Por Javier ARISTU

Entre tanto berenjenal mediático-parlamentario pocos medios españoles están prestando atención a un señor llamado Steve Bannon. Este norteamericano fue asesor especial de Donald Trump hasta que, en uno de esos escándalos mediáticos y palaciegos a los que nos tiene acostumbrado este último, fue despedido de la Casa Blanca. Pero no lo fue de la política de Trump. Hoy, Steve Bannon tiene un encargo y una directriz clara: ayudar a cohesionar y ahormar un polo populista, xenófobo y de extrema derecha en toda Europa. Desde la Hungría de Orban hasta la Italia de Salvini pasando por la Francia de Le Pen. Para ese proyecto ha establecido su cuartel general en Bruselas bajo el nombre de Movement (Movimiento). Bannon está recorriendo Europa a fin de conseguir el consenso de diversas fuerzas populistas y xenófobas hacia ese proyecto que quiere presentarse para las elecciones europeas de 2019 con un programa homogéneo. Dicho proyecto incluye la política antiinmigración, el rechazo de la política de unidad europea y una panoplia de valores conservadores y de extrema derecha.

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Por Paco Rodríguez de Lecea y Javier Aristu

Se presenta en las librerías, bajo el título La utopía cotidiana. Diarios 1988-1994, una amplia selección de las entradas realizadas por Bruno Trentin en sus diarios a lo largo de los años en que ejerció la secretaría general de la CGIL. Quienes hemos tenido la idea de espigar estas notas que combinan crónica, reflexión y anticipación, de traducirlas y de anotarlas, hemos sido los arriba firmantes, Paco Rodríguez de Lecea y Javier Aristu. Otros amigos nos han ayudado con aportes de naturaleza varia y con sus ánimos consistentes. Destaca en ese sentido la importante introducción escrita por Antonio Baylos. La Fundación Primero de Mayo ha acogido el proyecto bajo su prestigioso marchamo, y El Viejo Topo se ha hecho cargo de la edición.

Por Javier ARISTU

 

Noticia 1. Ryanair anunció hoy la cancelación de hasta 600 vuelos en toda Europa los días 25 y 26 de julio ante la huelga anunciada de los tripulantes de cabina (TCP) convocada en España, Bélgica y Portugal para esas dos fechas. Una empresa transnacional que funciona por encima -y por debajo- de muchas normativas nacionales. En concreto, un trabajador de cabina español firma su contrato con la empresa según la legislación irlandesa.

Por Javier ARISTU

Como si fuera una maldición. Los acontecimientos que se vienen desarrollando en toda Europa desde hace varios años están modificando de forma completa la anatomía social y política de las sociedades de este continente. Los antiguos países del Este soviético, especialmente Polonia y Hungría, están pasando por modificaciones de sus estructuras democráticas que cada vez más son instrumentalizadas por gobiernos autoritarios y cuasi totalitarios. Los modelos hasta ahora hegemónicos en referencias democráticas –Alemania, Francia, Países Bajos– contienen en su interior serias amenazas de extrema derecha. Y en los dos países más poblados del Sur –Italia y España– el desarrollo se caracteriza por una potente desestabilización de su sistema político y de partidos. Da la impresión de que se hubiera producido una reunión de todos los males de la historia y que estos se hubieran lanzado sobre nosotros, los europeos. Sin duda estamos ante la mayor crisis política y de convivencia en Europa desde 1936. Cada país, cada Estado, cada sociedad trata de salir por sí misma de la encrucijada compleja en la que están situados cuando, por el contrario, de esta crisis solo se saldrá si se desarrolla una vez más una vigorosa estrategia europea basada en el reforzamiento de la democracia, de los derechos sociales  y se construye un enérgico eje de las fuerzas que siguen creyendo en el futuro de una unión europea más allá de las naciones.

Por Thomas PIKETTY

¿Debemos tirar a la hoguera el Mayo del 68? Según sus detractores, el espíritu de mayo habría contribuido al triunfo del individualismo, por no decir del ultraliberalismo. Pero son tesis que no resisten un análisis riguroso. El movimiento de Mayo del 68, por el contrario, supuso el inicio de un periodo histórico de fortísima reducción de las desigualdades sociales en Francia que posteriormente perdió impulso por razones diversas. La pregunta es importante porque condiciona el futuro.

Por Javier ARISTU

No quiero hablar de Cataluña. Muchos de los que hemos estado siguiendo el procés, el proceso en Cataluña y el proceso en España, hemos llegado a cierto nivel de agotamiento, por no llamarle colapso (la tercera acepción de la RAE llama al colapso Estado de postración extrema y baja tensión sanguínea, con insuficiencia circulatoria). No debiera ser así: los hechos y procesos que vienen desarrollándose en el interior de la sociedad y de las instituciones catalanas nos deben importar a todos porque, por un lado, responden a dinámicas sociales generales, con geografías europeas e incluso globales, y, por otro lado, tienen una inmensa repercusión sobre el resto de la sociedad española. Pero es un hecho: Cataluña nos satura.

Por Javier ARISTU

Nuestro amigo Steven Forti ha utilizado una expresión conocida, pero terrible, para definir lo que ha pasado en Italia ayer domingo: terremoto. Efectivamente, la tierra ha temblado y una parte muy considerable del edificio institucional italiano ha sido destruido. En su urgente análisis publicado en Contexto aporta suficientes elementos para comprender la gravedad de lo que ha pasado. Algunos hablan ya de una Tercera República. Los engranajes sobre los que se sustentó en los últimos veinte años la política en esa península están destruidos. Ya antes, con la desaparición de la Democracia cristiana y el Partido comunista, se habían volatilizado las artes políticas que gobernaron y dirigieron Italia desde 1945 hasta la caída del Muro de Berlín en 1989. Ayer se derrumbaron las de los últimos veinte años. Creo que pocas personas conocedoras de la política estarán en condiciones de saber lo que vaya a pasar a partir de ahora. Un terreno ignoto, desconocido y alarmante se abre. El problema es que analistas y conocedores venían avisando desde hace tiempo de lo que podía ocurrir.

Por Javier ARISTU

Escribió Antonio Machado: Alguna vez se ha dicho: las cabezas son malas; que gobiernen las botas. Esto es muy español, amigo Mairena. Compongo estas líneas bajo el pesimismo con que veo la realidad a dos días del 1-O y del que las palabras de Antonio Machado son señales luminosas. Me gustaría atisbar algunos reflejos del optimismo necesario para sobrellevar la convivencia social.

Cada día que ha pasado en las últimas semanas más nos han reducido el círculo de soluciones a la cuestión de Cataluña. Y digo bien “nos han reducido”. Entre unos –el gobierno de Rajoy– y otros –el govern de Puigdemont– han dejado en mínimos el suelo en donde pudiera asentarse una posible solución al conflicto de poderes, de legitimidades, de relatos que hoy atraviesa nuestra sociedad. Hoy es más difícil que ayer ver la salida del túnel. Pero –creo que nadie es ciego– haber una salida al túnel la hay; otra cosa es que no se quiera insinuar o formular porque al día de hoy no interese para no mermar la estrategia de tensión de unos y de otros. Unos azuzan con la vara judicial y policial y otros excitan con la gent al carrer.