Por Javier ARISTU

Las declaraciones del político catalán Miquel Iceta acerca de la existencia en este momento en España de “ocho o nueve nacionalidades” han sentado regular en algunos sitios. Hay columnistas escandalizados que declaran su estupor por no contar entre esas ocho cartas a los antiguos reinos de León o de Castilla. Sin embargo, Iceta no ha expresado sino un dato objetivo: ocho Estatutos de Autonomía declaran actualmente que sus territorios son “nacionalidad histórica”. Literalmente, Iceta dijo lo siguiente: «Los Estatutos de Galicia, Aragón, Valencia, Baleares, Canarias, Andalucía, País Vasco y Cataluña dicen que son nacionalidades, o nacionalidades históricas». Y si aparecen en dichos textos es que son plenamente constitucionales porque cada Estatuto aprobado es parte de nuestra Constitución, forma parte de su desarrollo. Por tanto, siguiendo esa línea argumental que no es nada estrambótica sino coherente con una lectura jurídica impecable, en España hay en la actualidad ocho nacionalidades (más Navarra que lo cita en su Preámbulo) constituyentes de una Nación llamada España.

El mundo sumergido/ 2. Notas a vuelapluma

Por Javier ARISTU

La presencia, ayer, de Pablo Iglesias en la ceremonia oficial del Día de la Constitución ha generado en algunos comentarios y reacciones de sorpresa. Y no me refiero a la foto de las risitas entre el dirigente de Podemos y Espinosa de los Monteros, de Vox, e Inés Arrimadas, de Ciudadanos, que ha desencadenado una corriente de histeria y fiebre persecutoria en las redes sociales. Me refiero a la simple presencia de Iglesias en dicha ceremonia, acto que en otros tiempos no muy lejanos desencadenaba críticas y comentarios jocosos por parte del mismo político podemita. Los tiempos cambian y nos hacen cambiar a todos, sin excepción. A unos más que a otros, quede claro.

Por Javier ARISTU

En todas partes –de Europa, de España– se viene produciendo desde hace tiempo un profundo movimiento tectónico que está sacudiendo las tradicionales estructuras democráticas de estas sociedades. Y en Andalucía está ocurriendo el mismo fenómeno desde hace al menos una década. ¿A qué me refiero? Simplemente a que nuestra sociedad está cambiando y transformándose profundamente sin que las denominadas elites sociales y políticas estén valorando debidamente estos fenómenos, convertidas dichas elites en simples caricaturas de aquellos grupos dirigentes que deberían gestionar y gobernar tales procesos. Hoy asistimos, aquí y allá, en Cataluña o en Andalucía –por citar dos exponentes de nuestra política doméstica– a una farsa sobre lo que debe ser el gobierno de nuestras sociedades.

Por Paco RODRÍGUEZ DE LECEA

Ha aparecido ya en la nube el decimoséptimo “paso a la izquierda”. Los lectores pueden encontrarlo en su quiosco electrónico habitual. Y puesto a destacar algo entre lo mucho que merece ser destacado, elijo este llamamiento de Javier Aristu (ver en https://pasosalaizquierda.com/?p=5195): «Necesitamos traidores, dirigentes que sean capaces de enfrentarse a las corrientes rutinarias de la política y provocar un giro, enfrentarse a veces a sus propias bases corporativizadas y seguidistas. Un cambio de rumbo que replantee la necesidad de un proyecto capaz de abrir vías en esta selva social … ¿No es menos verdad que nuestra izquierda española necesita también de botiflers, impíos e iconoclastas? Incrédulos que, sin mirar lo que dirán los medios de las 8 de la mañana ni los seguidores de Instagram, comiencen a penetrar en terrenos …»

Por Francisco FLORES TRISTÁN

A finales de los 90 la situación social y económica en Andalucía era explosiva.  Numerosas empresas estaban en quiebra o en peligro de quiebra, Astilleros, Santana, Delphi… La consecuencia lógica eran las numerosas movilizaciones de los trabajadores, manifestaciones, cortes de carreteras, marchas a San Telmo…un polvorín social en definitiva por la desesperación de los trabajadores afectados y las dificultades de los Gobiernos central y autonómico para afrontar la situación. Es en esos momentos cuando se genera el problema de los EREs cuya reciente sentencia ha vuelto a poner de notoria actualidad.

Por Ángel de las ROSAS

La reciente sentencia del Tribunal Supremo ha sido valorada como injusta por parte del independentismo y también por una parte de la sociedad catalana no identificada con el proyecto independentista, pero situada críticamente frente a la acción de los poderes estatales. Algún querido amigo me ha dicho: la sentencia es injusta y punto; yo añadiría: y puntos suspensivos…

Por Francisco FLORES TRISTÁN

Parece inexplicable la irresponsabilidad con que las dos principales fuerzas de Izquierdas de este país nos están llevando al abismo de unas nuevas elecciones con su corolario de un más que posible triunfo de las Derechas. Hace 5 meses las Derechas parecían un púgil noqueado incapaz de sostenerse sobre la lona. El electorado progresista estaba eufórico por haberse movilizado con éxito para impedir el acceso al poder del trío derechista reunido en Colón. La absoluta incapacidad mostrada por el PSOE y UP para traducir esta victoria electoral en un Gobierno fuerte que comenzara rápidamente a revertir las lesivas políticas de la Derecha durante los años de crisis y afrontar los graves problemas que tiene planteado este país, las pensiones, Cataluña, la recuperación de los servicios públicos, la sostenibilidad energética, el paro y el subempleo, la emigración… han provocado la decepción en una gran parte del electorado de Izquierdas y la inquietud ante la muy probable posibilidad de tener que pasar otra reválida en forma de nueva convocatoria a las urnas.