Por José GARCÍA GARCÍA

En declaraciones a RTVE José Ramón Bauzá, Presidente de Illes Balears, al ser preguntado que opinión tenia sobre los manifestantes del 15M, se expresaba así, aunque éstas podrían atribuirse a cualquier dirigente del PP o al mismísimo Mariano Rajoy.

“La gente tiene el derecho a expresar que no está de acuerdo con determinadas posturas siempre que lo haga de manera civilizada, organizada y no generando conflicto”… “los podemos escuchar pero también hemos de escuchar a los ciudadanos que decidieron mediante el voto la elección de su política, si éstos que se manifiestan no lo hicieron o si lo hicieron se ve que la inmensa mayoría no piensan como ellos, y la inmensa mayoría legitimó un gobierno para tomar decisiones, si alguien quiere ejercer la toma de decisiones que se presente”.   

Por Juan MORENO

El riesgo de fracaso del proceso de integración europeo, es en estos días bien real y, según algunos observadores, inminente. Algunas esperanzas en el plano político comienzan sin embargo a aparecer, que de consolidarse podrían frenar la debacle del sueño europeo que iniciado en la posguerra mundial, avanzó gradualmente hasta dotarse de un mercado y una moneda común.

De los peligros del déficit democrático y social de la Comunidad Europea desde su fundación, se avisaron desde muchos ángulos, como el sindical o el de pensadores inequívocamente europeístas como Maurice Duverger. La implantación de la unión monetaria  sin que en paralelo se estableciera un gobierno económico de la UE, es decir sin ningún tipo de de coordinación de políticas económicas y sociales, fue considerado en su día como la única forma de avanzar sin provocar  la salida de la Gran Bretaña, gobernada por Thatcher. Pero pasados los años, no variaron las cosas con Blair, y avanzó el euroescepticismo conservador, motivo y, sobre todo, excusa para no avanzar en la unión política. El leve refuerzo que hubiera significado la frustrada Constitución, quedó aún más aguado en el Tratado de Lisboa. 

Por su interés y actualidad publicamos este artículo del profesor Navarro, publicado en Fundación SISTEMA en octubre de 2011

Por Vicenç NAVARRO

El NewYork Times ha ido publicando una serie de artículos sobre Emilio Botín, presentado por tal rotativo como el banquero más influyente de España, y Presidente del Banco de Santander, que tienen inversiones financieras de gran peso en Brasil, en Gran Bretaña y en Estados Unidos, además de en España. En EEUU el Banco de Santander es propietario de Sovereign Bank.

Lo que le interesa al rotativo estadounidense no es, sin embargo, el comportamiento bancario del Santander, sino el de su Presidente y el de su familia, así como su enorme influencia política y mediática en España. Un indicador de esto último es que ninguno de los cinco rotativos más importantes del país ha citado o hecho comentarios sobre esta serie de artículos en el diario más influyente de EEUU y uno de los más influyentes del mundo. Es de suponer que si se escribieran artículos semejantes, por ejemplo, sobre el Presidente Zapatero, tales reportajes serían noticia. No así en el caso Emilio Botín. 

Por Carlos ARENAS POSADAS

Why nations fail. Ese es el nombre de un libro reciente de Daron Acemoglu y James Robinson, que trata de explicar las razones por las que países, regiones o territorios, situados muy próximos entre sí, con los mismos condicionantes geográficos y climatológicos, dotados con los mismos o parecidos recursos naturales difieren con el tiempo en el  nivel de desarrollo y bienestar de sus pobladores; por qué países, regiones  o territorios que partían hace siglos de un mismo nivel de riqueza son hoy prósperos unos y pobres otros.

Desde antes incluso que Adam Smith, cómo promover la riqueza de las naciones ha sido una preocupación central entre los economistas de todos los tiempos, una parte de los cuales han llegado a la conclusión de que el subdesarrollo y el progreso humano son el resultado de la acumulación de factores físicos  y humanos empleados, de capital en suma, y de la eficiencia como esos recursos se utilizan, de su productividad. Con parecer obvias estas conclusiones, adolecen de un defecto: confunden las causas del desarrollo con el desarrollo mismo, los síntomas con las causas, las consecuencias con los fundamentos.

Por Javier VELASCO

Para tener una opinión, siempre sometida a prueba, hay que tener un buen
diagnóstico. Para proponer una solución, cuando se trata de seres humanos y
trabajadores por cuenta ajena, hay que tener una gran capacidad de empatía, cosa, en principio, fácil, si consideramos que la mayoría de nosotros somos de esa naturaleza. Sin embargo, observamos una gran cantidad de opiniones sin buenos diagnósticos y una escasa empatía. Eso lleva a error. ¿Qué da calidad a un diagnóstico? La ausencia de prejuicios y la consideración de la mayor cantidad de datos posible. Aún así, siempre es sana la duda. Esto viene al
caso porque, en las circunstancias actuales, es vital tener un buen diagnóstico
sobre la crisis, cosa que desgraciadamente no sucede. Y no me refiero a
diagnósticos a corto plazo y parciales, me refiero a tener una visión total, con
todos los ingredientes a considerar.

