Por Javier ARISTU

Foto: todogaceta

Amigos de Cataluña: Una nota previa de profesor con mono. He estado pensando si escribir Catalunya o Cataluña. Sé que podría ser más cortés y educado con vosotros si escribo la primera, con [ny], como es en catalán, pero creo que debo ser honesto conmigo mismo y con mi lengua castellana, donde no existe la  grafía [ny] y, además, tenemos una grafía [ñ] que no la tiene ninguna otra lengua así que seguiré escribiendo Cataluña. Nos consuela saber que el fonema sí es el mismo.

Continúo con la reflexión abierta y sigo por mi senda, la de la reflexión política o cultural, aquella en la que mis débiles neuronas se mueven mejor. Los asuntos económicos los dejo a más ilustres cabezas sabiendo que constituyen el núcleo duro de la actual polémica entre Cataluña y España.

Parece que estamos de acuerdo en que el reciente estallido del nacionalismo catalán y su deriva independentista tiene que ver con la nefasta decisión del Tribunal Constitucional de julio de 2010. Es humillante, sin duda, que tras todo un debate parlamentario en Cataluña y en las Cortes españolas, y tras un referéndum aprobatorio en Cataluña venga un tribunal de personas designadas por los propios partidos, y cuya designación ha dependido, en la mayor parte de los casos, de la afinidad con los partidos dominantes del sistema político, a anular parte del articulado del Estatut. Es indudable que cualquier catalán se ha podido sentir agredido: ¿para qué nuestras instituciones políticas representativas, las catalanas y las del estado, si luego existe un grupo de 12 personas que más que proteger la Constitución parece que sancionan la última palabra de la política? Por tanto, no podemos sino estar de acuerdo en que de aquellos lodos estos barros. Podemos imaginar que la situación política en Cataluña y en España sería harto distinta hoy si el TC hubiera dado por constitucional los artículos de marras del Estatut.

Por Jaume PUIG I TERRADES

El amigo Jaume Puig fue durante años secretario general de CC.OO. del Maresme (Mataró) y miembro de la Ejecutiva de CC.OO. de Catalunya. Con este texto entra de lleno en nuestra Conversación sobre Cataluña.

¿Es Cataluña mayoritaria y definitivamente independentista? ¿El nacionalismo catalán ha modificado su paradigma? ¿Los sindicatos y la izquierda también son ahora nacionalistas?¿Qua ha cambiado sustancialmente, para que, lo que antes era obra de unos cuantos centenares de manifestantes en esta ocasión hayan sido más de un millón? Podríamos añadir más interrogantes, pero, si soy capaz de responder a los enunciados, me daré por satisfecho.
No sabemos si los catalanes, en el sentido que los definía Jordi Pujol, “Es catalán todo el que vive y trabaja en Cataluña” se han vuelto mayoritariamente independentistas. Esto no lo podremos saber hasta el día que los ciudadanos seamos consultados con todas las garantías democráticas. Lo que sabemos hasta hoy es lo que la demoscopia nos indica: que el sentimiento independentista ha crecido considerablemente en los últimos meses. Una expresión de este crecimiento es la masiva manifestación del pasado 11S con la explosión de banderas independentistas que han sustituido la clásica senyera, que por cierto está presente en el escudo de España.

Por Lluis CASAS

Entra en faena Lluis Casas,  economista ligado históricamente a la izquierda que representó el PSUC.  De esta forma y de momento el partido está territorialmente equilibrado y la Conversación sobre Cataluña se amplía. Las cuestiones fiscales parecen prioritarias así que nuestro corresponsal catalán nos ilustra sobre los déficits y compensaciones.
 
No sé si me meto en camisas en once varas o en donde no me llaman. Ambas cosas son peligrosas porque corres el riesgo que te mienten a la madre, al padre, a tus orígenes o a tu circunstancia. Lo peor que te pueda pasar es que alguno de los medios de manipulación se aproveche de lo escrito y te ponga en una ficha ideológica por una línea entre cien, o por una simple palabra entre mil. Como cuento, sin duda alguna, con la gallardía paparandesa y sé que no voy a quedarme solo con el apoyo del primo de Sumosol, diga lo que diga, ahí voy y sea lo que los dioses menores quieran.
Las dos entregas de la conversación son sumamente interesantes y repletas de verdades y matices de gran importancia. Independientemente del acuerdo o no que pueda tenerse con ellas. Constatación que tal vez no hiciera falta, pero que quiero que conste.
La segunda parte de la conversación, que  me recuerda argumentos y complejidades ya veteranos, hace un excelente análisis del fenómeno convergente y del olvido de la izquierda de lo que habían aconsejado múltiples teóricos y prácticos del movimiento obrero y socialista o comunista. Las advertencias gramscianas sobre la hegemonía (social, cultural, etc.) solo son un caso entre los muchos que pueden citarse. Pero como no se trata de repetir lo dicho por Javier Aristu y por José Luis López Bulla, voy a lo mío que pienso que puede ser complementario en la conversación.

