Por Juan JORGANES

La librería, rodada en inglés, ganó el Goya a la mejor película, y su directora, Isabel Coixet, a la mejor dirección y al mejor guion adaptado. Verano 1993 se filmó en catalán. La dirigió Carla Simón, premio a la mejor dirección novel, y a dos de los intérpretes les reconocieron como actriz revelación, Bruna Cusí, y mejor actor de reparto, David Verdaguer. El premio a la mejor actriz protagonista fue para Nathalie Poza (No sé decir adiós) y el de mejor actor protagonista para Javier Gutiérrez (El autor), con películas habladas en castellano.Handia, la más premiada, utiliza el euskera.

Sindicalismo e independencia, según el Noi del Sucre

Por Juan JORGANES

En una literatura contemporánea en la que el trabajo nunca es el centro de la trama -y si aparece forma parte del paisaje, del telón de fondo-, resulta una novedad digna de reseñarse encontrar una novela en cuyo conflicto narrativo esté presente el trabajo y la protagonice un sindicalista.

Antonio Soler (Málaga, 1956) novela la biografía de Salvador Seguí, el Noi del Sucre, en Apóstoles y asesinos (Galaxia Gutenberg, 2016). Seguí formaría parte de la mitología sindical si tal cosa existiese. Sin duda fue una referencia en la Barcelona de las primeras décadas del siglo XX. Lo fue por su capacidad de liderazgo en las reivindicaciones laborales, por su trabajo organizativo y porque permanecen vivas sus teorías sobre el papel del sindicato, la unidad sindical, o la inseparabilidad de la presión y la negociación, que puede llevar al pacto. De la mano de Seguí asistimos a la fundación de la CNT como central sindical.

Manifiesto de la ASOCIACIÓN REDES

El desarrollo de la educación pública ha respondido más a los intereses de los partidos políticos y los correspondientes gobiernos que a los intereses de los ciudadanos. Por tanto, las propuestas fundamentales sobre su futuro deben ser fruto de un debate social profundo, con amplia participación de todos los sectores sociales, especialmente de los más afectados: docentes y familias. Los nuevos tiempos exigen nuevas formas de participación, más allá de las estructuras añejas de partidos políticos, entidades empresariales o sindicatos tradicionales y, sobre todo, han de romper el divorcio entre sociedad y sistema educativo cuya relación actual se mueve, en muchas ocasiones, en un circulo vicioso de tópicos o excusas de los que están dentro y de lugares comunes de los que ven la educación desde fuera.

Por Javier VELASCO MANCEBO

Un juicio se realiza con la base de muchas ideas. Las ideas en que se basan los juicios deben ser muchas y verdaderas, nunca falsas. Desde que el mercado impera en  nuestras vidas, los juicios adolecen de poca calidad. Los juicios solo necesitan que sean aceptados por el mercado y que se incorporen al llamado sentido común, que, como podemos observar en muchos casos, puede ser un sentido falso, que no se apoya en ideas verdaderas. Lo mismo pasa con los juicios que se producen en el periodismo y en la televisión y, por supuesto, en el mundo político, empresarial o científico; en este último caso, los objetivos de investigación están sometidos, en la mayoría de los casos, al sentido común liberal y competitivo. La confusión con términos como tecnología, innovación, investigación, excelencia, etc., son un ejemplo del desconcierto que subyace en el forcejeo que existe por imponer una precisa interpretación de la realidad.

Por Pedro Ángel JIMÉNEZ MANZORRO

Ayer venía de algún sitio imbécil y me llamó la atención una chiquilla que no alzaba  mucha altura desde el suelo inclinado de mi calle. La madre cubría la retaguardia pero la dejaba hacer. La sonrisa de la párvula me ganó en seguida.  Ella, sabedora de su encanto, pasó al ataque. Me pretendía vender una papeleta. Sortean un jamón de pata negra y de bellota sin males criticables por la OMS. No suelo adquirir papeletas de estas de dudosa legalidad porque al final acabas apoyando a una cofradía o similar y el cuerpo no se me hace.

