Por Pedro Ángel JIMÉNEZ MANZORRO

Bandera. Foto del autor

Da la impresión de que en los países mediterráneos, cuando nos damos de bruces con un problema importante, buscamos (y encontramos) antes culpables que soluciones. Desconocemos cuál será el origen, causa y esencia, es decir, el arjé (que no debemos confundir con el más moderno y sonoro aserejé) de ese taimado vicio y si tendrá solución en las generaciones venideras. Puede que tenga que  ver con nuestra educación religiosa y conciencia del pecado (Por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa…) y la tradicional inutilidad de nuestros gobernantes para encontrar soluciones, a menudo contrarrestada con el feliz hallazgo de un chivo expiatorio. En estos casos siempre me acuerdo del ministro Sancho Rof diciendo, en los tiempos del síndrome del aceite tóxico, que el contagio se debía a un bichito, que si se caía de la mesa, se mataba y cómo en algunos pueblos llegaron a la conclusión de que al tal bichito lo transportaban los perros y consecuentemente, mataron a los canes del lugar. No es tan fino como el sacrificio de Ifigenia pero nos sirve como ejemplo.

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Por Javier ARISTU

Biriatou, Memorial a Jorge Semprún. Foto del autor

Dejamos la carretera que desemboca en el puente de Behovia, frontera con España, y embocamos la pequeña que nos llevará hasta Biriatou, pueblo balcón sobre el Bidasoa y la carretera española n-121a que une Irún con Pamplona.

El pueblo francés es una joya. Un pequeño hotel y unas cuantas casas constituyen su trama urbana. Y la iglesia. Unamuno la describe de esta manera: una iglesiuca que en el regazo recogido y verde del Pirineo vasco al tibio sol del monte se acurruca.

El coche entra suavemente, como temiendo agitar la tranquilidad que a estas cinco de la tarde inunda sus calles. ¿Por qué venir a Biriatou? Dos personajes de la historia española del siglo XX me incitaron hace tiempo a venir a este lugar. Ellos pasaron por aquí a intervalos, como paseantes, como deambulantes y exiliados.

Por Javier ARISTU

Navarra, Valle del Baztán. Foto del autor

Dado que la prima de riesgo está atemperada y que los señores de negro se lo están tomando con calma me tomo yo también la libertad de no hablar hoy de la actualidad (es decir, del jodido mundo que nos rodea) y me dedico a la verdadera especulación, la del paisaje y el beatus ille.

Días de pausa y de reencuentro con paisajes que nos incitan al descanso del cuerpo y de la mirada. Verdes exultantes por todas partes que nos llevan a comparar las distintas realidades de esta península. Un sur desertificándose y sometido a la aridez que viene de África, carente de agua y a la vez destino de miles de turistas estacionales consumidores de todo lo que se pueda  comprar, beber y comer. Frente a él, el norte, no menos calurosos en estos días, pero donde el agua, el prado verde y la montaña nos evitan la compañía de las multitudes. Estamos parando en Arizcun y recorriendo el Valle del Baztán, el municipio más extenso de Navarra, con casi 274 kms2,  compuesto de 15 localidades, lugar histórico de paso entre Francia y España, célebre por diversas circunstancias -entre las que el contrabando no ha sido la menor- y personajes como don Juan de Goyeneche, uno de los primeros empresarios periodísticos, que a finales del siglo XVII fue propietario de la Gaceta de Madrid, antecedente del BOE.

Por Juan JORGANES Reporteros sin Fronteras (RSF) ha mostrado “gran preocupación” por la destitución de varios periodistas de […]

Por Pedro Ángel JIMÉNEZ MANZORRO

Se vende [Foto del autor]

Las quimeras solo se hacen realidad cuando encuentran a alguien capaz de tomárselas en serio y eso precisamente aquí parece la mar de sencillo. (Te)Salónica cuenta con un importante puerto que ha visto cómo algunos hacían fortuna y a otros no les quedaba otra que partir a la aventura. Una de las ventajas de la globalización es que ahora no hay que viajar mucho para sentir las laceraciones de una larga travesía. No necesitas depositar tu confianza en un capitán sino  dejarte mecer suavemente por la marea del capital.

