Por Javier ARISTU

El fin de semana pasado nos ha traído algunas novedades informativas que seguramente dejarán sentir su relevancia en el futuro. Especialmente me refiero a la noticia de que Ignacio Fernández Toxo renuncia a presentarse a un tercer mandato al frente de Comisiones Obreras. Es importante en cuanto Comisiones es el primer sindicato y representa una fuerza social de primer orden en este país. Al mismo tiempo su máximo órgano entre congresos ha avalado de forma casi unánime la candidatura sucesoria de Unai Sordo, el hasta ahora máximo dirigente en Euskadi. Este relevo viene acompañado también del de Francisco Carbonero en Andalucía por la joven dirigente Nuria López. Unai Sordo (1972) y Nuria López (1978) son dirigentes nacidos justamente en los años finales del franquismo o en plena transición política a la democracia; representan, por tanto, una generación diferente a la de Toxo, ésta nacida en los años cincuenta del pasado siglo y rondando ya las edades de jubilación. Podemos decir que Comisiones Obreras ha afrontado de forma decidida y sin retrocesos la fase de renovación generacional en sus máximos órganos directivos. Hay que compartir esta determinación pero, al mismo tiempo, tenemos que observar que lo que está haciendo el sindicato es seguir ni más ni menos la norma o práctica de estos últimos años en otras instituciones de la sociedad española, la política sin ir más lejos.

Por Javier TERRIENTE

La excepcionalidad como norma

Las razones por las que un grupo humano renuncia a una parte de su libertad, voluntaria y democráticamente, en favor de la autoridad y la autonomía de un líder, son difíciles de entender. Sólo la sensación de peligro inminente ante una amenaza real para la seguridad procedente del exterior, o el riesgo inmediato de una gravísima eclosión interna, pueden explicar situaciones semejantes.

Por Javier TERRIENTE

Superar los límites de la izquierda tradicional

Por encima de los procesos electorales, la cuestión de fondo es que las nuevas dinámicas económicas, políticas y sociales han puesto sobre la mesa la necesidad de un nuevo instrumento que trascienda los límites de la izquierda tradicional y establezca un diálogo estable y duradero con las grandes mayorías sociales. El compromiso decidido por una nueva hegemonía de los “sin poder”, permitiría, además de agrupar y convocar a colectivos diversos, dar pasos en la recuperación de la credibilidad de la política como un instrumento de representación y mediación social.

Por Javier TERRIENTE

Avanzar en democracia,  recuperar derechos

Ninguna profesión, clase, categoría social, sexo, edad, nacionalidad o adscripción política ha quedado indemne de los recortes ni al margen de los  protestas. Guste o no, Podemos ha sabido reflejar, en mayor o menor medida, el sentir general de las asambleas del 15 M, las Mareas, la dramática precarización de las condiciones de vida y de trabajo, las reivindicaciones de los Afectados por las Hipotecas, del movimiento ecologista, feminista, de los inmigrantes, de los mayores, de las aspiraciones y sentimientos nacionales… dando por sentado que los derechos, todos, son igualmente importantes y representan un todo indivisible, desprovisto de cualquier orden jerárquico. Probablemente, este haya sido, hasta ahora, uno de sus mayores aciertos.

Por Javier ARISTU

Ando leyendo el libro que acaba de salir sobre la historia del PCE entre 1956 y 1982 [De la hegemonía a la autodestrucción].  Sus autores, Carme Molinero y Père Ysas son expertos en la época y en ese ámbito de estudio. Hasta ahora he leído las páginas dedicadas a la Transición, ese periodo trascendental de nuestra historia contemporánea que abarca, sintéticamente, desde 1974 a 1977. Es evidente que el periodo se alarga por detrás y por delante pero esos tres años son decisivos a la hora de fijar una imagen determinada de lo que fue aquello.

Por Javier ARISTU

El día más frío, de momento, en Andalucía nos viene acompañado de la publicación del Estudio General de Opinión Pública en Andalucía que publica el Centro de Análisis y Documentación Política y Electoral de Andalucía de la Universidad de Granada. El documento completo se puede descargar aquí. El Egopa suele ser un estudio serio y no sujeto a veleidades de marketing político. Más que las previsiones electorales —siempre caprichosas y volubles amén de no ser siempre certeras— lo que interesa de este tipo de estudios, como el del CIS, son los datos de fondo que aportan, las corrientes sumergidas que circulan por nuestras sociedades y que son las que de verdad se imponen al final. Ya tendremos más ocasión de comentar estas. De momento, glosemos algo de lo que parece más relevante de cara al mercado político. Un resumen aparece también en Eldiario.es.