Por Javier TERRIENTE

1.- ¡Minorías al poder!

De cómo un partido grupuscular, y crepuscular, en el ocaso de su trayectoria, ha sido capaz de controlar la organización de Podemos en Andalucía y otros lugares, con la inestimable ayuda de la dirección estatal, mientras sus oponentes se fragmentan a su paso,  es digno de figurar en los Planes de Estudios de la Facultad de Sociología de la Complutense  como un clásico de la conspiración política.

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Por Juan JORGANES

“intro”El portavoz del grupo parlamentario Unidos Podemos, Pablo Iglesias, preguntó en una de las sesiones de control si el Gobierno había cuantificado el coste de la corrupción para todos los españoles. Como en la respuesta el presidente del Gobierno y del PP no diera cifra alguna, Iglesias enumeró en la réplica los casos que involucran al PP y las cantidades que aparecen en las respectivas instrucciones. El diario Público informaba de que globalmente “la corrupción cuesta a los españoles 87.000 millones de euros al año, según un informe conjunto de varias universidades y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) fechado en 2016”. Rajoy cerró el debate sin dar una cifra, es decir, sin responder la pregunta. Acabó, sí, hablando de Venezuela.

Por Pedro JIMÉNEZ MANZORRO

Javier Flores Fernández-Viagas, La izquierda. Utopía, praxis y colapso. Historia y evolución. Almuzara Ensayo, 2017. (17/18 €)

No es extraño encontrar en los últimos tiempos novedades editoriales que se preguntan por el rumbo, la esencia o el futuro de la izquierda, lo que nos hace pensar a todos que el enfermo debe de estar grave. Demasiados médicos, enfermeros, hechiceros y taumaturgos a su alrededor. Por eso siempre es bienvenido un análisis sagazmente enraizado en la visión histórica como el que acaba de publicar Javier Flores Fernández-Viagas (Sevilla, 1979) en la cordobesa editorial Almuzara en julio de este año.

Por Michel AGLIETTA y Nicolas LERON

Desde su entrada en el Elíseo, Emmanuel Macron se ha encontrado sobre la mesa de su despacho con la cuestión que ha venido obsesionando a sus predecesores: ¿Cómo actuar con Alemania? Esta cuestión se convierte hoy en claramente política al estar en trance de desaparecer la protección de Europa bajo hegemonía americana. Esto es lo que parece haber comprendido el presidente francés, a tenor de sus primeros pasos en la escena europea; a su vez la canciller alemana da señales de apertura ante las propuestas francesas de un ministro de finanzas y de un presupuesto de la zona euro.

Por Javier ARISTU

Comienza a ser llamativo, si no preocupante, la relación especular que mantienen algunos dirigentes políticos andaluces con Cataluña. Sostengo desde hace tiempo que la tradicional e histórica relación que ha mantenido Andalucía con Cataluña, o los andaluces con los catalanes, ha pasado en los últimos años a una nueva dimensión. Durante gran parte  del siglo XX los andaluces fueron a Cataluña a poner su fuerza de trabajo al servicio de la empresa y del capital catalán. Especialmente durante la mitad del pasado siglo esa oleada migratoria se convirtió en un fenómeno cultural y político de primer orden y ha dado sentido a la actual Cataluña, por mucho que les pese a las actuales élites dirigentes catalanistas de aquella comunidad. Hoy es muy difícil entender la Cataluña de 2017 omitiendo las realidades geográficas, sociales y culturales que están presentes en poblaciones como Hospitalet, Santa Coloma, Cornellá, Badalona, El Prat, Sant Adriá y muchos barrios de la propia Barcelona, donde la población de origen andaluz inunda sus casas y calles. Muchos cientos de miles de ciudadanos de origen andaluz (y de otras regiones españolas)  se han integrado en esa multiforme y plural sociedad catalana, colaboran diariamente en la vida y existencia de esa comunidad política y aportan su trabajo y su valor para mantener el prestigio que hasta ahora ha tenido Cataluña. No estoy seguro de que la actual dinámica segregadora de la élite directiva catalana esté reconociendo ese papel fundamental que jugaron y han jugado esas comunidades de sureños, charnegos o andalusos, como se quieran llamar. No es casualidad que sea Ciudadanos, ese partido escorado hacia el conservadurismo político en el conjunto español, quien pueda estar recogiendo en Cataluña las expectativas y frustraciones de la comunidad catalana de origen andaluz. Ya ocurrió así en las elecciones de 2015 cuando el partido de Inés Arrimadas se colocó como fuerza primera entre las opositoras al bloque soberanista, por delante de socialistas y de la izquierda de Catalunya Si que es Pot (actual Comunes). Los sondeos electorales siguen confirmando esa posición.

 

Por Antonio SÁNCHEZ NIETO

Por fin, al alcanzarse los novecientos casos aislados de corrupción en el PP,  Rajoy ha decidido atajar de raíz el problema recordando lo que nos decía el cura “ya que no podéis ser castos, ser cautos”. Ha caído en la cuenta de que lo malo de la corrupción es su conocimiento, porque  el escándalo debilita la autoridad.

En los medios de comunicación ya aparecen voces que nos avisan de que el excesivo celo de la Guardia Civil va a convertir España en un estado policíaco; se establece la Ley Mordaza; se mueven jueces, fiscales y la frontera entre el poder ejecutivo y judicial; renace el término chisme con nuevo significado… y aparece en un horizonte próximo  otro espantajo que nos hará olvidar la corrupción: el separatismo catalán.

Por Santiago CARRILLO MENÉNDEZ

Sin lugar a dudas, estas elecciones presidenciales han sido el primer acto de un proceso que concluirá con las legislativas de junio y que convendrá analizar una vez haya concluido. Algunas enseñanzas/conclusiones se pueden sacar de este primer acto que ha venido a sancionar la descomposición del sistema político francés. Soplan vientos preocupantes, no solo en Francia, que tienen que ver con los profundos cambios sociales que han ido transformando nuestras sociedades, dejando a un lado sectores cada vez más importantes de las mismas que se sienten abandonados y perjudicados por el sistema.