Por José Luis LÓPEZ BULLA

Querido Carlos:

Bienvenido a estas conversaciones. Para un servidor es algo más que un placer pegar la hebra contigo. Máxime sobre estos asuntos tan vidriosos.

 En tu entrada, subtitulada la burguesía nos conduce al paraíso abordas la relación entre nacionalismo y burguesía. Tu punto de vista fundamentado tiene el valor de haber estudiado durante muchos años el vínculo entre los poderes económicos andaluces y el territorio. Poco tengo que decir sobre esa relación que estableces. Ahora bien, me vas a permitir que haga algunas consideraciones sobre la segunda parte del potente incipit de tu artículo: “creo que vas a entender mi tono de cabreo porque cada vez que oigo “nación” mi sistema nervioso se desestabiliza”.

 Pero, antes de meterme en harina, me agarro a templanza (mitezza)  del maestro Norberto Bobbio.  En un libro-conversación entre Bobbio y Maurizio Viroli (Dialogo intorno alla repubblica, Laterza 2001), el filósofo del derecho responde explica: “Hay italianos que están orgullosos de una cierta historia de italia que no se refiere a la política, ni a la historia social o religiosa: es la historia literaria de Dante, Petrarca, los grandes pintores renacentistas, aquellos que en cierta medida han contribuido a la formación de la cultura europea. Esta es mi Italia, la talia en la que me miro, la Italia que me hace ser orgulloso de ser italiano. Cuando en Trento quisieron testimoniar su fidelidad a Italia erigieron un monumento a Dante … es la Italia que continúa con los grandes poetas, con Leopardi, Foscolo, Manzoni y termina con Giuseppe Verdi”.

 Tres cuartos de lo mismo me pasa, querido Carlos. Mi relación con España es muy similar: la España de Cervantes y Velázquez, de Federico y don Manuel de Falla, la de las agitaciones campesinas andaluces que relató el notario de Bujalance, la de los intentos de renovación de la vida política, intelectual y científica que maduró en la segunda república, la España de Camacho y Saborido. Con lo que, dada mi formación, no tengo más remedio que ampliar las cofradías que cita Norberto Bobbio. Comprenderás que mi relación con Catalunya tenga la misma dimensión: la catalunya de Joan Maragall y Salvador Espríu, la de Salvador Seguí “noi del sucre”, Ángel Pestaña y finalmente la Catalunya del Partit Socialista Unificat de Catalunya.

En esta entrega de Una conversación sobre Cataluña se incorpora a la misma Carlos Arenas. De esta forma abrimos el prisma, ampliamos el foco y confiamos en que nuestro amigo José Luis López Bulla nos siga ilustrando con su reflexión desde una Cataluña distinta a la del President Mas.

Por Carlos ARENAS POSADAS

Querido José Luis:

Tercio en este comienzo epistolar que habéis acometido Javier y tú sobre “el asunto catalán”. Creo que vas a entender mi tono de cabreo porque cada vez que oigo “nación” mi sistema nervioso se desestabiliza.

El que esto suscribe se está poniendo mayor  y espera que tras cuarenta años de servicio a la comunidad, no le vengan con cuentos a estropear los últimos años de la vida. ¿Qué es lo que tiene, qué es lo que quiere conservar después de tantos años de trabajo? Un techo, una familia, una pensión, tiempo libre para escribir y seguir aprendiendo,  el placer de tomar unas copas con los amigos. No tiene sensación alguna de haber vivido por encima de sus posibilidades, si acaso no mucho más de lo que le han permitido a cómodos plazos los bancarios al servicio de los banqueros. Estos sí que han vivido por encima de lo que merecen por la basura que han ofrecido, así como la cohorte de grandes y pequeños especuladores, los estúpidos que se creyeron filatélicos, rumasianos, fondopensionistas, capitalistas populares.

