una responsabilidad política en el caso de los ERE comparezca en la comisión de investigación”. No tiene empacho en, por otro lado, rechazar la constitución de una comisión de investigación en el Parlamento nacional a propósito del caso Bankia y la hecatombe financiera española, con dimisión del mismo presidente del Banco de España incluida.

¿En qué país vivimos? ¿Hasta cuándo van a seguir considerando estúpido al ciudadano? ¿Cómo es que una comisión sobre los EREs en Andalucía es necesaria pero no lo es sobre Bankia y el rescate bancario donde se juegan miles de millones de euros de nuestra economía?