Nos cuentan que hace algunos años en (Te)Salónica la gente (impersonal) pedía al banco un crédito (personal) con el que compraba un apartamento distinto al que habitaba (una humilde garzoniera, justifica nuestro informante) con la idea de alquilarlo y usar la renta para pagar cada mes el crédito concedido; de esta forma sería el pobre inquilino quien le consiguiera poco a poco la propiedad del inmueble. ¡Estos griegos! ¿Cómo no se nos habrá ocurrido antes a nosotros? Al  parecer el problema radica en que hace algún tiempo a los supuestos inquilinos se los ha tragado el Leteo y la ciudad ha vomitado dos especies que ellos creen autóctonas: la de los apartamentos vacíos e impagados y la de los ciudadanos en apuros. No sabemos si será la única razón –nos tememos que no- pero esta capital muestra un monstruoso aspecto donde alternan edificios de distinta factura (seguro que alguna de ellas impagada) y solares abandonados, donde salta a la vista la ausencia de trazados urbanísticos y de servicios ciudadanos. Y trufándolo todo una miríada de comercios cerrados y abandonados entre los que destacan los de menor tamaño y aquellos que se nos antojan de carácter más tradicional. El rey Midas pasó por la ciudad pero en vez de ir tocando aquí y allá con su dedo de oro dejó escapar pesadamente algunas ventosidades.

Por Rosa BENDALA GARCÍA

En el, de momento, último paquete de ajustes, brilla por su simplicidad una medida fácil: los funcionarios no cobrarán este año la paga extra de navidad. Mejor para la salud, dirán algunos, porque ese dinero iba derechito al hígado en forma de alcohol y grasas. Mejor para la tesorería, pensarán, sin confesarlo, los gestores de los dineros de las Comunidades Autónomas, entre ellas la nuestra, que se ahorrarán en un mes tan comprometido como diciembre un montón de millones de euros y, para redondear la buena nueva, le pueden echar la culpa al gobierno de Madrid. Que se jodan, sentenciarán otros, utilizando el contundente castellano que alguna diputada ha dejado oír a los muros del hemiciclo (¿no son representantes del pueblo? Pues hala, a hablar como el pueblo, que ya se sabe que es soez y deslenguado).

 De los funcionarios casi todo el mundo habla, y la mayoría, de oídas: que si en España hay más funcionarios que en ninguna parte del mundo, que si los funcionarios cobran un montón de dinero, que si no trabajan, que son unos inútiles, y, en fin, que ya va siendo hora de que se les acabe la sopa boba (ay, Larra, Larra, vaya navajazo nos diste). Ya lo dijo el Secretario de Estado, del que no conocemos otros méritos que su verbo brillante: hay que olvidarse de los cafés y del periódico….Pero a la inconsistencia de los argumentos es preciso oponer la realidad de los datos, y también la realidad de las demandas sociales. Vayamos por partes.

Por Pedro Ángel JIMÉNEZ MANZORRO

Foto del autor

Tener el cerebro zocato tiene ataduras que son cadenas; una de ellas es no poder dejar de mirar a la izquierda con ilusión y con recelo a la derecha, lo que resulta relativamente útil para cruzar las calles con intenso tráfico rodado. Las tardes son peripatéticas en (Te)Salónica, seguramente desde que Aristóteles hollaba estos campos, a pesar de que el tiempo, el atmosférico, resulta extraño: sales a dar un paseo a la caída de la tarde con un calor que hace que defeques en tu propio ser y sin aviso alguno te sorprende una manta de agua, diríase enviada por el propio Zeus desde el vecino Monte Olimpo. Hemos indagado si los tesalonicenses tenían conocimiento de este fenómeno antes de la crisis; al parecer… sí, y desde siempre lo han llamado tormenta de verano.

Refugiados que estábamos de la que tocaba ayer, acertamos a ver un solitario cartel de KKE (Kommunistikó Kómma Elládas), el Partido Comunista Griego, de las últimas elecciones, en el que se advertía a la ciudadanía de que no se fiaran ni del PASOK ni de SÝRIZA. Se ve que los electores, si lo leyeron, lo entendieron solo a medias. En 2012 los griegos han celebrado (que ya es mucho celebrar) elecciones generales en dos meses seguidos (mayo y junio) cuya consecuencia última ha sido un gobierno de coalición del ganador de refilón (Nea Dimokratía, el partido conservador griego, 29.7%), del gran perdedor de las elecciones, (el PASOK, el partido socialista griego, 12.3%) y de un partido minoritario (DIMAR, Izquierda democrática, 6.3%). Su misión, aplicar la política de transformación económica, es decir, de restricciones sociales para permanecer en la Europa del euro. Nihil novum sub Sole. Pero de esto hablaremos otro día.

