Por Juan JORGANES

“intro”El portavoz del grupo parlamentario Unidos Podemos, Pablo Iglesias, preguntó en una de las sesiones de control si el Gobierno había cuantificado el coste de la corrupción para todos los españoles. Como en la respuesta el presidente del Gobierno y del PP no diera cifra alguna, Iglesias enumeró en la réplica los casos que involucran al PP y las cantidades que aparecen en las respectivas instrucciones. El diario Público informaba de que globalmente “la corrupción cuesta a los españoles 87.000 millones de euros al año, según un informe conjunto de varias universidades y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) fechado en 2016”. Rajoy cerró el debate sin dar una cifra, es decir, sin responder la pregunta. Acabó, sí, hablando de Venezuela.

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Por Javier ARISTU

Los últimos días los he pasado fuera de España y con dificultades de comunicación e internet por lo que los  acontecimientos políticos me han pillado a traspiés este fin de semana. Han sido varios, diversos y contradictorios los sucesos de este enero y todo apunta a que seguiremos en una gran incertidumbre los próximos días o semanas. Lo cual, adelanto, no es nada bueno.

P I FlechaPor Javier ARISTU

Acaba de salir un nuevo proyecto de debate y reflexión. Se llama Pasos a la Izquierda y en él colaboramos y participamos algunos de los que hacemos este blog En Campo Abierto. Según su declaración de principios, Pasos a la Izquierda es una “exploración de un territorio peculiar cuyos puntos cardinales es forzoso resituar, redefinir, porque las señales que emiten han perdido buena parte de los significados que pudieron tener en otras épocas históricas”. Coincidimos. Estamos en tiempos de redefinición, de resituación, que no es lo mismo que de transformismos y cambios de chaquetas. La izquierda debe repensarse a sí misma, no puede ser la repetición mimética del pasado, de los ecos de un pasado ya en trance de desaparición, pero tampoco una voz vacía de contenidos sustanciales, un simple eslogan que por repetirse mucho vaya a calar.

Por Lucía MÁRQUEZ

Reflexiones desde Andalucía a propósito de Nawal al Sandawi

“El feminismo es liberar la mente del sistema patriarcal, de la religión y del capitalismo”

“Andalucía es la tierra de María”, “Andalucía está gobernada por una presidenta”, si prestamos atención  a estas afirmaciones: Andalucía es una tierra en la cual «lo femenino» es una seña de identidad. Pero… ¿Qué femenino? ¿El “eterno femenino”, del que nos hablaba Simone de Beauvoir? ¿Existe una sobre – exposición de la mujer en la realidad andaluza y, por lo tanto, la lucha feminista en nuestra tierra debe circunscribirse a la lucha por asegurar la igualdad y a la erradicación de la violencia contra las mujeres?

Por Carlos ARENAS POSADAS

En días pasados, dos personas, el inglés Owen Jones y el uruguayo José Mújica, me han inspirado las líneas que siguen. El primero, a través de su escrito “Hacer posible la aspiración”, [leer original en Class], introduce una sugerente aportación al respecto de tal concepto, para decirnos que al igual que el ánimo de lucro y la codicia han sido la “aspiración” burguesa en todo tiempo y lugar,  es llegada la hora de que la izquierda se apropie del mismo para darle un sentido colectivo en nombre de la inmensa mayoría.

En el pasado, las aspiraciones de las clases populares han sido canalizadas a través de los dos partidos herederos del marxismo, por aquellos que confiaban en el Estado propietario, la vía soviética, y por aquellos socialdemócratas de primeras, segundas y terceras vías que confiaban en su capacidad para repartir benévolamente las ganancias de productividad del capital. El resultado en ambos casos han sido rotundos fracasos históricos.

cominPor Javier ARISTU

Pensamiento y acción es un  conocido título del sociólogo francés, ya desaparecido, Pierre Bourdieu. Uno de los más agudos y consistentes críticos de la moderna civilización basada en el principio del beneficio económico por encima de todo. Bourdieu inicia su activismo intelectual y ciudadano en los años 60, al calor de la guerra de Argelia. A partir de esa traumática experiencia que marcará a Francia durante décadas, el sociólogo desarrollará una amplísima actividad intelectual, de reflexión sobre el mundo y la sociedad postindustrial a la vez que una tarea de intervención práctica en los movimientos de resistencia y oposición social de ese país. Su desaparición en 2002 significó, sin duda, la pérdida de una de las mentes más lúcidas del pensamiento crítico.

