Por Javier ARISTU

Leo a mi colega y sin embargo amigo Paco R. de Lecea que escribe sobre el nuevo gobierno. Con su gracejo entre madrileño y catalán ironiza sobre el mismo y, como siempre, atina en todo. Paco sigue impertérrito por la senda de las clásicas lealtades y tiene sus más y sus menos con este nuevo gabinete.

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Por Javier ARISTU

Como si fuera una maldición. Los acontecimientos que se vienen desarrollando en toda Europa desde hace varios años están modificando de forma completa la anatomía social y política de las sociedades de este continente. Los antiguos países del Este soviético, especialmente Polonia y Hungría, están pasando por modificaciones de sus estructuras democráticas que cada vez más son instrumentalizadas por gobiernos autoritarios y cuasi totalitarios. Los modelos hasta ahora hegemónicos en referencias democráticas –Alemania, Francia, Países Bajos– contienen en su interior serias amenazas de extrema derecha. Y en los dos países más poblados del Sur –Italia y España– el desarrollo se caracteriza por una potente desestabilización de su sistema político y de partidos. Da la impresión de que se hubiera producido una reunión de todos los males de la historia y que estos se hubieran lanzado sobre nosotros, los europeos. Sin duda estamos ante la mayor crisis política y de convivencia en Europa desde 1936. Cada país, cada Estado, cada sociedad trata de salir por sí misma de la encrucijada compleja en la que están situados cuando, por el contrario, de esta crisis solo se saldrá si se desarrolla una vez más una vigorosa estrategia europea basada en el reforzamiento de la democracia, de los derechos sociales  y se construye un enérgico eje de las fuerzas que siguen creyendo en el futuro de una unión europea más allá de las naciones.

Por Thomas PIKETTY

¿Debemos tirar a la hoguera el Mayo del 68? Según sus detractores, el espíritu de mayo habría contribuido al triunfo del individualismo, por no decir del ultraliberalismo. Pero son tesis que no resisten un análisis riguroso. El movimiento de Mayo del 68, por el contrario, supuso el inicio de un periodo histórico de fortísima reducción de las desigualdades sociales en Francia que posteriormente perdió impulso por razones diversas. La pregunta es importante porque condiciona el futuro.

Por Javier ARISTU

La acción política democrática, en sentido amplio, no solo aquella que está reducida a la tarea de los partidos políticos y sus grupos parlamentarios, se basa fundamentalmente en la intervención de los agentes sociales sobre la base de su representatividad, se mida esta como se mida, bien por las lecciones, bien a través de órganos reconocidos constitucionalmente o bien, como viene ocurriendo especialmente a partir de estos últimos años de crisis, mediante modos de acción social espontáneos, autónomos o extramuros de los ámbitos anteriores. Quiero decir que siendo tan distintas la acción que puede desarrollar un político en sede parlamentaria a la hora de defender un proyecto de ley y la de un comité cívico que demanda solución a un problema ferroviario en Murcia, ambas –insisto, tan distintas cualitativa e institucionalmente– responden a un nivel de representatividad. Sin representar a algún colectivo o a alguna colectividad ciudadana tanto el político como el miembro del comité cívico no serían nada. La representatividad es consustancial por tanto a la acción democrática.

Por Javier ARISTU

En medio del agujero negro de su encarcelamiento durante los años treinta del pasado siglo, el histórico dirigente comunista Antonio Gramsci se planteó desarrollar un trabajo de investigación sobre la historia de su país, Italia. En la celda de Turi, con los pocos libros y revistas que le dejaba usar la administración carcelaria y que su amigo Piero Sraffa le enviaba, Gramsci se propuso estudiar la Italia mussoliniana a partir de la historia del Risorgimento (el periodo de la construcción nacional italiana) y de la República e Imperio de Roma, una época esta que se aleja hasta más de dos mil años antes. El encarcelado –tal y como escribe en su cuaderno carcelario nº 19– se planteaba analizar aquellos elementos históricos que habían podido dar sentido a la moderna nación itálica: 1)el propio sentido que ha tenido la palabra «Italia» a lo largo de la historia; 2) la importancia del cambio geopolítico de la República romana al Imperio a partir de César y la posterior división de este entre Oriente y Occidente; 3) el surgimiento de nuevos grupos sociales a lo largo de la Edad media, grupos nucleares de una nueva sociedad; y 4) las monarquías absolutas y el desarrollo del mercantilismo como factores de una rápida modernización de las estructuras de las naciones europeas.

Por Paco RODRÍGUEZ DE LECEA

Manel García Biel, un sindicalista por encima de cualquier sospecha de frivolidad, ha titulado su artículo más reciente “La irrelevancia de la izquierda” (1). «Cuando hay un grave conflicto territorial, cuando la democracia se devalúa y hay una grave regresión en cuanto a las libertades colectivas, cuando la desigualdad parece instalada y en crecimiento, cuando la corrupción corroe al partido que gobierna, cuando las fuerzas independentistas desafían la legalidad y hacen un pulso al Estado, nos preguntamos : ¿Dónde está la izquierda?»

Por Javier ARISTU

No quiero hablar de Cataluña. Muchos de los que hemos estado siguiendo el procés, el proceso en Cataluña y el proceso en España, hemos llegado a cierto nivel de agotamiento, por no llamarle colapso (la tercera acepción de la RAE llama al colapso Estado de postración extrema y baja tensión sanguínea, con insuficiencia circulatoria). No debiera ser así: los hechos y procesos que vienen desarrollándose en el interior de la sociedad y de las instituciones catalanas nos deben importar a todos porque, por un lado, responden a dinámicas sociales generales, con geografías europeas e incluso globales, y, por otro lado, tienen una inmensa repercusión sobre el resto de la sociedad española. Pero es un hecho: Cataluña nos satura.

Por Antonio SÁNCHEZ NIETO

España no es diferente. España es una anomalía.

No es normal que el Ejecutivo no gobierne, el Parlamento no legisle y que el Poder Judicial les sustituya. No es normal que el partido más corrupto sea el más votado. Que ante una agresión de naturaleza social tan obvia como la Gran Crisis la gente eluda el conflicto social y lo convierta en identitario o patriótico. Es raro que un ministro del Interior, del Opus Dei, no le deje a un político que está preso, pero no es preso político, que es republicano, de izquierdas y no obstante nacionalista, ir a misa. No es normal que un buen año para España sea malo para los españoles. Es extraño que la izquierda antisistema se invente un patriotismo popular. Bueno, a lo mejor sí, que a mí lo del sentido común me genera dudas.

Un grupo de amigos y amigas de la abogada Aurora León González, con motivo de que el Ayuntamiento de Sevilla, a solicitud de la Unión Provincial de CC.OO., le ha dedicado una calle, deseamos celebrar un homenaje a esta persona representativa de una época y un estilo de ejercer la abogacía en defensa de los que entonces no tenían defensa: los trabajadores. Aurora León fundó  uno de los despachos laboralistas más importantes y decisivos para la configuración de un marco de derechos y libertades en Andalucía.