¿Quién me viene a joder los últimos años de la vida, Zavalita? El capitalismo  insostenible que necesita joder para reinventarse, hacer daño para reconstruir al alza los márgenes de beneficio, privatizando, reduciendo costes y compromisos democráticamente asumidos con la población.  Los que conocemos algo de la historia de la humanidad sabemos que las distintas reinvenciones del capitalismo han venido acompañadas de momentos dramáticos para quienes no poseen ese bien celestial, áulico, que llamamos capital. Generaciones enteras a lo largo de la historia fueron sacrificadas en las work-houses,  expulsadas de sus tierras, muertas estúpidamente por las patrias en guerras mundiales o coloniales, angustiadas por el desempleo o por  las reformas laborales para que el capital mantuviera o incrementara la tasa de ganancia.

Raudo y veloz como la centella, José Luis López Bulla responde la carta de Javier Aristu sobre la cuestión de Cataluña tras el 11 de septiembre. Oído al parche, al análisis y a lo que hay tras ese análisis.
Tapies: PSUC

Querido Javier:

Parece obvio que la gigantesca manifestación del 11 de septiembre en Barcelona es la expresión de un estado de cosas que viene de tiempo atrás. Por lo demás, tan importante acontecimiento sitúa las cosas de una manera matizadamente diferente de cómo estaban las cosas: el independentismo catalán no es ya un dato periférico en la sociedad catalana. Una primera aproximación a explicarnos ese elemento es el siguiente: no es la oposición quien lo lidera políticamente sino el sector mayoritario del principal partido del govern, esto es, el amplio grupo soberanista probablemente mayoritario ya en todos los intersticios de Convergència Democràtica de Catalunya. Puede que te parezca una boutade, pero este partido tiene una potente matriz togliattiana en lo atinente a la estructura organizativa (partido de masas y cuadros) que organiza la hegemonía (gramsciana) a través de los cuatro puntos cardinales de Catalunya. Con el añadido de tener una fortísima presencia en los medios de comunicación social de masas y en una inmensa mayoría de la sociedad civil. Hablando en plata: el Evangelio según Palmiro no lo ha predicado y organizado la izquierda catalana sino la derecha nacionalista desde las primeras elecciones autonómicas. El evangelio, así pues, se ha organizado desde el poder político en el gobierno, no desde la oposición.

 La habilidad de este grupo dirigente –en especial Jordi Pujol— consistió, a mi entender, en establecer esta propedéutica: un sostenido gradualismo (el peix al cove, cuya traducción sería “ave que vuela, a la cazuela”) que, de momento, era lo aconsejable dado que Doña Correlación de Fuerzas durante toda la era pujoliana no daba para más. Es decir, Pujol supo ver la diferencia entre la conciencia real y la conciencia posible. Primero, por lo ya dicho: la acumulación de fuerzas todavía era endeble. Segundo, porque los grandes capitales catalanes no estaban por la labor. Tercero, porque el minoritario sector negocios de CDC estaba más interesado en la billetera que en otras experiencias. La conciencia posible pujoliana tenía que temperarse: la táctica era, como ya se ha dicho, el peix al cove.

Por Javier Aristu

A partir de la manifestación de la Diada del pasado 11 de septiembre se ha abierto una fase nueva en la histórica relación entre Cataluña y España. Aquella manifestación, masiva por otra parte, ha echado a la calle a cientos de miles de catalanes pidiendo la independencia. Mi sorpresa y perplejidad (¡qué iluso sigue siendo uno!) ante el hecho de que el programa independentista haya sido capaz de aglutinar a toda la derecha pero también a casi toda la izquierda hizo que me dirigiera al amigo experto en cosas de Cataluña y de la izquierda José Luis López Bulla. Mi sorpresa él la ha querido convertir en un intercambio de ideas mediante misivas blogueras así que aquí va la primera mía. La podéis leer en este blog y también en el de José Luis, Metiendo bulla. Las sucesivas cartas de este intercambio las podréis ver publicadas de la misma forma, si el cuerpo y el debate lo aguantan.
 

Querido José Luis:Me parece estupenda la oferta que me haces de mantener un diálogo en la distancia a través del correo electrónico y nuestros respectivos blogs sobre las consecuencias que se derivan de esta última Diada del 11 de septiembre en Cataluña. Digo “diálogo en la distancia” de forma física o territorial, que no cultural o ideológica. Creo que tú y yo venimos de la misma cultura – tú más obrera y constructiva, yo quizá más especulativa-, aquella de los años sesenta y de la oposición a la dictadura. Tú, habiendo formado parte como dirigente de aquel proyecto extraordinariamente atractivo y ejemplar que fueron las CC.OO. de Cataluña y el PSUC de principios de los setenta; yo, participando de otro modo en la alternativa democrática desde el comunismo español de entonces. Digo de entonces porque, como quizás tendremos ocasión de hablar, lo de ahora, en tu tierra y en la mía, poco tiene que ver con lo que fue. No valoro, de momento; simplemente describo.