Alfonso Comín nos dejó hace ya treinta y cinco veranos. Podría haber sido nuestro Bourdieu nacional. El ingeniero industrial Alfonso Carlos Comín llegó a convertirse en los años 70 del pasado siglo en un referente decisivo de esa combinación de pensamiento y acción que proclamara Bourdieu. Nacido en una familia carlista y muy conservadora de Aragón, protagonizará el fenómeno, común en bastantes familias de la burguesía española del franquismo, de desarrollar una migración de ese pensamiento conservador hacia las ideas marxistas y de izquierda. Llegará a ser uno de los dirigentes claves y más carismáticos del PSUC de la transición. Alfonso Comín fue ejemplo de un pensamiento mestizo pero extraordinariamente rico y productivo, hecho de diversas fuentes y migraciones intelectuales: convicciones y creencias cristianas avanzadas, animadas por el espíritu de Juan XXIII y el Vaticano II, pensamiento materialista y marxista, influido además por las experiencias políticas del 68, de la América latina sandinista y allendista, y  sustentado en un adecuado uso de la metodología sociológica para desarrollar sus estudios científicos sobre la sociedad española de la industrialización de los años 60. De esta forma, Comín escribió dos ensayos decisivos, España del Sur (1965) y Noticia de Andalucía (1970). Son títulos que analizaron y describieron de forma original e impecable la realidad andaluza de aquellos interesantísimos y dinámicos años 60. En la introducción al volumen IV de las Obras Completas de Comín, el historiador Antonio Miguel Bernal dice que “el libro de España del Sur fue, al tiempo de su publicación, como una bocanada de aire fresco en la siempre variopinta y abundante bibliografía sobre Andalucía”. Junto con los escritos publicados en aquellos años de Murillo Ferrol, Tamames, José Manuel Naredo, García Barbancho, Cazorla y otros se ayudó a configurar una visión de Andalucía que no tenía nada que ver con la oficial franquista.

Por Javier ARISTU

Es posible, amable lector, que si entras en las próximas semanas en este blog descubras que no está actualizado y que no se renuevan las entradas: el verano es el culpable. Los que mantenemos este escaparate nos tomamos un respiro hasta septiembre. Confiemos en volver con más fuerza y más artículos. Gracias por tu comprensión.

 

A propósito de la desaparición de L'Unità. Viñeta de Mauro Biani publicada en el diario Il Manifesto del 31 de julio de 2014
A propósito de la desaparición de L’Unità. Viñeta de Mauro Biani publicada en el diario Il Manifesto del 31 de julio de 2014

Hace exactamente cien años comenzó una guerra europea que supuso, tres años después, más de ocho millones de muertos y seis millones de discapacitados. Aquel comienzo de siglo fue testigo de la irrupción de una nueva “guerra social” que, al calor de un industrialismo masivo europeo y norteamericano, llevó a las masas obreras a organizarse en sindicatos y partidos que propugnaban la reforma social o, directamente, la revolución con el mismo adjetivo. Aquella sociedad de proletarios, obreros, campesinos y empleados organizó una amplia red de periódicos, ateneos, clubes culturales, escuelas de formación que hizo del socialismo un objetivo de cultura y de liberación. La prensa obrera escrita fue el medio por el que los trabajadores difundieron sus ideas y cohesionaron un modelo utópico frente al de la burguesía y las clases dominantes. Tuvieron tiradas extraordinarias en los casos de aquellos países donde la industrialización y la población eran altas. Estos periódicos y semanarios eran difundidos y leídos por millones de europeos y, entre todos ellos, crearon una atmósfera cultural e ideológica que dio sentido a las luchas de aquellos años. Citemos algunos de esos periódicos: L’Humanité (Francia, fundado por Jean Jaurès en 1904), Le Peuple (Bélgica, salió por primera vez en 1848), El Socialista (España, su primera salida es en 1886), Mundo Obrero (España, 1930), L’Unità (Italia, 1924), Die Neue Zeit (Alemania, 1883). Sólo en el área del SPD, partido socialista alemán, se generaba una red de 19 periódicos diarios y 41 semanarios. Y muchos más por toda Europa.

Por Javier ARISTU

Carlos París falleció el pasado fin de semana. Con él desaparece una figura muy importante de la filosofía española y de la generación de intelectuales españoles que desde el temprano franquismo intentaron reencontrar zonas de contacto con  el pensamiento anterior, el de la república, y con  el europeo. Carlos París, nacido en 1925, vive sus primeros años escolares en la II República pero tendrá que pasar por la universidad franquista, por aquella facultad de Filosofía y letras donde, según nos cuenta, el escolasticismo y el dogmatismo anacrónico debían campar por sus respetos. París simboliza, como otras figuras ya muertas y otras todavía afortunadamente en nuestra presencia, esa generación, o esas generaciones, que no tuvieron la posibilidad de crear su pensamiento en plena libertad y democracia. Fueron generaciones de resistencia, de dura resistencia frente a la intolerancia, la dictadura y la represión. Y así y todo crearon pensamiento que permanecerá por mucho tiempo.

Por Javier ARISTU

El ya fallecido historiador británico Eric Hobsbawm habló del “siglo corto” al referirse al pasado siglo XX. Con ello intentó precisar los “límites del siglo” a partir de lo que él consideró acontecimientos decisivos, de época: la revolución rusa de 1917 y la caída del muro de Berlín en 1989. De esta forma, nuestro ya pretérito siglo se habría caracterizado por una enorme potencia en los acontecimientos puntuales —una revolución política y  social de alta intensidad, dos guerras, europea y mundial, de extraordinaria capacidad destructora, procesos de genocidio, etc.—, una profunda modificación de la geopolítica, un asombroso progreso en la forma de vida y de bienestar de las llamadas sociedades avanzadas y, además, el ingreso en la política mundial de los países del entonces llamado “tercer mundo”, hasta entonces marginados de los procesos diplomáticos y de poder. Y todo  en un breve espacio de tiempo, 70 años.