Por Javier TERRIENTE

Superar los límites de la izquierda tradicional

Por encima de los procesos electorales, la cuestión de fondo es que las nuevas dinámicas económicas, políticas y sociales han puesto sobre la mesa la necesidad de un nuevo instrumento que trascienda los límites de la izquierda tradicional y establezca un diálogo estable y duradero con las grandes mayorías sociales. El compromiso decidido por una nueva hegemonía de los “sin poder”, permitiría, además de agrupar y convocar a colectivos diversos, dar pasos en la recuperación de la credibilidad de la política como un instrumento de representación y mediación social.

Por Javier TERRIENTE

Avanzar en democracia,  recuperar derechos

Ninguna profesión, clase, categoría social, sexo, edad, nacionalidad o adscripción política ha quedado indemne de los recortes ni al margen de los  protestas. Guste o no, Podemos ha sabido reflejar, en mayor o menor medida, el sentir general de las asambleas del 15 M, las Mareas, la dramática precarización de las condiciones de vida y de trabajo, las reivindicaciones de los Afectados por las Hipotecas, del movimiento ecologista, feminista, de los inmigrantes, de los mayores, de las aspiraciones y sentimientos nacionales… dando por sentado que los derechos, todos, son igualmente importantes y representan un todo indivisible, desprovisto de cualquier orden jerárquico. Probablemente, este haya sido, hasta ahora, uno de sus mayores aciertos.

Por Antonio SÁNCHEZ NIETO

Yo, que fui tribuno de la plebe (versión sindicalista) en los setenta, conocía ya al patricio Trump cuando, en los ochenta,  era un icono de los jóvenes americanos.Donald era entonces un abanderado de la desregulación y yo, como sindicalista de una empresa nacional, Iberia, expuesta a los rigores de la globalización, defendía que los estados debían regular  el transporte aéreo.Durante décadas los sindicatos nos opusimos a la política de desregulación que propugnaban los neoliberales. Ganaron ellos.

Por Javier ARISTU

Ando leyendo el libro que acaba de salir sobre la historia del PCE entre 1956 y 1982 [De la hegemonía a la autodestrucción].  Sus autores, Carme Molinero y Père Ysas son expertos en la época y en ese ámbito de estudio. Hasta ahora he leído las páginas dedicadas a la Transición, ese periodo trascendental de nuestra historia contemporánea que abarca, sintéticamente, desde 1974 a 1977. Es evidente que el periodo se alarga por detrás y por delante pero esos tres años son decisivos a la hora de fijar una imagen determinada de lo que fue aquello.

Por Javier ARISTU

El día más frío, de momento, en Andalucía nos viene acompañado de la publicación del Estudio General de Opinión Pública en Andalucía que publica el Centro de Análisis y Documentación Política y Electoral de Andalucía de la Universidad de Granada. El documento completo se puede descargar aquí. El Egopa suele ser un estudio serio y no sujeto a veleidades de marketing político. Más que las previsiones electorales —siempre caprichosas y volubles amén de no ser siempre certeras— lo que interesa de este tipo de estudios, como el del CIS, son los datos de fondo que aportan, las corrientes sumergidas que circulan por nuestras sociedades y que son las que de verdad se imponen al final. Ya tendremos más ocasión de comentar estas. De momento, glosemos algo de lo que parece más relevante de cara al mercado político. Un resumen aparece también en Eldiario.es.

Por Javier ARISTU

¿Es posible volver a situar la política en el centro de la actividad social?

La pregunta parece contradictoria con lo que realmente parece estar ocurriendo dado que las noticias imperantes hoy en las cabeceras de los medios, en los círculos de las redes sociales y en las conversaciones de la gente es la crítica de la política. Como si esta, la política, estuviera marcando la vida de nuestras sociedades. Y, sin embargo, la política está siendo arrinconada por otros tipos de actividades y dedicaciones. Trataré de explicarme a partir de algunos ejemplos que he venido observando en las últimas semanas.

Por Javier ARISTU

No soy historiador aunque me apasionan la historia como lector y el historiador como oficio. Interpretar los hechos del pasado para comprender bastante del tiempo presente es una tarea de las más complejas y a la vez de las más útiles para cada uno de nosotros. No soy, por tanto, experto para dilucidar casi nada de lo que pasó hace cuarenta años en nuestro entorno inmediato, en España y en Andalucía, pero me da la espina que algunos se están pasando en su búsqueda de referencias históricas que cubran su carencia de proyecto.