Hacia la europeización de las respuestas 

Por Juan MORENO y Emilio GABAGLIO

 

Foto Flickr. Autor: saigneurdeguerre

A la larga crisis en la eurozona (con tres países “rescatados” y varios más en serio riesgo) se la suele responsabilizar con razón  de graves daños económicos y sociales, y en primer lugar el aumento del desempleo (en marzo pasado 24,5 millones de parados, un 10,2% de la población activa). Siendo esto cierto también lo es que en años anteriores a la crisis había síntomas de que los gobiernos europeos habían abandonado algunos de los grandes objetivos que se había trazado la Unión Europea.

La Estrategia de Lisboa (2000-2010) para reformar la economía europea y estabilizar su crecimiento mejorando el empleo y la cohesión social, había fracasado mucho antes de que venciera el plazo de 2010. Los ataques al modelo social europeo por parte de gobiernos neoliberales (y en algunos casos por gobiernos que no se reclamaban de esa ideología) se venían recrudeciendo desde fechas aún más tempranas en casi todos los países. El fracaso de la Estrategia de Lisboa debilitaba las posibilidades de la UE para  competir en un mundo globalizado y para proponer un modelo de crecimiento y desarrollo que pudiera servir de referencia en otras regiones del mundo.

Por Enrico BERLINGUER  [i]

Enrico Berlinguer

¿Cuál es el origen de la necesidad de ponernos a pensar y a trabajar sobre un proyecto de transformación de la sociedad que indique objetivos y metas a perseguir y alcanzar en los próximos tres o cuatro años, pero que se traduzcan en hechos, disposiciones y medidas inmediatas que señalen su puesta en marcha?

Esta necesidad nace de la consciencia de que hay que darle un sentido y una finalidad a la política de austeridad que es una opción obligada y duradera y, al mismo tiempo, una condición de salvación para los pueblos de Occidente en general, y especialmente para el pueblo italiano.

Bajo el título «Refundar Europa«, sindicalistas de la DGB y otras organizaciones de Alemania, así como filósofos -entre ellos Jurgen Habermas- investigadores y sociólogos de ese país lanzaron el pasado mes de marzo un manifiesto para cambiar la dirección del proceso actualmente en curso en Europa. Lo publicamos en el blog por su  interés y como muestra de que en Alemania  presionan también corrientes y opinión pública contra  la línea oficial expresada por la canciller Merkel.

¡Hay que detener esta marcha hacia la ruina! ¡Superar la crisis con solidaridad y democracia!

Asi no se puede, no se debe continuar. El proyecto europeo se está tambaleando. Europa se encuentra en una crisis existencial. Ya antes del brote de la crisis, la orientación acordada era la equivocada: con a una construcción del Euro fijada unilateralmente sobre la estabilidad monetaria, en base a criterios de endeudamiento y déficit equivocados, con una coordinación errónea de la política económica y el abandono imperdonable de la union social. La crisis se agudizó con la política neoliberal de desregulación y la avidez despiadada de una élite financiera, que especula contra países en crisis y quiere forzar una política que sea conforme a los mercados financieros. Con su modelo neoliberal de subordinación a los mercados (financieros) la Unión Europea no sólo no resolverá la crisis, sino que la agravará.

En vez de mencionar los errores de la política y el afán de lucro como causas de la crisis,  se interpreta el déficit de los estados  como una crisis de endeudamiento del Estado (social), para legitimar una política desastrosa. El gasto público, incluidos los salarios y las prestaciones sociales, son recortados radicalmente siguiendo el dictado europeo. El coste del rescate de los bancos se carga sobre trabajadores, desempleados y jubilados. Sobre todo,  la dirección económica («Economic Governance») y el pacto fiscal exigido por el Gobierno Alemán  siguen una agenda que amenaza con deteriorar irreparablemente la democracia política y social de los estados miembros.

Por Carlos ARENAS POSADAS


¿Qué tienen los suecos, los fineses, los holandeses, los navarros, los riojanos que no tengamos nosotros los andaluces? Tienen mayores niveles de renta, de bienestar, niveles educativos superiores, mayores ratios de inversión per cápita, más lectores de libros y espectadores de teatro,  tasas de paro mucho más bajas, etc. ¿Qué tenemos nosotros que no tengan ellos? Gracia pajolera, más sol, manzanilla, más comparsas, rocíos, semanas santas, bandas de cornetas y tambores a gogó, etc. ¿Qué podemos ofrecerles? Nada; incluso dudo de que les interese lo que a nosotros nos sobra. Si acaso, cuando ponemos nuestro acerbo en el escaparate on-line, vienen por un tiempo corto a verificar lo que se dice de nuestra belleza moruna y de la manera carpetovetónica de hacer las cosas, pagan su óbolo al  tour-operador, y se van.

