Por Javier ARISTU

Xavier Domènech abandona la política en primer plano y el protagonismo consecuente de estar al frente de una organización como los Comuns. Lo ha hecho en un plis plas, de forma repentina aunque al parecer lo ha debido de estar meditando en las últimas semanas. Estas cosas, seguramente, solo salen bien si las haces así, a las bravas, de repente, sin someter la cuestión a la opinión de tus cofrades del partido según el consabido latiguillo de “Presento mi dimisión…”. O dimites, en Facebook, en twiter, de improviso, o se te hace una eternidad porque los tuyos, los que piensan como tú, los que están en tu propio barco y de ti dependen, no te van a dejar marchar. Como se dice en estos casos, confiemos en que si la política pierde una persona capaz y reflexiva (que reflexiona, que piensa) la historiografía gana un buen profesional de la historia del trabajo y de la historia en general.

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Por Paco RODRÍGUEZ DE LECEA

Un recentísimo artículo de Giorgio Pagano en MicroMega invita a releer dos importantes ensayos prospectivos de Vittorio Foa y Bruno Trentin: la Gerusalemme rimandata (“Jerusalén aplazada”) y la Città del lavoro (“Ciudad del trabajo”). El primero data de 1985; el otro de 1997. Los dos pasaron en su momento inadvertidos, casi clandestinos. La gran corriente secular de la sinistra, la izquierda italiana constituida, apuntaba en otra dirección, la de la conquista paulatina del Estado por medios democráticos. El curso de los acontecimientos ha venido a indicar desde entonces que el objetivo perseguido era erróneo, por dos razones: primera, porque no era el Estado sino la vida lo que era necesario conquistar; y segunda, porque el instrumento rectificador del Estado no era tan decisivo como algunos teóricos podían suponer, en el contexto de un poder fáctico transnacional y de unas finanzas globales.

Por Carlos ARENAS POSADAS

La moción de censura que desplazó a Rajoy del poder, el consiguiente relevo en la Moncloa de Pedro Sánchez y la entronación del master Casado al frente del Partido Popular ha hecho reaparecer España preocupantes situaciones políticas ya vividas en el pasado; momentos en los que la derecha ha visto peligrar su hegemonía política sobre un país que, desde tiempos inmemoriales, ha considerado de su propiedad.  Desplazado el PP del poder, el aznarismo vuelve por sus fueros para  introducir una dinámica de confrontación política en la sociedad española, y lo hace a la vieja usanza: elevando a la categoría de insoportables, de desafíos a las esencias patrias, cualquier malestar o conflicto laboral o corporativo que surja; especialmente si afecta a sectores que son sus caladeros de votos. Me refiero en concreto a dos colectivos profesionales: el del taxi y el de los cuerpos y fuerzas de seguridad, hasta no hace mucho llamadas fuerzas del “orden”.

Por Javier ARISTU

Decía en mi anterior entrada que no veía a PSOE y a Andalucía Adelante con posibilidades de llegar a un encuentro, a un acuerdo. Creo, sin embargo, que sería importante y necesario que pudiera darse un gobierno de pacto estable entre PSOE y AA (o como se llame finalmente). Lo que al menos, teóricamente, podría configurarse en Madrid para toda España ¿por qué no es posible en Andalucía? Dos razones lo avalan: la primera, que la desproporción electoral entre ambas es, de momento, mínima en Madrid-España pero muy fuerte en Andalucía; y la segunda, que Podemos ha realizado a nivel estatal una tímida revisión de su estrategia de 2015 (¿revisionistas?) aunque sea a efectos tácticos. El momento de la moción de censura y la actitud parlamentaria ante el gobierno de Sánchez lo demuestran aunque la última posición de Podemos adoptada el pasado viernes 27 ante la propuesta de techo presupuestario no avala ese cambio de estrategia. Pablo Iglesias y Podemos se han movido tímidamente hacia una posible gobernabilidad mientras que en Andalucía Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo han tomado con Adelante Andalucía una deriva estratégica y política que no hace viable acuerdos de gobierno ni siquiera parlamentarios en las grandes cuestiones. Al contrario, han tomado la senda de IU de 1994, aquella que decía que era una alternativa al PSOE de Andalucía: entonces sacó 20 diputados, en su mejor momento, por 45 del PSOE. Hoy la proporción es de 20 a 47. Las próximas elecciones dirán.

Por Javier ARISTU

 

Noticia 1. Ryanair anunció hoy la cancelación de hasta 600 vuelos en toda Europa los días 25 y 26 de julio ante la huelga anunciada de los tripulantes de cabina (TCP) convocada en España, Bélgica y Portugal para esas dos fechas. Una empresa transnacional que funciona por encima -y por debajo- de muchas normativas nacionales. En concreto, un trabajador de cabina español firma su contrato con la empresa según la legislación irlandesa.

Por Javier ARISTU

Se han desatado las hostilidades dentro del PP. La guerra ha comenzado pero es, sin duda, un conflicto que necesitaba el partido de la derecha española y que venía posponiéndolo desde hace muchos años. El modelo de partido, y posiblemente de estrategia política, que diseñaron Fraga y, sobre todo, Aznar ha saltado por los aires. El PP de los últimos treinta años está enterrándose y no sabemos qué va a salir de este proceso de elecciones internas pero sin duda lo que salga ya no tendrá nada que ver con el  partido al que hemos estado acostumbrados. El PP ha tenido tres etapas claramente diferenciadas; a pesar de que su base social y electoral ha podido cambiar poco en estos cuarenta años —sí es verdad que esa base se ha rejuvenecido— el estilo o modo de funcionamiento del partido no ha sido exactamente igual: los dirigentes de cada época han moldeado un “estilo de partido” a su propia forma de ser, la del líder.