Por Carlos ARENAS POSADAS

Uno de los conceptos más útiles de la moderna ciencia económica es el de la “dependencia de la trayectoria”;  viene a querer decir, grosso modo, que las sociedades circulan por unos raíles construidos en el remoto pasado y, aunque cada vez más difusos, aún marcan el itinerario que seguirán en el futuro a menos que sean destruidos si se considera que conducen por una vía muerta.

Esas vías eran y son el entramado institucional de leyes, normas, valores, creencias, etc., que marcan las conductas de los pueblos. Son instituciones que han sido creadas por las élites dominantes a lo largo de la historia, que han sido impuestas o consensuadas, cambiadas o levemente modificadas por ellas -“para que todo siga igual” que diría el príncipe Salina-,  en las malas coyunturas o en las crisis sistémicas de su dominación. Los raíles por los que circulamos son, en última instancia, el resultado de la pugna de intereses entre los distintos sectores sociales a lo largo del tiempo.

Por Pedro Ángel JIMÉNEZ MANZORRO

Pan, educación y libertad. Foto del autor

Normalmente el viajero que llega a Grecia quiere atisbar algo de su pasado, especialmente si es europeo y entendemos Europa en un sentido amplio y no excluyente. Por el contrario, el español que ahora traspasa sus fronteras intuye que además de reencontrar su pasado puede conocer parte de su futuro.

Cuando aceptamos el encargo de En Campo Abierto de estudiar in situ la evolución de la crisis griega quisimos que fuera algo más que unas vacaciones pagadas, aunque solo sirviera para calmar nuestras conciencias. A mí personalmente, dado mi exiguo nivel de griego, me preocupaba el hecho de cómo conectar, de a dónde dirigirme con mis cuitas, de cómo sonsacar, sin herir, las informaciones que necesitaba. No ha hecho falta mucho esfuerzo.

A propósito de Las sierpesrelato de Carlos Arenas Posadas

Por Javier ARISTU

En enero de 1920 el conocido arquitecto Aníbal González es víctima de un atentado a  las puertas de su propia casa, en la calle Almirante Ulloa, cerca de la Campana, en Sevilla. Sale indemne del mismo. Un periodista del diario El Liberal recoge la noticia y comienza a investigar sobre la misma. Un ayudante llamado Antoñito, enano y de edad indefinida, el habitual recadero de las redacciones de los periódicos de entonces, le acompaña al lugar para averiguar los hechos. Así comienza Las sierpes, el reciente relato de Carlos Arenas Posadas, publicado por la editorial  Atrapasueños con un aclaratorio subtítulo: Memorias de un periodista republicano. Porque de eso se trata, de contar a través de la memoria del narrador hechos ocurridos quince años antes, recurso literario que le permite al autor acometer con objetividad y cierto distanciamiento de historiador los hechos, circunstancias y acontecimientos que jalonan la historia de la ciudad de Sevilla en el bienio 1920-1921, años de primordial importancia para comprender lo que vino después y para poder captar una imagen certera incluso de la Sevilla de hoy. Protagonista y narrador se confunden en una misma perspectiva, la del narrador en primera persona que, como testigo, cuenta los sucesos que pasan por delante del mismo.

¿Cuáles son esos sucesos? El lector los debe examinar por sí mismo pero no soy desleal si resumo los principales que, por otra parte, están en los libros de historia de España. Recordemos que Aníbal González es el arquitecto que da estilo y figura a la Sevilla de la Exposición de 1929, esa Sevilla regionalista que todavía hoy aparece como dominante en la iconografía turística. Tras su atentado se esconden una maraña de huelgas de los trabajadores de la construcción, detenciones masivas y provocaciones policiales contra los mismos, trata de menores para la prostitución donde la buena sociedad sevillana se halla metida, conspiraciones políticas en las que vemos a personajes de nuestra crónica actuar al calor de las presiones sociales por la vivienda, el agua o la tasa de la electricidad recién instalada en los hogares. Anarquistas ingenuos o violentos, sindicalistas protocomunistas, republicanos y masones, arzobispos hipócritas, gobernadores civiles corruptos, aristócratas con apellidos todavía repetidos en las actuales crónicas de sociedad, toreros sin éxito que luego derivarán en carniceros de derrotados rojos, periodistas honrados y periodistas cínicos, capitanes, comandantes y coroneles que luego serán lamentablemente conocidos generales y generalísimos de nuestra desgraciada historia y que deambulan pegando tiros entre las montañas del Rif y marcando figura en los bailes de la sociedad sevillana … en fin, toda una extensa galería de personajes que pobló aquella Sevilla que se modelaba de una cierta manera entre el fin de la primera gran guerra europea y la tragedia de 1936.