Por Javier ARISTU

No quiero hablar de Cataluña. Muchos de los que hemos estado siguiendo el procés, el proceso en Cataluña y el proceso en España, hemos llegado a cierto nivel de agotamiento, por no llamarle colapso (la tercera acepción de la RAE llama al colapso Estado de postración extrema y baja tensión sanguínea, con insuficiencia circulatoria). No debiera ser así: los hechos y procesos que vienen desarrollándose en el interior de la sociedad y de las instituciones catalanas nos deben importar a todos porque, por un lado, responden a dinámicas sociales generales, con geografías europeas e incluso globales, y, por otro lado, tienen una inmensa repercusión sobre el resto de la sociedad española. Pero es un hecho: Cataluña nos satura.

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Por Julián SÁNCHEZ-VIZCAÍNO

“La política cultural de la Generalitat cometió la torpeza de entender que sólo se tenía que dedicar a la normalización lingüística del catalán, sin asumir una posición con respecto al castellano. Esto produjo la impresión de que se creaban pautas lingüísticas para que el catalán se convirtiera en la lengua hegemónica. Se imponía la lógica de que Cataluña es una nación que tiene una lengua propia, que es el catalán. Pero, en cambio, se ignoraba o no se asumía que el castellano era una lengua totalmente viva, coexistente y cohabitante; que además se correspondía con casi el 50% de la población.”(1)

Por Juan JORGANES

La librería, rodada en inglés, ganó el Goya a la mejor película, y su directora, Isabel Coixet, a la mejor dirección y al mejor guion adaptado. Verano 1993 se filmó en catalán. La dirigió Carla Simón, premio a la mejor dirección novel, y a dos de los intérpretes les reconocieron como actriz revelación, Bruna Cusí, y mejor actor de reparto, David Verdaguer. El premio a la mejor actriz protagonista fue para Nathalie Poza (No sé decir adiós) y el de mejor actor protagonista para Javier Gutiérrez (El autor), con películas habladas en castellano.Handia, la más premiada, utiliza el euskera.

Por Javier ARISTU

La ciudad de Sevilla tiene un componente esquizofrénico con el pasado. A esta ciudad a orillas del Guadalquivir la vuelve loca un olor de incienso por las calles que anuncia ya la Semana Santa, la enternece cualquier retablo barroco cargado de oros y angelitos y una fracción consistente de su ciudadanía suele desvanecerse ante la recuperación de una vieja talla de un Cristo crucificado…pero desprecia todo valor histórico que no tenga que ver con ese arquetipo cofrade o religioso. Hoy se estrena en el canal Movistar la serie La Peste que acaba de realizar el sevillano Alberto Rodríguez y que transcurre en la ciudad del siglo XVI: veremos cuáles son las reacciones del senado capillita.

Sindicalismo e independencia, según el Noi del Sucre

Por Juan JORGANES

En una literatura contemporánea en la que el trabajo nunca es el centro de la trama -y si aparece forma parte del paisaje, del telón de fondo-, resulta una novedad digna de reseñarse encontrar una novela en cuyo conflicto narrativo esté presente el trabajo y la protagonice un sindicalista.

Antonio Soler (Málaga, 1956) novela la biografía de Salvador Seguí, el Noi del Sucre, en Apóstoles y asesinos (Galaxia Gutenberg, 2016). Seguí formaría parte de la mitología sindical si tal cosa existiese. Sin duda fue una referencia en la Barcelona de las primeras décadas del siglo XX. Lo fue por su capacidad de liderazgo en las reivindicaciones laborales, por su trabajo organizativo y porque permanecen vivas sus teorías sobre el papel del sindicato, la unidad sindical, o la inseparabilidad de la presión y la negociación, que puede llevar al pacto. De la mano de Seguí asistimos a la fundación de la CNT como central sindical.

Por Javier TERRIENTE

I-Escalofriante

Una combinación extrema de políticas ultraliberales, fundamentalismos religiosos, sexismo y xenofobia, se extiende como una mancha de oprobio por Europa. España no es una excepción.

Educados en el estereotipo clásico de la familia tradicional, un 21,2% de los jóvenes españoles de entre 15 y 29 años considera que la violencia machista está politizada y se exagera mucho, y un 27,4% que es un asunto normal dentro de la pareja (barómetro 2017 de ProyectoScopio).

Y turbador, un 30% entiende que este tipo de violencia ha aumentado debido a la inmigración y un 7% que es inevitable (ídem).

Harvey Weinstein, no es un caso aislado, ceñido al universo del espectáculo estadounidense. Bastaría rascar en determinados sectores para encontrar comportamientos similares en España.

Por Juan JORGANES

“intro”El portavoz del grupo parlamentario Unidos Podemos, Pablo Iglesias, preguntó en una de las sesiones de control si el Gobierno había cuantificado el coste de la corrupción para todos los españoles. Como en la respuesta el presidente del Gobierno y del PP no diera cifra alguna, Iglesias enumeró en la réplica los casos que involucran al PP y las cantidades que aparecen en las respectivas instrucciones. El diario Público informaba de que globalmente “la corrupción cuesta a los españoles 87.000 millones de euros al año, según un informe conjunto de varias universidades y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) fechado en 2016”. Rajoy cerró el debate sin dar una cifra, es decir, sin responder la pregunta. Acabó, sí, hablando de Venezuela.

Por Javier ARISTU

Los últimos días los he pasado fuera de España y con dificultades de comunicación e internet por lo que los  acontecimientos políticos me han pillado a traspiés este fin de semana. Han sido varios, diversos y contradictorios los sucesos de este enero y todo apunta a que seguiremos en una gran incertidumbre los próximos días o semanas. Lo cual, adelanto, no es nada bueno.