Por Anna COOTE

Jornadas prolongadas y salarios escasos están causando estragos en nuestras vidas. En vez de fijarnos tanto en el crecimiento, la reestructuración de la semana laboral permitiría que la gente prosperara.

El aumento de la presión en el trabajo está haciendo pagar un pesado peaje a la vida del hogar. Los trabajadores dicen que sus jefes les quieren antes en el trabajo que en la familia, y que estén de guardia todo el día. De cada cuatro entrevistados más de uno confirma que trabaja más horas de las que desea, según la última encuesta de YouGov.

Por Javier ARISTU

Reconozco que no he visto completo este tercer debate de investidura, todavía sin solución hasta mañana sábado. En cierto modo ya me desaniman este tipo de encuentros de oratoria. He visto y oído, en diferido, algún que otro discurso suelto de distintos portavoces donde se observan ya maneras nuevas, seguramente más broncas, en algunos protagonistas que parecen adelantar lo que puede ser esta legislatura: un continuo de enfrentamientos y visualizaciones de confrontación. Veremos.

Me ha llamado la atención la insistencia de algún portavoz en “hacer historia” —dicho por él mismo— y en marcar el discurso como si fuera el torero Luis Miguel Dominguín levantando su dedo índice queriendo decir al respetable: “Soy el number one”. Me temo que se abre una legislatura de “primeros espadas” pero no sé si los toros les permitirán lucirse. Ortega y Gasset, cuentan algunos, decía de su tiempo que “ahora no se torea. Hoy se hace estilo”.

Por Javier ARISTU

Sé que hoy toca hablar del Comité federal del PSOE, que celebra su reunión para decidir la posición a tomar en el posible próximo debate de investidura. Pero, antes, y a propósito de un hecho sucedido la semana pasada, me parece importante reflexionar sobre la relación entre poder, y símbolos del mismo, y contrapoder, y símbolos del mismo.

Se ha comentado mucho la noticia de la frustrada conferencia de Felipe González y Juan Luis Cebrián en la Universidad Autónoma de Madrid el pasado 19 de octubre. Hay dos artículos que he leído con mucho interés, publicados uno en Cuarto Poder y otro en Ctxt (Contexto y acción). Y esto por varias razones: una) que el primero está firmado por un amigo, Sebastián Martín, que, además, es persona de criterio valioso y juicioso; dos) que otro de los artículos leídos está “firmado” por uno de los participantes en el boicot a los dos conferenciantes; y tres) porque, en general, no me suelen interesar las opiniones que se vierten en otros medios como La Razón o ABC que, al parecer y siguiendo su línea editorial, han aprovechado el acontecimiento para provocar un ataque desmesurado y manipulador contra Pablo Iglesias, Podemos y los propios estudiantes boicoteadores. Ataque al que se ha apuntado, para no variar su última línea editorial, el periódico El País. No voy, en consecuencia, dedicar estas líneas a descalificar o criticar las plataformas ideológicas o de opinión de esos diarios de la derecha española. El propio artículo de Sebastián Martín, como el de otras personas que han salido a la tribuna pública, aporta sustanciosos argumentos para esa misión.

Por Javier ARISTU

Leo los periódicos y no me aclaro. Veo los telediarios y sigo confuso. No sé qué es lo que está pasando en nuestro país, no sé si habrá gobierno en tres semanas o se abrirá el camino hacia las terceras elecciones. La situación es de confusión completa. Y me temo que nadie de los que se dedican a la política me está ayudando a aclararla.Lo más significativo de todo este panorama, o al menos lo que más claro me aparece, es la dinámica subalterna de la izquierda parlamentaria —término impreciso, confuso y difuso cuando hablamos en España de este concepto. Desde que se acabaron las campañas electorales los dos exponentes principales de esa llamada izquierda española  no saben qué hacer. Solo saben que van a hacer oposición al PP. Bonito papel que representar tras haber alcanzado casi diez millones de votos, frente a los ocho del PP. Toda la batería de proclamas, propuestas, discursos y mensajes electorales se han reducido a una simple consigna: hacer oposición al PP. Un partido que solo alcanza un tercio del electorado y tiene una minoría parlamentaria se puede alzar con el gobierno de la nación frente a una mayoría de electores y diputados. Jugada genial. Y todo por una desastrosa estrategia política de los dos principales exponentes de esa izquierda española.