El paso de la izquierda por el poder

Por Lorenzo CABRERA

¿Qué ocurre después del paso de la llamada izquierda por el Gobierno del país, de una comunidad, de un ayuntamiento? ¿En qué ha conseguido cambiar, si es que lo ha hecho, el país, la comunidad, la ciudad o el pueblo donde gobernara? Para una crítica mostrenca pero que goza de predicamento en la actualidad, los males que han sobrevenido últimamente a España se deben a los años de gobierno de esa llamada izquierda que la ha dejado hecha unos zorros. Como si de pueblos bárbaros se tratara, han pasado por las instituciones con una política de tierra quemada. Plantear en estos términos la situación te da un margen de aparente legitimidad a corto plazo (sobre todo, si has ganado, como es el caso, por mayoría absoluta) para aplicar durísimas medidas de ajuste y socavar los avances democráticos conseguidos hasta la fecha. Tu política, prevista aunque no formulada en campaña electoral (disposiciones económicas impopulares y limitaciones en el estado de derecho), encuentra el aval de la “herencia recibida” para justificar tales tropelías. Podrá juzgarse que, en ocasiones, ha ocurrido algo similar: se sale de las instituciones dejando atrás un reguero de desaciertos, el empleo abusivo y fraudulento de las instituciones del Estado o sencillamente prácticas económicas corruptas. Pero, con ser importantísimas, estas razones no son las únicas para el desafecto que se ha producido en el electorado de izquierda.

Por Lorenzo CABRERA

Panel de anuncios del 15M. Foto: Julio López Saguar

Algo huele a podrido y no precisamente en Dinamarca. Nos viene por momentos un aroma a fiambre y sin querer pecar de triunfalistas ni ser excesivamente agoreros nos parece que lo que está por finar –si se nos permite la desmesura- resulta ser un modelo de crecimiento suficientemente conocido. China, el mayor tenedor mundial de bonos del Tesoro estadounidenses, recrimina al gobierno norteamericano que no reduzca su deuda y le exige tome medidas para preservar los intereses de los inversionistas, el  presidente de la otrora poderosa EEUU suplica a la canciller alemana que no someta a Europa a una política continuada de austeridad, su burguesía necesita mercados y se resiente, los índices de paro y de pobreza se mantienen al alza en el mundo, las deudas públicas de algunos estados alcanzan cifras impagables, la prima de riesgo sube en la mayor parte de países europeos y se desboca en el nuestro por encima de los 500, donde el bono a diez años se asoma al precipicio del 7%, se rescatan estados y sistemas bancarios, en busca desesperada de liquidez nuestro Gobierno concede una amnistía fiscal a los defraudadores, el dinero huye a los paraísos fiscales, que todos conocen pero que nadie interviene, se recurre a duras políticas de ajuste para ofrecer confianza a las grandes mafias financieras y especulativas… Qué pena, ahora, cuando más necesitados estamos de “sepultureros del capitalismo” y de “intelectuales orgánicos” que los dirijan, no se atisban por el horizonte.

             La sociedad se siente atenazada y perpleja. ¿Qué va a ocurrir? ¿Quién frena este despropósito? ¿Qué hacer? Somos muchos los que miramos a nuestra izquierda política en busca de respuestas y nos sentimos defraudados. Al comienzo de este último verano, el señor Rubalcaba, en un alarde de responsabilidad que le confirma como un estadista preclaro, leal y responsable, declaraba que no quería echar “gasolina sobre el fuego”. Cayo Lara, coordinador general de IU, crítico contumaz, hablaba de la crisis-estafa, exigía explicaciones y emplazaba al presidente del Gobierno a que las diera en sede parlamentaria. Entre tanto, el fuego se abate sobre los más desfavorecidos de este país y chamusca precisamente a una parte importante del electorado de Rubalcaba y de Cayo Lara. Además, empezamos a ser muchos los que no nos conformamos sólo con la crítica justa al Gobierno y a los poderes de la derecha y queremos una voz que indique una salida, un proyecto viable.