Por Francisco FLORES TRISTÁN

Estamos en precampaña electoral y esta vez los datos de las encuestas nos hacen pensar  en unos resultados bastante menos previsibles que en ocasiones anteriores. La volatilidad es muy alta. No hace nada Podemos se situaba prácticamente en primer lugar. Tras las elecciones catalanas entra en crisis y cae en picado; últimamente parece remontar. Ciudadanos  estaba hace pocos meses en cuarto lugar, a distancia de los otros tres. Hace unos días un sondeo les daba como segunda fuerza, adelantando al PSOE.  Hace menos de un mes el PSOE  figuraba en primer lugar pero  el sondeo antes citado, hace menos de una semana, lo situaba en tercer lugar. Hay un dato sin embargo  que varía poco. Casi todos los sondeos dan al PP siempre en primer lugar aunque eso sí, perdiendo un gran número de votos y desde luego, la mayoría absoluta.

Por Francisco J. GONZÁLEZ VÁZQUEZ

En los últimos años se ha popularizado la consigna ¡Podemos!.

Es curioso que se olvide que su inventor próximo fue Obama con su ‘Yes, we can‘.

http://www.nytimes.com/2008/01/08/us/politics/08text-obama.html?pagewanted=all

(En donde, por cierto, este eslogan no sólo denotaba una voluntad política abstracta: también enunciaba la posibilidad de llevar a cabo varias acciones políticas concretas)

También es curioso que ahora utilicen el eslogan corrientes políticas pretendidamente más radicales.

El caso es que ‘podemos’ es una etapa en el desarrollo de una acción política. Otras etapas son, por ejemplo: ‘queremos’,’sabemos’, ‘analizamos’, ‘evaluamos’, ‘podemos’ (en esta posición de la lista) , ‘proponemos’, ‘convocamos’, ‘iniciamos’, ‘impulsamos’…

En el contexto de una acción, el uso habitual del vocablo ‘podemos’ aparece en frases del tipo: ¿Podemos hacer la acción X? Si, podemos debido a las razones A, B, C,…. O bien: No podemos debido a… etc.

Pues bien, es imposible hacer una pregunta acerca de si ‘podemos’ hacer algo, y mucho menos contestarla, sin ‘querer’, ‘saber’, ‘analizar’, ‘evaluar’, …

En este sentido, me temo que, para salir de la situación en donde nos ha metido la actual crisis, hace falta que ‘quieran’ unos cuantos sectores sociales fundamentales. Aquí, me voy a referir en particular al caso de la UPE.

Por Carlos ARENAS POSADAS

La mayoría absoluta del PP, la que consiguió en 2011 con celestiales promesas que engatusaron a esa parte de la población que tiene a gala pasar de política, ha producido la última de las cacicadas populares: cambiar por decreto la ley que regula la estructura de los grados universitarios, para que puedan pasar de cuatro a tres años, pasando los estudios de postgrado de uno a dos.

Sin consultar con nadie, se lanza, solo cinco años después de la última reforma en la universidad, a una nueva, con lo que coincidirán el próximo curso estudiantes de tres planes de estudios distintos: los de las extinguidas licenciaturas de cinco años; los de los actuales grados de cuatro y los de los nuevos grados de tres.

Cuáles son las intenciones y las consecuencias  de la reforma:

Una. Recortar el gasto universitario. Haciendo sencillas cuentas, con la reducción de un curso, sobrarán de las universidades un 25 por ciento de los profesores, lo que afectará, como ya lo está haciendo, a personas con muchos años en la carrera docente que tendrán un difícil encaje en el mercado de trabajo.

Dos. Reducir un año el grado universitario supone recortar  en un 25 por ciento la inversión familiar pero también el dinero destinado a subvencionar las tasas universitarias, a pesar de que en España sean unas de las más altas de Europa (recordar que el Estado subvenciona en torno el 80 por ciento del precio real de la matrícula).