Por Francisco FLORES TRISTÁN

Los acontecimientos de la semana pasada han supuesto una crisis tan grave para el PSOE que amenaza con invalidarlo como uno de los instrumentos más importantes  y eficaces que ha tenido la Izquierda en este país desde hace casi siglo y medio.  Y todo ello ocurre en medio de una crisis general que afecta al conjunto del Estado y sus instituciones a su vez enmarcada en la crisis de la Unión Europea y que evidentemente ha tenido una incidencia importante en la propia deriva del PSOE.

Por Javier ARISTU

De toda crisis siempre sale algo bueno, a veces.

De la crisis por la que está pasando el PSOE y que todos hemos visto en vivo y en directo ha surgido un personaje que contradice precisamente dicha crisis: José Borrell. Las dos actuaciones —no he visto otras— que el exministro y ex candidato socialista ha tenido en los últimos días, tanto en la cadena SER con Pepa Bueno como ayer en la Sexta con Wyoming, y al calor de la batalla en el Comité federal, han rejuvenecido y han embellecido la política como ninguna otra intervención. Ningún discurso, ninguna intervención, ninguna iniciativa de ningún político o política española ha podido igualarse con la del exministro. José Borrell identifica como pocos en estos momentos “la nueva política” que necesita este país.

Por Carlos ARENAS POSADAS

Este es el título que el añorado profesor José Luis Sampedro puso en 1983 a un artículo suyo en el  número 1 de la Revista de Estudios Andaluces. No se le ocurrió otra forma de decir, con su ya entonces vocación literaria, que aunque los tres entes formaran parte de la realidad mundo, eran cosas diferentes porque funcionaban de forma crecientemente compleja. Un reloj, con su mecánica, lo hace siempre de la misma manera; basta con darle cuerda o ponerle pilas. Un gato, como una persona, es un ser vivo, que elige actuar en función de las opciones relativamente simples que se le presentan. Madagascar define a una sociedad compleja que requiere a sus gobernantes tomar decisiones en función de la correlación de fuerzas sociales en su interior, de su relación con países vecinos, de su insularidad, etc., etc.

Por Javier ARISTU

Un amigo me agradece desde Barcelona que le mantengamos informado de los sucesos andaluces y socialistas. El amigo es andaluz de Cádiz, gente sabia como la que más, pasado por las aulas universitarias de Sevilla en los años setenta del pasado siglo y, desde entonces, afincado en Cataluña. Uno de esos catalufos, o andalusos, que tuvieron que emigrar a las tierras entre el Besós y el Llobregat para ganarse la vida. Él me pone al día de lo que pasa por allí, de las cuitas independentistas, y yo trato de actualizar sus saberes sobre esta tierra de maría santísima. No sé si, de todos modos, lograremos entre los dos captar toda la sutileza e ingenio con que se está desarrollando el actual proceso de crisis en el PSOE. En mi anterior entrada bosquejaba un análisis de la situación actual. Conforme han pasado las horas esta se complica y endurece en vez de flexibilizarse, por lo que no parece claro que vaya a haber una pronta y, sobre todo, buena solución.

Por Javier ARISTU

Ha trascurrido un año desde que se convocaron elecciones generales en España. Rajoy anunció las mismas un 2 de octubre de 2015. Estas se celebraron el 20 de diciembre. La imposibilidad de armar un gobierno, ni siquiera un acuerdo de legislatura, entre las principales fuerzas políticas del país hizo que fuéramos de nuevo convocados a elecciones el 26 de junio. En el momento en que escribo este texto se ha desarrollado ya una sesión de investidura de presidente de gobierno sin que se haya conseguido formalizarla debido a la dificultad para alcanzar los votos necesarios. Las perspectivas son sombrías: no parece haber posibilidad de un acuerdo para desalojar al PP del gobierno, podría ocurrir que el PSOE se abstuviera y facilitara el gobierno del PP en minoría, o bien que tengamos que ir a unas terceras elecciones. Un trío de posibilidades complejo y que aporta poco optimismo.