Por Javier ARISTU

¿Qué hacen los sindicatos? ¿Dónde están los sindicatos? Son preguntas que he venido oyendo a lo largo de estos últimos años, años de crisis de las estructuras intermedias de la sociedad, tiempos de zozobra donde caen instituciones hasta ahora indiscutibles y se levanta un murmullo de crítica indiscriminada contra todo lo que sea ejercer una tarea de representación de la gente. Dentro de ese rumor, muchas veces elevado en el volumen por medios de comunicación muy interesados, los sindicatos aparecen destacados en el descrédito y demérito. Hablo de los sindicatos de clase; los corporativos, amarillos y gremiales no suelen recibir las mismas críticas desde esos círculos del poder mediático, curiosamente.

Por Francisco ACOSTA ORGE

Nunca será suficiente y satisfactorio, el análisis de  la acción sindical y el papel de la  clase trabajadora o asalariada en las actuales y complejas formas de las sociedades modernas y desarrolladas, extendidas en la mayoría de las zonas geográficas del planeta. Un tipo de actividad organizada, como es la del sindicalismo, nacida casi a la par del nacimiento del capitalismo y la posterior expansión de la industrialización, tiene por fuerza que, para evitar desaparecer o quedar reducida a una forma testimonial e histórica, configurarse de cara al futuro, sin perder de vista  la fuerza del valor del trabajo, como valor de cohesión social incuestionable y determinante para que  los ideales de bienestar y justicia social, sean mantenidas en el devenir histórico de la humanidad.

Por Javier ARISTU

Dijo Neil Postman  que la invención y aplicación del telégrafo a la vida humana, a mitad del siglo XIX, marcó de forma definitiva el mundo de la información. La noticia, enviada por el cable telegráfico a distancias kilométricas y en segundos, descontextualizó definitivamente el hecho noticiable y, a la vez, convertía lo más nimio e intrascendente en noticia publicable. Con el telégrafo y la prensa que se alimentaba de este sistema de comunicación se producía una “inundación de noticias” que no tenían nada que ver con la gente y ante la que ésta no podía reaccionar ni remover nada. Dejó escrito el teórico estadounidense (Divertirse hasta morir, 1985) que a partir de ese invento, el mundo del periodismo cambió las costumbres de la sociedad americana y, citando las palabras del inventor Morse, convirtió «a la sociedad norteamericana en un vecindario». Desde entonces ese mundo de noticias ha seguido cambiando y evolucionando, en tecnología y en concepto de «vecindario». El último capítulo de esta serie desinformativa se llama Twiter, la red social donde millones de personas vuelcan, volcamos, diariamente nuestras turbaciones.

Por Javier ARISTU

Resulta difícil seguir al día el frenético ritmo de la actualidad política española y, en este momento ya, europea. Llevamos un año loco. Desde la moción de censura a Rajoy se han celebrado elecciones andaluzas, generales, europeas y autonómicas. Solo queda por aclarar definitivamente el terreno de los próximos cuatro años unas previsibles elecciones catalanas, bien en este otoño próximo o bien recién comenzado 2020. Y, si echamos la vista hacia atrás solo cinco años, la mirada nos lleva a un ciclo dislocado y cambiante como pocos ha habido en la reciente historia de nuestro país y, repito, de Europa. Por un lado, todo ha saltado por los aires pero, por otro, hay cimientos y estructuras que se mantienen. Estamos, por tanto, en una situación compleja y contradictoria donde se mezclan elementos de cambio sustancial del país y otros de permanencia de viejas estabilidades.

Por Javier ARISTU

Como esta mañana del post-26M todos los medios de comunicación aportan sus análisis y valoraciones sobre las elecciones de ayer me evito repetir argumentos y puntos de vista. Tiempo habrá de valorar las consecuencias de fondo de estas importantes elecciones de ayer. Muchas cosas han cambiado. Y si se juntan los resultados del 28A con los del 26M el resultado es lo suficientemente novedoso como para poder afirmar que se ha abierto un nuevo ciclo cerrando el que a su vez abrió 2014. Seguimos mutándonos como sociedad política. Resumamos en algunos puntos esta rica y mudable realidad.

Por Juan JORGANES

La ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, ha declarado que “nadie se ha tomado en serio” la entrada en vigor del registro obligatorio de la jornada laboral.  Según datos oficiales, en España no se pagan 2,6 millones de horas extraordinarias  a la semana, de un total de 5,7 millones. A finales de 2015, se contabilizaron 3,5 millones de horas extras impagadas.  Casualmente, 48 horas después de la entrada en vigor del decreto, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea daba la razón a CC OO ante la sentencia del Tribunal Supremo español que consideró innecesario el registro de la jornada por parte de las empresas para delimitar la diferencia entre jornada ordinaria y la realización de horas extraordinarias.

Por Javier ARISTU

Dos programas de televisión, domingueros y nocturnos, me animan a escribir esta entrada. Dos programas, además, que vinieron uno detrás del otro. Me refiero a los de ayer domingo: el último Salvados de Jordi Évole, último en todos los sentidos puesto que el periodista de Cornellà deja de presentarlo, y el que vino a continuación dirigido por Ana Pastor, El Objetivo, ambos en La Sexta TV. Los dos programas me parecieron importantes y sugerentes a la vez que indicadores, seguramente, de un nuevo tiempo.

Por Javier ARISTU

Me pongo a escribir unos breves comentarios a pocas horas de los históricos resultados de esta noche pasada con las ideas más claras que en otras elecciones. Ha sido un resultado rotundo, a pesar de las brumas que todavía tenemos por delante. Este 28 de abril la sociedad democrática ha puesto las cosas en su sitio. Los electores, con su papeleta en la urna, han clarificado el tormentoso y alborotador panorama que nos rodeaba y ha marcado el camino de por dónde debe ir la política a partir de ahora. En ese sentido han sido elecciones clarificadoras, espectacularmente purificadoras para la salud civil de este país. La noche del 28A ha cerrado un capítulo y ha abierto otro completamente distinto, creo y espero, de este relato interminable que es la historia de España.

Por Juan JORGANES

El presidente del PP, Pablo Casado, declaró que “si queremos financiar las pensiones y la salud debemos pensar en cómo tener más niños y no en cómo los abortamos”. Según Casado, España atraviesa un “invierno demográfico” que pone en peligro las pensiones, el sistema de salud y las prestaciones públicas. El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, llamó “carca”, al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, porque se opone a los llamados vientres de alquiler. Rivera tiene mucho interés en regular esa maternidad de alquiler porque lo presentó como una propuesta de ejecución inmediata si llegaran al Gobierno.