 ¿Por qué ellos han llegado a ser más ricos mientras  nosotros seguimos dependiendo de la mascarada? Preguntados ciudadanos y ciudadanas de esos que los reporteros buscan en las calles donde se instalan Zara y Mango dirían en un 50 por ciento que la causa es del clima que invita al ocio; un 30 por ciento que la gente es mucho más abierta y simpática; un 15 por ciento haría referencia a las tradiciones. El otro 5 por ciento se repartiría entre los que en la universidad, en concreto en la facultad de ciencias económicas y empresariales, han aprendido aquello de la especialización productiva, la economía extravertida,  la productividad aparente del trabajo, los menores valores añadidos de nuestro tejido productivo,  los elevados costes de transacción de una economía inclinada desde siempre a la especulación y a la búsqueda de rentas, etc. Es decir; la culpa es de la estructura económica. El que conozca  a la tal estructura económica que me la presente para que le pueda cantar las cuarenta.

Por Javier VELASCO

En los próximos días CCOO ha convocado una conferencia para discutir la naturaleza de la crisis, donde intervendrán académicos, expertos y sindicalistas. En principio, un primer producto ha sido un comunicado pidiendo adhesión para apoyar una salida de la crisis que tenga en consideración los intereses y necesidades de los trabajadores y de los ciudadanos. Es una buena idea, aunque, leyendo el marco teórico de la conferencia, no participo del fondo del análisis que se presenta como base de discusión, pero de ello hablaré al final. Desgraciadamente no puedo asistir, porque es una ocasión de aprender y contrastar.
En la web de la Fundación 1º de Mayo se presenta, también, un manifiesto en defensa del sindicalismo por parte de profesores norteamericanos que parece muy pertinente, pero, como cualquier sindicalista sabe, la afiliación no se consigue por decreto, sino por convicción, por lo menos en la mayoría de los países desarrollados. Y esto viene a cuento del gráfico que hoy os traigo a este blog y que se situa en la línea de mis anteriores comentarios.
El gráfico refleja la curva del crecimiento de la participación en la distribución de la renta del 10% de personas más ricas a lo largo del tiempo, representada en rojo, y la curva del porcentaje de afiliación sindical, representada en azul. Todo ello en EEUU, país al que pertenecen los profesores firmantes del manifiesto a favor de la existencia de los sindicatos.

Elecciones primarias, listas abiertas, modalidades electivas… desde hace años se viene planteando en foros  y en diversos países el problema del agotamiento de las listas de partido, cerradas y dependientes únicamente, salvo excepciones de los últimos tiempos, de las internas dinámicas partidarias, así como de la necesidad de introducir nuevas formas electivas para dinamizar las instancias representativas. En Italia, país sorprendente y decepcionante a la vez en lo que respecta a las innovaciones políticas, acaba de surgir una iniciativa a favor de establecer primarias para la elección del candidato a presidente del gobierno por parte de la coalición del centro izquierda. La revista Micromega y su director Paolo Flores d’Arcais, además de otros cuatro firmantes (Giorgio Airaudo, Margherita Hack, Gad Lerner, Arturo Parisi) , han propuesto la recogida de firmas para un manifiesto a fin de conseguir que el Partido Democrático (Bersani), la Italia de los Valores (Di Pietro) e Izquierda Ecología y Libertad (Vendola) se comprometan con  esta propuesta. Nos parece muy conveniente dar la versión en español de esta iniciativa a fin de suscitar entre nuestros lectores y colaboradores un debate que nos ayude a encontrar vías de renovación de la política, a escala nacional española pero también pensando en esa Europa con instituciones más transparentes.

¡Primarias de coalición, inmediatamente!

Firma la petición dirigida a Bersani, Di Pietro y Vendola

Pedimos que las secretarías del Partido Democrático, de Italia de los Valores y de Izquierda Ecología y Libertad, se conviertan lo antes posible en promotoras de elecciones primarias de coalición para elegir el candidato a primer ministro.

Por Lorenzo CABRERA SÁNCHEZ

Aparecía escrito en una pancarta o en uno de esos carteles de fabricación casera que portan en solitario los indignados en sus manifestaciones: “Mientras la prima sube, nuestros derechos bajan”. Me temo que esa va a ser la tónica a partir de ahora y que ni siquiera tendremos que esperar a que la prima de riesgo suba para comprobar que hemos entrado en una fase de demolición de derechos democráticos fundamentales. Como el de manifestación, entre otros.