Una crisis como la que vivimos no es exclusívamente económica, es cultural y de civilización. Tendrá, por tanto, importancia histórica. Esto no se resuelve solo con equilibrios macroeconómicos ni con meros impulsos al crecimiento.
Para entenderlo hay que partir de un periodo excepcional en la historia del
crecimiento económico, y del contenido de ese crecimiento. Se trata del periodo que va de 1945 a 1973 en Europa Occidental. Lo que el economista francés Jean Fourastié llamó “Treinta Gloriosos”. Es la fase también llamada “sociedad de consumo de masas” o “sociedad del espectáculo”. En ese periodo se han producido muchos acontecimientos que tienen un enorme peso sobre nuestro presente y que conviene identificar.

Por Gabriel CENTENO

Con una periodicidad semanal centrada en los viernes nos vamos enterando de los diferentes medidas de ajustes/recortes en la educación del Gobierno de la nación que se justifican por ir dirigidas  “a poder hacer frente a la crisis actual y buscar la recuperación del empleo y del crecimiento haciendo posible el sostenimiento/mantenimiento del Estado del Bienestar”, pero que realmente están poniendo en grave riesgo, con visos de desaparición, el actual sistema educativo en su carácter universal y obligatorio; orientado a la búsqueda de la cohesión e inclusión social del conjunto de la ciudadanía. Recortesen las prestaciones educativas básicas que, el ministro Wert, los está comunicando y poniendo en práctica sin ningún tipo de recato, reparo y vergüenza. De ahí que algunos escribanos denominen al Sr. Ministro como SIN-WERT-GÜENZA.

Por Javier VELASCO

Todos los argumentos en que se basan las medidas llamadas de austeridad tratan de legitimarse en base al crecimiento económico que se producirá una vez que la economía pública y privada esté saneada. Esto significa que la crisis es diagnosticada como una contingencia originada por la irresponsabilidad conjunta de los compradores de vivienda y de los prestadores de dinero. Así, los consumidores, que querían afanosamente tener un piso, se encontraron con unos bancos que no dudaron en prestarles dinero, obviando toda prudencia financiera. De esos polvos, estos lodos. La autoridad del sistema queda salvada y los culpables señalados: la población consumidora que compró lo que no tenía que comprar y los bancos que prestaron lo que no tenían que prestar. Ellos nos habrían llevado a la ruina y, por eso, tienen que pagar. Eso sí, más la población que los banqueros. Todos sabemos por qué. Pero la cosa es más complicada, y sobre ella hablaré en este y en sucesivos comentarios del blog. Una es la causa principal, varias las secundarias. La crisis financiera aparecería más bien como una consecuencia que como una causa. Un epifenómeno del origen: el fin de una época. Algunos rasgos de lo que serán comentarios futuros de este blog:

Que 30 años no son nada…

Por Javier ARISTU

Desde el referéndum autonómico de 1980, la aprobación del estatuto de autonomía de 1981 y la constitución del primer gobierno autónomo tras las elecciones de 1982, Andalucía ha recorrido un camino lineal, aunque no exento de vericuetos y derrapes, en la conformación de su proyecto como región autónoma. Como no se han cansado de reiterar expertos y especialistas en la materia, el referéndum de 1980 rompió el modelo autonómico que la UCD y la derecha nacionalista podía tener previsto e inició una vía, la del estado autonómico, que, sin embargo, hoy día sigue generando rechazo en una parte de la derecha –véanse las declaraciones de Esperanza Aguirre y otros líderes del PP- y en el nacionalismo catalán. Hoy nadie negaría esta evidencia.

Por Lorenzo CABRERA

Ahora que ya está formado el nuevo gobierno en Andalucía y consumado, por tanto, el acuerdo PSOE e IU, de nada vale volver a la interpretación sobre los resultados de las elecciones autonómicas y al supuesto mandato que el electorado andaluz dictó en las urnas. Quienes nos han repetido hasta el hartazgo que el PP ha sido la fuerza política más votada en estas elecciones decían una verdad incontestable, pero era también de numérica claridad que ni tenían la mayoría absoluta para gobernar ni han conseguido apoyo parlamentario alguno para conseguirla. Por contra, a quienes afirmaban contar con mayoría de izquierda necesaria para formar gobierno, podrá objetárseles que hacían una interpretación sesgada del voto y, por tanto, un análisis forzado de los resultados electorales, pero es evidente que, sin entrar ahora en la valoración siempre compleja de qué entendemos por izquierda en nuestro país y si lo son todos los que así se proclaman, una cosa es indudable: la mayor parte de los que ejercieron su derecho al voto prefirieron que el PP no se constituyera en el partido gobernante. Y lo que es más importante aún, las dos fuerzas políticas que recogieron esa mayoría han optado por establecer un pacto  y gobernar conjuntamente. Se trata, pues, de un pacto legalmente válido. Y lícito, si como ambas aseguran,  los puntos recogidos por escrito en un llamado Acuerdo para Andalucía no invalidan ni incumplen los respectivos programas con los que concurrieron por separado a las elecciones. No piensan así, claro está, aquellos de entre la minoría de IU que ha perdido el referéndum y denuncian lo acordado como una dejación programática.

Por Carlos ARENAS POSADA

Transferencias de renta: dícese del flujo de rentas o riquezas que se produce entre clases sociales , territorios, corporaciones e individuos corrientes, arrendatarios e inquilinos, vendedores  y clientes, que tiene lugar dentro de un país  de forma habitualmente regulada por leyes, y asumida por convicciones culturales arraigadas en la población.

Centros Concertados: dícese de aquellos centros privados dedicados a la enseñanza, por ley socialista de agosto de 1985 o a la asistencia sanitaria, que ofreciendo  una prestación gratuita, o casi, a los usuarios, reciben del Estado, mediante convenio, un contraprestación económica.