 El actual Secretario de Estado de Seguridad, Ignacio Ulloa, declaró con motivo de la reunión en Barcelona del Banco Central Europeo, para justificar, supongo, un despliegue policial de 8.000 efectivos (entre agentes de refuerzo y mossos d’Esquadra) que “sólo con seguridad vamos a conseguir salir adelante de esta situación crítica”. Una lectura atenta de sus palabras nos produce, independientemente del contexto en que se emitieran, un algo de perturbación, la verdad. Antes, el mismo representante policial había comentado que no podíamos permitirnos que “por la broma de la piedra o del cóctel molotov suba la prima de riesgo”. Para la derecha producen más desasosiego las escenas que reproduce la televisión en las que se ve a los griegos manifestándose con ira que las causas que les hayan impelido a ello. Transmiten una imagen tan incómoda a los ojos del poder y provocan, al parecer, tal alteración en la confianza hacia ese país de los llamados mercados, que muchos pueden inclinarse a pensar que hace bien nuestro Gobierno en “cerrar filas bajo el imperio de la ley y el orden”. Todo sea por impedir que la prima de riesgo –y con ella los intereses de nuestra deuda- siga subiendo.

Por Carlos ARENAS POSADAS

Hubo una vez un generalísimo de pequeño tamaño y crueldad extrema que, decía, no se metía en política. De joven, su mérito fue aterrorizar rifeños, monte arriba, monte abajo, para defender negocios mineros y justificar la soldada de regulares y legionarios, su ejército privado. De mayor, es una manera de hablar, aterrorizó a los españoles para engordar la soldada de quienes le auparon al poder: terratenientes, banqueros,  eclesiásticos, grandes industriales; es decir, las oligarquías centrales y periféricas del país.

El generalísimo tampoco se metía en economía más allá de cumplir su misión ante Dios y ante la historia de imponer la disciplina cuartelera a quienes, para compensar, se les prometía alcanzar nada más y nada menos que un destino en lo universal. La economía la dejaba en manos de expertos, a la sazón testaferros de los lobbies agrario, industrial, eclesiástico y bancario. Unos pocos cientos de familias y purpurados de este país, por ellos mismos o por personas interpuestas, desde los consejos de administración de bancos y corporaciones, desde la sacristía, le convencieron, no hizo falta mucho, de que la disciplina era compatible con la modernización, y que para modernizar había que abandonar la antigualla autárquica, seguir las tesis de Lewis, Hirschman o Bell, priorizando los objetivos estratégicos en materia económica; es decir, dando prioridad a sus propios objetivos. Desde 1959, un poco de racionalidad ortodoxa aplicada por los Sardá, Fuentes, Velarde y los ministros del Opus, consiguió enhebrar una década de tasas de crecimiento económico sin igual, lo que tampoco resultaba gran mérito viniendo de un país acostumbrado a las cartillas de racionamiento. Eso sí; Franco cambió la guerrera y ocultó la porra debajo del traje gris marengo.

Por Serge GUÉRIN y Christophe GUILLUY

[Tras las recientes elecciones presidenciales francesas y en la perspectiva de las próximas legislativas, los autores reflexionan sobre las modificaciones sociológicas y geográficas de las clases populares en Francia. Una nueva configuración de capas sociales obliga a la izquierda a resituar sus análisis y sus programas. Aunque la configuración social de España y su distribución espacial puede ser diferente, bastantes de las conclusiones que estos autores aplican a la acción social y política son válidas para nuestro país]

Los resultados de las elecciones presidenciales han resaltado una gran fractura geográfica y social entre la «Francia de las metrópolis» y la Francia periférica, la de los espacios periurbanos, rurales, zonas de medianas y pequeñas ciudades.

Esta Francia, situada fuera de las grandes metrópolis globalizadas es la Francia de la precariedad social. A pesar de que  la pobreza se ha incrustado ahí, se caracteriza en primer lugar por una forma de “mala salud social” donde la interinidad y sobre todo la ausencia de perspectiva son frecuentemente su norma. El éxito de François Hollande, elegido en gran parte gracias al antisarkozysmo de las capas populares, puede llevar rápidamente a las elites políticas de la izquierda y del ecologismo a olvidar la lección: las capas populares en proceso de precarización están aumentando de forma continua y se sienten despreciadas social y culturalmente.